La lengua española en Marruecos: víctima colateral de la invasión magrebí de la ciudad española

Por José Antonio Sierra Lumbreras.

La hostilidad con la que Marruecos desafía a España no sólo tiene su reflejo en la invasión de su territorio mediante oleadas de decenas de miles de personas. La lengua española, que venía enseñándose en ese territorio desde principios del siglo XX, ha venido sufriendo distintos reveses a lo largo del último siglo. Tras la independencia Marruecos apostó por el francés, y en los últimos años por el amazigh y por el inglés. Fenómeno que se verá acelerado en en el futuro por la intensificación de la hostilidad de Marruecos hacia España por un lado, y por los intentos del país vecino del sur por agradar a Estados Unidos como socio preferente

Sede del Instituto Cervantes de Casablanca. Foto: Instituto Cervantes.

Para comprender esta evolución conviene distinguir tres dimensiones estrechamente relacionadas: la enseñanza del español como lengua extranjera, la presencia del sistema educativo español en Marruecos y la promoción de la cultura hispánica. Las tres han seguido caminos paralelos, aunque no siempre con los mismos objetivos.

Primer gran impulso durante el Protectorado español entre 1912 y 1956

El primer gran impulso se produjo durante el Protectorado español, entre 1912 y 1956. España creó entonces una red de escuelas, institutos, centros de formación y establecimientos educativos destinados inicialmente a la población española y, progresivamente, también a sectores de la sociedad marroquí. La educación se convirtió así en uno de los principales instrumentos de presencia española en el norte del país.

Pero aquella experiencia debe situarse en su contexto histórico. La expansión del español formaba parte de una administración colonial y respondía también a objetivos políticos, administrativos y culturales propios del Protectorado. Tras la independencia de Marruecos en 1956, muchas de aquellas estructuras desaparecieron o se transformaron, aunque algunas instituciones sobrevivieron y acabarían formando parte de la futura red educativa española.

El nacimiento del hispanismo marroquí

La independencia abrió una etapa completamente diferente. España comenzó a sustituir progresivamente la lógica colonial por una política de cooperación bilateral, mientras el español encontraba un espacio cada vez más sólido dentro del propio sistema educativo marroquí.

En este proceso resultó fundamental el desarrollo del hispanismo universitario. La creación de estudios de español en universidades como Mohammed V de Rabat, a finales de los años cincuenta, fue seguida por la aparición de departamentos y programas de estudios hispánicos en Fez, Tetuán, Casablanca, Agadir y otras ciudades.

La importancia de este proceso fue decisiva: el español dejó de depender exclusivamente de las instituciones españolas y pasó a contar con una base académica propia en Marruecos. Las universidades comenzaron a formar generaciones de profesores, traductores e investigadores especializados en lengua, literatura y cultura españolas, consolidando una comunidad hispanista que todavía hoy constituye uno de los principales pilares de la presencia del español en el país.

Convenios y formación del profesorado

La cooperación educativa hispano-marroquí adquirió una dimensión más institucional con los distintos convenios de cooperación educativa y cultural firmados o renovados a lo largo de las décadas, especialmente durante los años ochenta, 1991 y 2012.

Estos acuerdos proporcionaron un marco estable para desarrollar programas de formación docente, intercambios educativos y elaboración de materiales didácticos. Una de las prioridades fue fortalecer las capacidades del profesorado marroquí de español mediante cursos de actualización, formación inicial, preparación de inspectores y estancias de docentes en España.

Durante los años noventa, por ejemplo, se desarrollaron programas específicos de formación vinculados a la Escuela Normal Superior de Tetuán y otras iniciativas de perfeccionamiento dirigidas a profesores de secundaria. La estrategia respondía a una idea fundamental: no limitar la promoción del español a las instituciones españolas, sino contribuir a consolidar su enseñanza dentro del propio sistema educativo marroquí.

Pancarta en español a favor de la anexión de Ceuta y Melilla por Marruecos en un partido del MAS de Fez. Captura de pantalla.

Libros, materiales y recursos didácticos

La cooperación también se ha desarrollado en un ámbito menos visible, pero esencial para cualquier política lingüística: la creación y distribución de materiales educativos.

Durante décadas, la Consejería de Educación de la Embajada de España ha impulsado publicaciones y recursos destinados a los docentes. Entre ellos destacan Cuadernos de Rabat, dedicado especialmente a la didáctica del español como lengua extranjera, y Aljamía, de carácter cultural y educativo.

A estos proyectos se sumaron bibliotecas básicas de español, unidades didácticas y materiales metodológicos adaptados a las características del alumnado marroquí. Esta labor editorial ha permitido compartir experiencias entre profesores y favorecer la renovación de los métodos de enseñanza.

Una red educativa española de referencia

Junto a la cooperación con el sistema educativo marroquí, España ha mantenido una amplia red de centros docentes de titularidad española. Estos colegios e institutos imparten el currículo español desde las primeras etapas educativas hasta el bachillerato y, en algunos casos, formación profesional.

