El dióxido de carbono (CO₂) que emiten industrias como las refinerías podría dejar de ser un residuo contaminante para convertirse en una materia prima capaz de generar combustibles sostenibles para aviones y barcos.

Un proyecto europeo en el que participa el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) está desarrollando una tecnología que transforma CO₂ industrial en e-metanol y combustible sostenible de aviación (SAF), dos de las alternativas más prometedoras para reducir las emisiones del transporte aéreo y marítimo.
El objetivo es demostrar que es posible cerrar el ciclo del carbono y reutilizar las emisiones industriales en forma de energía útil.
Convertir CO₂ en combustible: el reto de la descarbonización real
El proyecto, denominado STEROPE, cuenta con un presupuesto de 7 millones de euros y se centra en una de las grandes preguntas de la transición energética: cómo descarbonizar sectores que no pueden electrificarse fácilmente, como la aviación y el transporte marítimo.
La solución pasa por capturar el CO₂ directamente de una refinería y combinarlo con hidrógeno verde para producir combustibles sintéticos.
Según explica la investigadora del CSIC en el Instituto de Catálisis y Petroleoquímica, Silvia Morales, el objetivo es validar esta tecnología en condiciones reales.
“Vamos a demostrar en condiciones reales una ruta tecnológica para producir combustibles sostenibles para barcos y aviación a partir de emisiones de CO₂”, señala.
E-metanol y SAF: los combustibles del futuro
El proceso desarrollado en el proyecto permite obtener dos tipos de combustibles clave para la transición energética.
Por un lado, el e-metanol, que puede utilizarse directamente en el transporte marítimo. Por otro, el SAF (Sustainable Aviation Fuel), un combustible sintético compatible con los motores actuales de aviación.
La tecnología permite transformar el CO₂ en moléculas energéticas mediante un proceso en el que el carbono se reutiliza en lugar de liberarse a la atmósfera.
Cómo se transforma el CO₂ en combustible utilizable
El sistema combina varias etapas tecnológicas que permiten convertir emisiones industriales en combustibles avanzados.
Primero, el CO₂ se captura y se combina con hidrógeno renovable para sintetizar metanol mediante catálisis. Después, ese metanol puede utilizarse directamente o transformarse en cadenas de hidrocarburos más complejas hasta alcanzar el rango del queroseno de aviación.
El investigador del CSIC, José Miguel Campos, explica que este proceso permite integrar la tecnología en entornos industriales reales. “Instalaremos una planta piloto en una refinería real, que utilizará el CO₂ emitido por la propia instalación”, afirma.
Plantas piloto en Europa para validar la tecnología
El proyecto STEROPE se está desarrollando mediante tres plantas piloto que se están instalando en distintos puntos de Europa.
Una de ellas ya opera en el Instituto de Catálisis y Petroleoquímica del CSIC en España, mientras que otras dos se encuentran en desarrollo en la Universidad de Génova (Italia) y la Universidad de Gante (Bélgica).
Todas estas instalaciones se trasladarán a la refinería de Eleusis (Grecia), donde se realizará la demostración integrada del proceso completo en condiciones reales.
El paso clave hacia la aviación sin emisiones
Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es su validación en escenarios reales de uso. El e-metanol producido se probará en motores marinos, mientras que el combustible sintético para aviación se ensayará en turbinas reales, acercando esta tecnología a su posible aplicación comercial.
La iniciativa se alinea con los objetivos europeos de reducción de emisiones, que establecen que en 2050 una parte significativa del combustible de aviación deberá ser de origen renovable y sintético.













