Artículo de Ricarda López González y Rosa M. Toribio Ruiz. Autora del libro «Los pueblos de colonización de la provincia de Málaga. Arquitectura y Arte«.

Este próximo día 7 de Octubre a las 19 h en el salón de actos de la Sociedad Económica de Amigos del País se presenta el libro Los pueblos de colonización de Málaga. Arquitectura y Arte de las investigadoras Ricarda López González y Rosa M. Toribio Ruiz.
En la provincia de Málaga se construyeron nueve pueblos de colonización de los 113 erigidos en Andalucía. Forman parte de nuestra memoria histórica, deben ser conservados como ejemplo de la colonización franquista, que en nuestra provincia fue tardía. Comienza en 1960 con el diseño de Navahermosa y Valle del Guadalhorce en 1962; seguirán en 1965 Santa Rosalía, Cártama ampliación, Nueva Aljaima, Cerralba y Torrealquería; en 1967 Llanos de Antequera y Zalea en 1968 de los últimos construidos en Andalucía. Distribuidos en dos Zonas Regables: Zona Regable de Llanos de Antequera y Zona Regable del Valle del Guadalhorce.
Fueron un campo de experimentación de la arquitectura y el urbanismo para arquitectos jóvenes, que tuvieron que crear unas poblaciones «ex novo» con todos sus equipamientos. Son buenos ejemplos de nuestra arquitectura contemporánea de la segunda mitad del siglo XX, que se debate entre la tradición y la modernidad.
Los diseños urbanísticos de la Zona Regable de Llanos son regulares de tipo ortogonal, mientras que los del Valle del Guadalhorce son irregulares de malla mixta, se caracterizan por situar los edificios representativos, ayuntamiento e iglesia, en el sector más elevado a modo de acrópolis e integrar el paisaje en el diseño urbanístico. La difícil orografía, la pendiente, las lluvias torrenciales y las arcillas expansivas se lo pusieron difícil a arquitectos como José Luis Fernández del Amo en Cerralba, Víctor López Morales en Villa del Guadalhorce o a Antonio Fernández Alba en Santa Rosalía y Torrealquería.
Hoy día muchas de estos pueblos se han convertido en «ciudades dormitorio» por su cercanía a la capital, la construcción de nuevas urbanizaciones y el abandono de las zonas más elevadas ponen en peligro el diseño original del trazado urbano, que debemos conservar, preservar y proteger, como está haciendo en Ayuntamiento de Pizarra en su PGOU.
Además del urbanismo debemos preservar las plazas, los edificios representativos y las viviendas. La plaza es el centro neurálgico que articula y organiza el poblado, suele estar ubicada en el centro o en un lugar preeminente. Es el centro cívico de la vida social, política, económica y religiosa del poblado. Destaca por su conservación y belleza las Plazas Mayor y del Comercio de Villa del Guadalhorce o las Plazas de la Rosa y del Comercio de Cerralba, tan bellas por su equilibrio y proporciones clásicas. Es tarea importante de los ayuntamientos preservar estas áreas creadas como centros cívicos manteniendo no sólo los edificios, sino también el mobiliario urbano, las fuentes o las zonas ajardinadas.
La vivienda fue un elemento de gran preocupación y estudio como lo fue en la mayoría de los países europeos. El Departamento de Arquitectura del Instituto Nacional de Colonización fue muy minucioso regulando no sólo los metros de la habitabilidad de las viviendas, sino que también se ocupó de la higiene y salubridad de sus habitantes teniendo en cuenta la convivencia de personas y animales, por ello tendrán dos puertas de acceso. El INC consiguió dignificar la vivienda y las condiciones de vida del campesinado que había vivido hasta entonces en chozas sin luz ni agua corriente, e impidió el éxodo a las ciudades donde los obreros vivían hacinados en las casas de vecinos en condiciones infrahumanas.
Están inspiradas en la arquitectura popular andaluza de paramentos blancos, vanos irregulares, rejas verdes y cubierta de tejas árabes. En la provincia de Málaga los diseños se debaten entre la tradición y la modernidad. Las más tradicionales las podemos observar en Navahermosa y Nueva Aljaima, mientras que en Cártama ampliación, Cerralba, Santa Rosalía, Torrealquería y Zalea triunfa plenamente la arquitectura del Movimiento Moderno.

Patrimonio religioso de los pueblos de colonización
Los pueblos de colonización tienen un alto valor patrimonial tanto histórico, arquitectónico y artístico. Son fruto de un proceso de colonización iniciado hace ahora 87 años con la creación del INC en 1939, que afectó a todo el territorio nacional. Los poblados de colonización son un ejemplo de la arquitectura y el arte contemporáneos de la segunda mitad del siglo XX. Su valor patrimonial es evidente, sin embargo, carecen de la protección que requeriría este valor.
El Patrimonio Sacro de estos poblados es excepcional tanto por la monumentalidad de sus iglesias como por las obras de artes plásticas que se realizaron para dotarlas. La Iglesia escultórica y blanca, que ha de presidir con su torre el poblado, tendrá un lugar preeminente en la plaza del pueblo compartiendo espacio con el poder civil, el Ayuntamiento. La iglesia se convierte en el edificio más monumental, bello y singular del pueblo por su carácter simbólico en un estado nacional-católico. Su presencia, visibilidad y dominio es fácilmente identificable al ser más alta que el caserío del poblado o situarse en el lugar más elevado.
