El suelo es uno de los recursos naturales más importantes para la vida en el planeta, pero también uno de los más olvidados. Aunque sustenta los ecosistemas terrestres, hace posible la producción de alimentos y desempeña un papel fundamental en la regulación ambiental, su degradación avanza a un ritmo preocupante. De hecho, las estimaciones actuales apuntan a que entre el 60% y el 70% de los suelos de la Unión Europea están degradados.

Este desafío ha centrado las II Jornadas de Transferencia CIAIMBITAL sobre Suelos y Sostenibilidad, organizadas por la Universidad de Almería (UAL) para acercar los últimos avances científicos a gestores, administraciones y profesionales implicados en la conservación de este recurso estratégico.
Un recurso que tarda miles de años en formarse y puede perderse en poco tiempo
Uno de los mensajes más destacados de la jornada ha sido la necesidad de otorgar al suelo la relevancia que merece. El investigador Raúl Ortega, del grupo RNM-934, recordó que se trata del soporte de todos los servicios ecosistémicos terrestres y de la producción alimentaria.
Además, advirtió de una realidad poco conocida: mientras la formación de un suelo puede requerir miles de años, su degradación puede producirse en muy poco tiempo debido a incendios, contaminación, erosión o prácticas agrícolas inadecuadas.
“El suelo ha sido un gran desconocido durante mucho tiempo”, explicó Ortega, quien insistió en la necesidad de profundizar en el estudio de los impactos que generan tanto las actividades humanas como las perturbaciones naturales. Conocer cómo afectan la agricultura intensiva, los incendios o la contaminación resulta clave para garantizar la conservación de este recurso esencial.
Almería, un laboratorio natural para estudiar la salud del suelo
La provincia de Almería constituye un escenario especialmente relevante para este tipo de investigaciones. Sus condiciones semiáridas, la presión derivada del cambio climático y la importancia de la actividad agrícola convierten al territorio en un auténtico laboratorio natural para analizar la evolución y la resiliencia de los suelos.
Durante la inauguración del encuentro participaron representantes del CIAIMBITAL, la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI), la Oficina de Proyectos Internacionales (OPEI) y el Centro Operativo Provincial del INFOCA.
El director de CIAIMBITAL, Julián Sánchez-Hermosilla, destacó que el cuidado del suelo es uno de los grandes retos de la agricultura mundial. “Tenemos una población en continuo crecimiento que demandará más alimentos. Debemos seguir produciendo, pero de forma sostenible y respetando los recursos naturales”.
La clave, según explicó, pasa por producir más alimentos con menos recursos, manteniendo la fertilidad y la calidad de los suelos agrícolas para las próximas generaciones.

Las quemas prescritas, una herramienta para prevenir grandes incendios forestales
Uno de los proyectos presentados aborda el uso de las quemas prescritas como herramienta preventiva frente a los incendios forestales de gran intensidad.
Según explicó Antonio Tortosa, técnico de operaciones del INFOCA en Almería, estas actuaciones permiten reducir la carga de combustible vegetal en determinadas zonas para modificar el comportamiento del fuego cuando se produce un incendio.
El objetivo es facilitar la intervención de los bomberos forestales en condiciones de mayor seguridad y aumentar las probabilidades de controlar rápidamente el avance de las llamas.
La investigación desarrollada por la Universidad de Almería analiza además cómo afectan estas prácticas a los suelos mediterráneos semiáridos y cuál es su capacidad de recuperación tras su aplicación, una cuestión especialmente relevante en un contexto marcado por el aumento del riesgo de incendios asociado al cambio climático.
Restaurar los suelos degradados para garantizar la seguridad alimentaria
La jornada también sirvió para presentar diversos proyectos internacionales centrados en la restauración de tierras agrícolas degradadas, el monitoreo de la erosión del suelo y el estudio de las comunidades microbianas que contribuyen a mantener la fertilidad.
Entre las investigaciones expuestas destacan trabajos relacionados con la resiliencia de los suelos mediterráneos frente a incendios, el desarrollo de tecnosuelos adaptados a condiciones climáticas extremas y nuevas estrategias para garantizar la seguridad alimentaria mediante una gestión sostenible del territorio.
Los investigadores subrayaron que mejorar la salud del suelo no solo beneficia a la agricultura. También favorece la biodiversidad, la conservación del agua, la captura de carbono y la adaptación frente a los efectos del cambio climático.
El objetivo europeo: lograr suelos sanos antes de 2050
La preocupación por el deterioro de los suelos ha llevado a la Unión Europea a impulsar una nueva Directiva de Vigilancia del Suelo, que contempla sistemas de seguimiento estandarizados y la creación de plataformas públicas de información sobre su estado.
La meta es revertir el actual proceso de degradación y alcanzar suelos saludables en 2050, un objetivo considerado estratégico para la sostenibilidad ambiental, la producción agrícola y la resiliencia frente al cambio climático.
Los expertos reunidos en la Universidad de Almería coincidieron en que la ciencia tendrá un papel decisivo para alcanzar ese objetivo. Integrar la investigación en la gestión agrícola, forestal y territorial será fundamental para proteger un recurso del que depende buena parte del futuro ambiental, económico y alimentario de Europa.













