Club de oncología de la UMA: pacientes ‘expertos’ ayudan a superar la enfermedad con el ejercicio

La Universidad de Málaga (UMA) ha puesto en marcha en Torremolinos un proyecto innovador en el ámbito de la salud comunitaria y la oncología. Se trata del nuevo Club de Salud Comunitario en Oncología, una iniciativa pionera que sitúa a las personas supervivientes de cáncer en el centro del proceso de recuperación, con un enfoque basado en la educación, el ejercicio terapéutico y el acompañamiento entre iguales.

El proyecto nace con una idea clave: transformar la experiencia del cáncer en una herramienta de aprendizaje compartido y apoyo mutuo, creando una red de pacientes expertos capaces de acompañar a otras personas en situaciones similares.

Un modelo de salud comunitaria basado en la experiencia del paciente

El club se desarrolla en el Centro de Desarrollo Comunitario Isabel Manoja y cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Torremolinos y el respaldo de entidades sociales y sanitarias.

La iniciativa cuenta con equipamiento y personal especializado de la UMA, además de apoyo económico a través del fondo social vinculado a Aguas de Torremolinos.

Durante la presentación del proyecto, la alcaldesa de Torremolinos, Margarita del Cid, destacó que el objetivo es crear una red de apoyo real y cercana.

“El club nace con un objetivo muy claro: crear una red de apoyo real y cercana, donde los propios pacientes y supervivientes tengan un papel activo”, señaló.

La regidora subrayó además la importancia del acompañamiento entre iguales, destacando que las personas que han pasado por un proceso oncológico pueden ofrecer un apoyo emocional único, basado en la experiencia compartida.

El ejercicio físico como herramienta terapéutica en oncología

Uno de los pilares fundamentales del proyecto es la incorporación del ejercicio físico adaptado como parte del proceso de recuperación.

Según explicó la alcaldesa, la actividad física no solo contribuye al alivio del dolor, sino que también ayuda a mejorar la movilidad, reducir la fatiga y disminuir los efectos secundarios derivados de los tratamientos oncológicos.

Además, diversos estudios han demostrado que el ejercicio terapéutico contribuye al bienestar emocional de los pacientes, mejorando su calidad de vida durante y después del tratamiento.

Un modelo innovador de “paciente experto”

El impulsor del proyecto, el catedrático de la Universidad de Málaga Antonio Cuesta-Vargas, ha desarrollado durante más de 25 años una línea de investigación centrada en la fisioterapia oncológica y la rehabilitación funcional.

Su propuesta se basa en trasladar el conocimiento científico al entorno comunitario, fuera del ámbito hospitalario tradicional, para integrar la recuperación en la vida cotidiana de los pacientes.

“El club va más allá del ejercicio estructurado: incorpora educación embebida del ejercicio, es decir, aprender mientras se recupera el cuerpo”, explicó Cuesta-Vargas.

Este enfoque permite que los participantes comprendan su proceso de recuperación y adquieran herramientas para gestionar sus síntomas, secuelas y hábitos de vida saludables.

El concepto de paciente experto es clave en este modelo: personas que han vivido el proceso oncológico y que ahora adquieren formación para acompañar y apoyar a otros pacientes.

Ciencia, ejercicio y comunidad: una combinación con evidencia científica

El proyecto se apoya en la evidencia científica desarrollada por grupos de investigación como Clinimetría del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (IBIMA) y la propia Universidad de Málaga.

Estos estudios han demostrado que los programas personalizados de ejercicio terapéutico mejoran la fatiga asociada al cáncer, la capacidad funcional y la calidad de vida de los supervivientes oncológicos.

La combinación de ejercicio, educación y apoyo social se perfila como una de las estrategias más prometedoras en el ámbito de la oncología integrativa.

Torremolinos como referente en salud comunitaria

El vicerrector de Investigación y Divulgación Científica de la UMA, Pedro Maireles, destacó el valor social del proyecto y el papel de la universidad pública en la transferencia del conocimiento.

“La universidad debe transformar el conocimiento en impacto real sobre la vida de las personas”, señaló.

El proyecto posiciona a Torremolinos como un posible referente nacional en salud comunitaria aplicada a la oncología, integrando universidad, administración pública y tejido social.

Un programa piloto con vocación de crecimiento

El club ha iniciado su actividad con un proyecto piloto dirigido principalmente a mujeres con cáncer de mama, aunque está previsto ampliar el programa a otros tipos de cáncer en futuras ediciones.

Actualmente participan 20 personas, organizadas en sesiones semanales de ejercicio y educación en grupos reducidos.

El programa tiene capacidad para 60 participantes en esta fase inicial y aspira a consolidarse como un modelo replicable en otros municipios.

Tras completar el programa de tres meses, los participantes obtendrán una microcredencial de “Paciente experto”, que reconoce su capacitación en autocuidado, hábitos saludables y acompañamiento entre iguales.

Hacia una medicina más humana y participativa

La iniciativa representa un cambio de paradigma en la atención oncológica, apostando por una medicina más humana, preventiva y comunitaria.

El conocimiento científico, el ejercicio terapéutico y la experiencia de los propios pacientes se combinan para crear un modelo innovador que refuerza la autonomía, el bienestar y la integración social de las personas supervivientes de cáncer.

En palabras de los impulsores del proyecto, el objetivo final es claro: transformar la experiencia de la enfermedad en una herramienta de apoyo colectivo y mejora de la salud comunitaria.