En la provincia de Málaga las fachadas de los templos evolucionan desde las más tradicionales inspiradas en el barroco andaluz de frente plano porticado con cubierta a dos aguas y elevado campanario, siendo buenos ejemplos Navahermosa, Villa del Guadalhorce, Nueva Aljaima y Torrealquería. En otras triunfa la abstracción, la depuración de las formas y la desornamentación de la arquitectura del Movimiento Moderno como en Santa Rosalía, Cerralba, Cártama ampliación y Llanos de Antequera. Siendo excepcional por su diseño y modernidad la fachada de Zalea.
Los nuevos templos revolucionarán la planta y el sentido del espacio ritual antes de las orientaciones del Concilio Vaticano II. El modelo basilical dejará paso a las plantas centradas que permiten un mayor acercamiento a la divinidad y la participación de los fieles en la liturgia. La planta predominante será́ la basilical.
En la provincia contamos con tres ejemplos de iglesia de planta centrada Torrealquería y Santa Rosalía diseñadas por el arquitecto Antonio Fernández Alba, uno de los grandes arquitectos de la segunda mitad del siglo XX, donde nos sorprenden las transformaciones y cambios que han sufrido para transformarlas en basilicales, todo un despropósito, que ha conseguido la pérdida del sentido religioso y litúrgico con el que fueron diseñadas.
La iglesia de Llanos de Antequera proyectada por Perfecto Gómez Álvarez en 1967 es un templo de planta centrada rectangular, un espacio diáfano, luminoso y moderno, muy parecido a la iglesia de Setefilla, Sevilla, que hoy día se encuentra en desuso y medio arruinada. El obispado debe mantener, conservar las iglesias y evitar los cambios del diseño original.
Todas las iglesias recibían del INC una dotación que incluía todo lo necesario para la liturgia, desde el mobiliario, los objetos litúrgicos o las imágenes sagradas que aún hoy nos sorprenden por su modernidad. José Luis Fernández del Amo, persona de gran religiosidad, es el artífice de la renovación del Arte Sacro en los pueblos de colonización. Su trabajo al frente de las instituciones colonizadoras, permitió la colaboración de jóvenes arquitectos y artistas de la vanguardia del momento. Fiel defensor del uso del arte contemporáneo al servicio de la religiosidad de su tiempo, consigue resultados de una gran belleza y espiritualidad al conjugar los volúmenes sobrios, la simplicidad y limpieza de las formas y el color blanco de los muros de la arquitectura del Movimiento Moderno con la plástica contemporánea.
Muchos de estos artistas colaboradores han alcanzado fama y reconocimiento tanto nacional como internacional, renovaron las artes plásticas, y formaron parte de la vanguardia artística española de la segunda mitad del siglo XX. Entre los artistas colaboradores en la provincia de Málaga sobresalen Manuel Rivera, José Capuz, Lorenzo Frechilla, Alicia Antón, Ángel Atienza, Arcadio Blasco, Carlos Pascual Lara, Juan Ignacio Cárdenas, Teresa Eguibar, Antonio Faílde Gago, Julián Gil, Lola Gil, Hernández Carpe, Luis Marco Pérez, José Luis Sánchez o José Luis Vicent entre otros.
Citaremos a continuación algunos ejemplos de este patrimonio artístico que fue cedido por el IRYDA al obispado en 1995. Las imágenes más apegadas a la tradición serán los crucificados que suelen seguir los modelos tradicionales barrocos del Cristo de la Expiración. Preciosos son los de Llanos de Antequera del imaginero Luis Marco Pérez, hoy día en la iglesia de San Pedro de Antequera; y del imaginero valenciano José́ Capuz son los crucificados de Navahermosa y Cerralba. Excepcional por su modernidad y belleza es el crucificado de Villa del Guadalhorce del artista José Luis Vicent, inspirado en modelos góticos, que el imaginero ha sabido modernizar.
En todas las iglesias suele haber una imagen de la Virgen María, sola o con el Niño. La mayoría de vírgenes de Málaga se deben a la artista Teresa Eguibar, una de las pocas escultoras españolas que tuvo reconocimiento en vida, estando estas obras figurativas muy alejadas de su producción netamente abstracta.
Excepcional es el San Isidro situado en la fachada de la iglesia de Zalea realizado en piedra de granito por el artista gallego Antonio Failde Gago. Representa al santo nimbado, con la azada, en actitud orante protegiendo a los campesinos del pueblo. La obra está́ inspirada en modelos románicos, el artista nos lo representa rígido, hierático, rudo y tosco buscando el primitivismo medieval.
La capilla del baptisterio destinada a administrar el sacramento del bautismo se sitúa a los pies del templo, con las directrices del Vaticano II muchos fueron desmantelados y trasladados al presbiterio por medidas litúrgicas y sociales. Estos espacios, además de la pila bautismal, estaban decorados con una escena del bautismo de Cristo. Bellísimo es el mural cerámico de Navahermosa de Antonio Hernández Carpe de tipo naif.