Aunque su misión principal es desarrollar el sistema educativo español en el exterior, su presencia contribuye también a ampliar el contacto de la sociedad marroquí con la lengua y la cultura españolas. Marruecos llegó a convertirse en uno de los países con mayor presencia de centros docentes españoles fuera de España, una singularidad que continúa siendo uno de los pilares de la acción educativa exterior.

El Instituto Cervantes y la nueva diplomacia lingüística

La creación del Instituto Cervantes en 1991 marcó otro punto de inflexión. La promoción del español adquirió entonces una dimensión internacional más definida, combinando la enseñanza del idioma con la certificación lingüística y la difusión de la cultura española e hispanoamericana.

En Marruecos, sus centros han desarrollado cursos para jóvenes y adultos, formación de profesores, exámenes oficiales DELE, bibliotecas, conferencias, exposiciones, cine, teatro y actividades culturales. De esta manera, el español se ha presentado no sólo como una herramienta lingüística, sino como una puerta de acceso a un espacio cultural mucho más amplio.

La actividad del Cervantes se ha extendido además a distintas ciudades marroquíes, reforzando la presencia territorial de la lengua y ampliando las posibilidades de aprendizaje más allá de los grandes centros universitarios.

Estudiantes, intercambios y futuro del español

La promoción del idioma también ha tenido como destinatarios prioritarios a los estudiantes de secundaria. España ha impulsado durante años visitas a centros escolares, sesiones informativas, concursos, actividades culturales y encuentros destinados a fomentar la elección del español como segunda lengua extranjera.

Los premios vinculados a figuras como Federico García Lorca, José Ortega y Gasset, Rafael Alberti o Eduardo Mendoza han contribuido asimismo a reconocer el trabajo de estudiantes, profesores e investigadores y a dar visibilidad al hispanismo marroquí.

A ello se han sumado programas de partenariado entre centros españoles y liceos marroquíes, con intercambios de alumnos, proyectos conjuntos y actividades culturales. El objetivo va más allá del aprendizaje gramatical: busca convertir la lengua en un instrumento de conocimiento mutuo entre las dos sociedades.

Más de un siglo después de las primeras escuelas del Protectorado, la enseñanza del español en Marruecos presenta, por tanto, una realidad profundamente transformada. El idioma ha pasado de ser un instrumento ligado a una presencia colonial a formar parte de una compleja red de cooperación educativa, investigación universitaria, intercambio cultural y relaciones humanas.

Su futuro dependerá, en buena medida, de la capacidad de España y Marruecos para adaptar esta cooperación a las nuevas demandas educativas y profesionales. Pero la continuidad del hispanismo universitario, la red de centros educativos, la actividad del Instituto Cervantes y el arraigo de generaciones de profesores marroquíes muestran que el español cuenta en Marruecos con algo más importante que una política de promoción: una tradición educativa y cultural propia.

Marginalidad del idioma español en Marruecos

Los acontecimientos de Ceuta en 2026 podrían acelerar el declive del estudio del idioma español en Marruecos.

El Observatorio Global del Español, centro de investigación adscrito al Ministerio de Asuntos Exteriores en colaboración con el Ministerio de Transformación Digital, la Comunidad de la Rioja y como centro de operatividad el Instituto Cervantes publicó en 2025 el informe «El español en el panorama idiomático marroquí» a cargo de Francisco Moreno Fernández, director, y de Mariama El-Harrak, profesora de la Universidad Ibn Zohr de Agadir (Marruecos).

El citado extenso y actualizado informe dice: «El proceso de arabización general, el reconocimiento del amazigh y sus variedades, el desplazamiento parcial de la lengua francesa que sigue siendo cardinal en la vida social y educativa de Marruecos y el impulso dado al inglés como lengua de internacionalización así como de ciencia y tecnología han llevado al español a una marginalidad que no se corresponde con el peso que esta lengua y sus componentes actuales han tenido a lo largo de la historia, tanto en el norte como en el suroeste del país.» «En la actualidad el español en Marruecos ha experimentado una marginación dentro del espacio educativo, tanto en la enseñanza media como en la universitaria. Las universidades están apostando por la promoción y estudios del inglés y en inglés así como el español como lengua instrumental.»

El aumento o disminución de alumnos que se matriculen en los cursos de español de los institutos Cervantes de Casablanca, Fez, Marrakech, Rabat, Tánger y Tetuán así como en los departamentos de Estudios Hispánicos de la universidades de Marruecos nos dirán si se produce una mayor marginación del estudio del español y si procedería el cierre de algún instituto Cervantes en Marruecos y su apertura en otro país africano en el que no exista.

José Antonio Sierra Lumbreras. Promotor y fundador y exdirector del Instituto Cultural Español-Cervantes de Dublín entre 1971 y 1993.

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