Estos grupos utilizaron esta cueva como campamento durante temporadas relativamente largas; por eso, es el nivel donde se encuentra una mayor cantidad y densidad de restos arqueológicos como es el caso de lascas, raspadores y los restos de su manufactura, así como restos de la fauna que consumieron y cazaban (ciervos, caballos, bisontes) en los valles próximos

Las excavaciones llevadas a cabo este verano en la Cova de Eirós (Lugo), codirigidas por el investigador de la Universidad de Oviedo Arturo de Lombera Hermida, permiten ampliar los períodos de ocupación humana de las cavidades. Por una parte, la excavación del nivel 5 en Cova Eirós confirma la existencia en la cueva de ocupaciones neandertales más antiguas. Por otra, las excavaciones en Gruta dos Bloques descubrieron la existencia de un enterramiento infantil datado en la Edad del Bronce
Estos son algunos de los resultados más destacados de la campaña de 2026 en este yacimiento del concejo lucense de Triacastela, una intervención que se realizó en dos espacios diferentes: la Cueva Eirós, con la continuación de las excavaciones de los niveles del Paleolítico medio; y la continuación de las intervenciones en la cavidad vecina de Gruta dos Bloques.
Los trabajos fueron ejecutados por miembros de la Universidad de Oviedo, del grupo GEPN-AAT de la USC, del Instituto Catalán de Paleocología Humana y Evolución Social-CERCA de Tarragona, de la Universidad Rovira i Virgili, al amparo del convenio con la Consejería de Cultura, Lengua y Juventud de la Xunta de Galicia y del Proyecto del Ministerio de Ciencia que encabeza la institución académica asturiana.
Las excavaciones en Cueva Eirós aportaron nuevos materiales arqueopaleontológicos de las ocupaciones paleolíticas en el sector de la entrada. En el nivel del Paleolítico medio (Nivel 4) ayudan a profundizar en el conocimiento sobre los Neandertales que habitaron las Serras Orientais hace más de 45.000 años. Estos grupos utilizaron esta cueva como campamento durante temporadas relativamente largas; por eso, es el nivel donde se encuentra una mayor cantidad y densidad de restos arqueológicos como es el caso de lascas, raspadores y los restos de su manufactura, así como restos de la fauna que consumieron y cazaban (ciervos, caballos, bisontes) en los valles próximos.
En estas últimas campañas, se está excavando un hogar cuyo foco se encuentra protegido y delimitado por piedras, junto con concentraciones de carbones y restos quemados. Estos hallazgos refuerzan el carácter de campamento de larga duración de las ocupaciones del nivel 4.
En esta campaña se comenzó la excavación de un nuevo nivel del Paleolítico medio, el nivel 5, que confirma la presencia de ocupaciones neandertales más antiguas en la cueva. A diferencia del nivel superior, la concentración de artefactos es menor, destacando la presencia de herramientas fabricadas en cuarzos locales. El nuevo nivel podría corresponderse con los restos dejados por estos grupos durante estancias de corta duración desarrolladas en la entrada de Cueva Eirós.

Enterramientos de la Edad del Bronce
Las intervenciones en las cavidades del Monte Penedo, vecinas a la Cueva Eirós, descubrieron varios restos humanos que certifican el uso funerario de estas cuevas por parte de los grupos de la Edad del Bronce.
En la Gruta dos Bloques se recuperaron más de 50 restos óseos, la mayoría se corresponden con costillas y falanges, pero también se encuentran los restos de las extremidades (fémur, húmero). El estudio antropológico de los restos, realizado por la Dra. Marina Lozano en el IPHES-CERCA, indica que pertenecen a un único individuo infantil de entre 6 y 8 años de edad. Asociados a los restos humanos, se recuperaron también fragmentos cerámicos decorados que remiten a momentos de la Edad del Bronce. Por otra parte, en la excavación de la cata de la entrada de Cova das Cabras se identificó una falange del pie perteneciente a un individuo adulto, pero sin ajuar asociado.
Las dataciones radiocarbónicas de los restos humanos de estos dos yacimientos encuadran estos enterramientos en momentos avanzados de la Edad del Bronce (3300 años BP; 1600-1500 a.C). La investigación localiza paralelos próximos en los enterramientos de la Cova de Valdavara (Becerreá) o la Cova do Santo (Rubiá). Los hallazgos muestran la importancia de las cuevas para estas comunidades, no solo como lugar de hábitat, sino como espacios funerarios. Aportan nuevos datos para entender la variabilidad de las prácticas funerarias de la Edad del Bronce en el Noroeste, en un momento en el que en otros lugares de Galicia enterraban en cistas, pequeños túmulos o aprovechando antiguos monumentos megalíticos.












