¿Por qué el año empieza el 1 de enero? La respuesta está en la famosa batalla de Numancia y el calendario

Luis Antequera es escritor, periodista e historiador. Director del programa radiofónico de Historia «Esta no es una Semana Cualquiera». Autor de siete libros y más de 2.500 artículos en prensa.

¿Por qué empieza el año el 1 de enero? Seguro que se ha hecho Vd. esa pregunta alguna vez. Pues bien, para obtener una respuesta, y como para tantas otras cosas, debemos remontarnos a Roma.

Si Roma se funda el 21 de abril de 753, durante los primeros años rige el que se llama «Calendario Romuleano», diseñado, según la tradición, por el propio Rómulo, su fundador, Tiene el año romuleano diez meses, 304 días en total. Por eso había un mes llamado «septiembre», que era el séptimo; otro que era el octavo, llamado «octubre»; otro que era el noveno, llamado «noviembre», y un último, que era el décimo, llamado «diciembre».

Denominaciones que aunque carentes ya de su significado original, porque ni septiembre es el séptimo mes del año, ni diciembre el décimo, permanecen en el lenguaje en el idioma españolo y en muchísimas otros. Agosto, que era el sexto mes, antes de pasar a conmemorar al emperador Augusto se llamaba «sextilis»; y julio, antes de conmemorar a Julio César, era «quintilis».

Ruinas de Numancia. Foto de Turismo de Castilla y León.

Para que existiera una correspondencia entre el año legal y el año solar, el rey romano Numa Pompilio, que reina entre 715 y 674 a.C., decide añadir dos meses al año, a saber, «januarius», (enero) dedicado al dios Jano, y «februarius» (febrero), dedicado a la purificación, pues el verbo latino «februare» significa justamente eso, purificar. Meses que se emplazaban en el final del año.

En el año 509 a.C., expulsando al Rey Tarquinio el Soberbio, Roma estrena régimen, la República, en el que el gobierno ya no lo ejerce el rey, sino dos cónsules que gobiernan de manera colegiada, los cuales eran relevados cada año por otros dos. Cosa que ocurría cada 1 de marzo, pues el 1 de marzo comenzaba el año como hemos visto.

Pues bien, en el año 153 a. C., coincidiendo precisamente con el inicio de la guerra romana contra la ciudad íbera de Numancia, se adelanta la elección de cónsules dos meses, es decir, que en vez de gobernar a partir del 1 de marzo, empiezan a gobernar el 1 de enero. Y con ello, el comienzo del año también. ¿Y eso por qué? Pues por una razón muy sencilla, porque como las campañas militares empezaban por lo general en la primavera, era conveniente que quien las fuera a ejecutar tuviera al menos dos meses para organizarlas bien.

Y esa es, pues, la razón. Una razón que, como tantas otras veces, nos lleva a Roma. Pero en este caso, tanto como a Roma, a la mismísima España, y a uno de esos episodios heroicos, que son muchos, de nuestra historia: la toma de Numancia.

Lo demás es conocido: la numantina resistencia de Numancia durará veinte años, los que van del 153. a. C. al 133 a. C. Sólo el asalto final llevará a los romanos casi un año. Y al final los numantinos, en lugar de entregarse derrotados al romano Publio Cornelio Escipión Emiliano, y darle esa satisfacción, preferirán suicidarse en masa.

Para ser enteramente justos con la Historia, no todos lo harán, y algunos preferirán entregarse a suicidarse. Según el historiador romano Apiano, cincuenta de ellos fueron exhibidos en el Triunfo (ya se sabe, el desfile que celebraban los romanos triunfadores hasta el Capitolio con sus trofeos de guerra, soldados derrotados incluidos) de Escipión, y todos fueron vendidos como esclavos, triste sino que esperaba a los que perdían una guerra contra Roma. Cuando no era peor todavía, como por ejemplo, con una crucifixión en masa, tema que si les interesa, puede conocer Vds. bien en mi libro «Crucifixión, orígenes e historia del suplico».

Que hagan Vds. mucho bien y que no reciban menos.

Luis Antequera.

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