Muy singular es el baptisterio de Cártama ampliación proyectado por el arquitecto Carlos Babe Delgado. Lo preside una pintura de estilo expresionista de Alicia Antón, una artista madrileña figurativa, cuyos trabajos oscilan entre el realismo y lo onírico. De gran modernidad es la capilla del bautismo de Cerralba de planta circular diseñada por José Luis Fernández del Amo. Está decorada con dos murales cerámicos del bautismo, algo totalmente excepcional, del artista Julián Gil.
Elemento importante en los templos son las vidrieras que crean cortinas espaciales de luces y sombras que tamizan la luz exterior. Importantísimas para crear un ambiente espiritual y espacio de recogimiento, los arquitectos dotaron los templos de bellas y artísticas vidrieras que le dan singularidad y personalidad. Los cristales multicolores inundan de luz el templo, se refractan en los paramentos blancos consiguiendo un efecto de gran irrealidad que trasmite una gran espiritualidad. Las vidrieras de hormigón suelen ser las más usuales, sobre un lecho de cemento se incrustan gruesos cristales de colores, un sistema muy barato de espectaculares resultados.
Con esta técnica son de destacar las realizadas por el artista Ángel Atienza, el primero en utilizar el vidrio cortado de forma mecánica, que trasmiten un gran dinamismo expresionista a sus obras. De gran colorido son las vidrieras de temas florales de Llanos de Antequera y Cerralba; bellísimas y armónicas de un expresionismo abstracto son las de Villa del Guadalhorce; en Aljaima realizó dos óculos y la ventana apaisada con pequeños tabiques de hormigón dispuestos de forma radial que trasmiten una gran energía, lástima que se hayan perdido los múltiples vidrios de colores que daban luz y color al muro de la epístola. Del artista Arcadio Blasco en colaboración con José́ Luis Sánchez son las de Cártama ampliación y Santa Rosalía. Las vidrieras de Navahermosa se deben a Vidrieras de Arte Bilbao, una empresa vasca artesana fundada en 1917.

El INC también dotaba las iglesias de colonización de un viacrucis. En Villa del Guadalhorce podemos contemplar el realizado por Antonio Hernández Carpe en plafones de cerámica policromada de estilo naif. La simplicidad cromática, fondo blanco donde se recortan en azul las figuras y las escenas esquemáticas de composición sencilla y carácter netamente narrativo llenas de ingenuidad son de gran belleza. El modelo tuvo tanto éxito que podemos encontrarlo repetido con ligeros cambios en muchas iglesias de Extremadura y Andalucía.
Los viacrucis de Cerralba y Santa Rosalía de plafones cerámicos de fuerte expresionismo algo naif, que recorren el perímetro del templo, son una magnífica obra del artista Julián Gil. Las figuras, trazadas con contornos de líneas gruesas rellenas de color, son muy simples y efectistas. Nada sabemos del realizado para Nueva Aljaima, cuya iglesia permanece clausurada.
En Zalea los catorce plafones cerámicos de formato cuadrado decoran el muro de la epístola, narran el viacrucis de Cristo, desde su condena a muerte, su camino a la cruz y sepultura. La obra de carácter expresionista algo naif, sin perder dramatismo, utiliza colores ocres de forma monocroma sobre fondo dorado con un dibujo nervioso de trazo grueso y predominio curvo. El autor es el artista Juan Ignacio Cárdenas.
No debemos olvidar en la preservación y conservación del patrimonio sacro de las iglesias de colonización el mobiliario, lámparas, benditeras, pilas bautismales, confesionarios, sagrarios, ropas y ajuar litúrgico que recibían los templos con la dotación inicial, procedente de los Talleres de Arte Granda. Suelen estar diseñados bien por los arquitectos del INC o por los artistas colaboradores.
Este patrimonio está en peligro porque muchos de estos objetos litúrgicos están en desuso y se desconoce el valor que tienen. La propiedad de este patrimonio pertenece a la diócesis de Málaga desde el año 1995, cuando el IRYDA desaparece y se le transfiere esta propiedad, por tanto, es la Iglesia la que tiene la obligación de conservar y preservar tanto los templos, de los que siempre han tenido la propiedad, así como de toda la dotación inicial recibida, que como hemos comentado, incluyen las imágenes, pinturas, decoración y todo el ajuar y objetos litúrgicos.
Muchas iglesias de los poblados de colonización se han convertido en verdaderos museos de arte contemporáneo. La revolución iconográfica que plantearon estos artistas, que huyeron de la figuración tradicional e introdujeron la abstracción y las nuevas formas de la plástica europea, sigue siendo de actualidad y de una gran modernidad.
El gran valor patrimonial que poseemos en las iglesias de colonización, gracias a la labor de estos artistas, es prácticamente desconocida e ignorada, tanto de su valía, como de su sentido religioso-artístico. Por ello nos hemos propuesto este trabajo que nos permita valorar, disfrutar y preservar estas obras de estos grandes artistas de la segunda mitad del siglo XX y evitar pérdidas irreparables.












