Investigadores del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica de la Universidad de Jaén (UJA) participarán en una expedición arqueológica internacional que estudiará un posible geoglifo y centro ceremonial prehispánico situado a unos 3.000 metros de altitud, en plena Cordillera de los Andes, concretamente en la Cordillera del Tigre, en Mendoza (Argentina).

El enclave presenta una arquitectura inusual formada por estructuras de piedra que delimitan habitaciones, canales y pasillos interconectados, con formas circulares y rectangulares. Su localización y características han llevado a los investigadores a plantear que podría tratarse de un espacio de carácter ritual relacionado con las ocupaciones del Imperio Inca en esta zona de los Andes.
Un posible geoglifo inca a 3.000 metros de altitud
El sitio fue localizado inicialmente mediante Google Earth por el andinista Carlos Gobbi, quien confirmó posteriormente su existencia después de una exigente expedición a pie de tres días.
La investigación arqueológica ya dispone de los permisos oficiales necesarios y se desarrollará durante la próxima temporada estival. El objetivo será determinar la funcionalidad del enclave, conocer su cronología y reconstruir las diferentes fases constructivas que experimentó a lo largo del tiempo.
La investigación está codirigida, por la parte argentina, por Cristina Prieto-Olvarría, del IANIGLA-CONICET, y Horacio Chiavazza, del Laboratorio de Arqueología Histórica y Etnohistoria de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo. Por parte española, la codirección corresponde a Mario Gutiérrez, investigador del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica de la UJA.
En el equipo también participan Juan Pedro Bellón, Eva Montes, Vanesa Guajardo, María Isabel Moreno, Miguel Ángel Lechuga y Alicia Cañas.
La participación de la Universidad de Jaén será especialmente relevante para determinar qué función pudo desempeñar este espacio y cómo fue construido y utilizado a lo largo del tiempo. Para ello, los investigadores recurrirán a distintas técnicas de prospección arqueológica, entre ellas el empleo de drones, cartografía digital y sistemas GPS de precisión.
Estas herramientas permitirán elaborar un mapa detallado de las estructuras y obtener imágenes aéreas de alta resolución. El trabajo de campo se completará con análisis sedimentarios destinados a obtener información sobre las dinámicas de ocupación humana de este sector de los Andes.
Un posible enclave relacionado con el límite sur del Imperio Inca
La ubicación del yacimiento convierte este posible geoglifo en un elemento especialmente relevante para el conocimiento de la expansión del Tahuantinsuyo, el territorio dominado por el Imperio Inca. Por su posición geográfica, podría encontrarse entre los geoglifos situados más al sur conocidos hasta ahora dentro del ámbito de expansión incaica.
Los investigadores estudian la posibilidad de que el enclave estuviera relacionado con algunos de los principales centros de dominación incaica de la región, entre ellos el cercano Tambo de Ranchillos, localizado en el Valle de Uspallata.
Mario Gutiérrez explica que se trata de un sitio arqueológico construido en piedra y situado en la parte elevada de una meseta de la precordillera frontal, cuyas dimensiones serían suficientemente importantes como para poder observarlo desde el aire.
“Se trata de un sitio arqueológico construido en piedra en lo alto de una meseta de la precordillera frontal cuyas dimensiones son tan notables como para ser observado desde el aire. Nuestra hipótesis de trabajo es que se trata de un geoglifo o un elemento de connotaciones rituales cuya cronología de construcción y uso sería incaica o puede que anterior. De ser cierto, sería un hallazgo de gran relevancia, al estar unido a las ocupaciones incaicas más al sur del Tahuantinsuyo y vinculadas al camino real inca, o Qhapaq ñan”, explica el investigador de la UJA.
La cronología será, precisamente, una de las cuestiones que deberá resolver la investigación. Aunque la hipótesis actual apunta a una posible construcción y utilización durante la época incaica, los investigadores no descartan que el espacio pueda tener una antigüedad mayor.

Arqueología de alta montaña para estudiar la transformación de los Andes
La expedición forma parte de Arqueoandes, un proyecto de investigación centrado en la arqueología de alta montaña y en las transformaciones experimentadas por el paisaje de los Andes mendocinos.
El proyecto analiza el impacto ambiental y territorial de tres grandes procesos históricos: la expansión incaica, la colonización española y la formación del Estado nacional argentino.
La investigación adquiere especial importancia por desarrollarse en un territorio especialmente vulnerable a las transformaciones climáticas y ambientales. El estudio arqueológico de las estructuras y de los sedimentos permitirá reconstruir parte de las relaciones entre las poblaciones humanas y este paisaje de alta montaña.
Para el Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica de la UJA, la participación en esta investigación supone además ampliar su experiencia internacional en el estudio de paisajes arqueológicos de montaña. “El proyecto ‘Arqueoandes’ refuerza la proyección internacional del Instituto y amplía nuestra experiencia en el estudio arqueológico de paisajes de alta montaña. Trabajar con los equipos argentinos nos permite compartir métodos, formar a investigadores jóvenes y desarrollar nuevas líneas de investigación conjunta”, señala Juan Pedro Bellón, director del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica de la UJA.

La investigación incorporará la memoria de las comunidades andinas
El proyecto no se limitará al análisis formal y arquitectónico de las estructuras. La investigación contempla también un enfoque participativo con las comunidades originarias de la región, con el propósito de incorporar sus perspectivas tradicionales y su memoria ancestral sobre la interpretación del paisaje.
Esta aproximación permitirá complementar el análisis arqueológico con los conocimientos y la identidad cultural de los pueblos andinos. De este modo, el estudio del posible geoglifo no se plantea únicamente desde sus características arquitectónicas o su posible relación con el Imperio Inca, sino también desde la memoria y la cosmovisión asociadas históricamente a este territorio.












