Un pequeño ARN es clave para que una bacteria sobreviva en ambientes extremos y elimine contaminantes

Solo 70 nucleótidos bastan para marcar la diferencia entre sobrevivir o sucumbir en un entorno hostil. Un equipo de investigadores ha descubierto que un diminuto ARN regula la capacidad de una bacteria para resistir condiciones extremas, degradar contaminantes y controlar procesos celulares con potencial interés industrial.

El hallazgo, realizado por científicos de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) en el Centro Andaluz de Biología del Desarrollo (CABD) —centro mixto de la UPO, el CSIC y la Junta de Andalucía—, aporta nuevas claves sobre los mecanismos que permiten a determinados microorganismos sobrevivir en ambientes adversos y abre nuevas posibilidades para mejorar tecnologías de biorremediación y biotecnología sostenible. Los resultados se han publicado en la revista Microbiological Research.

Un ARN diminuto con una función decisiva

La investigación se ha centrado en Sphingopyxis granuli TFA, una bacteria ambiental conocida por su capacidad para degradar compuestos contaminantes como la tetralina, un disolvente orgánico presente en determinados residuos industriales.

Los investigadores han demostrado que un pequeño ARN regulador denominado SuhB, compuesto por apenas 70 nucleótidos, desempeña un papel esencial en la respuesta de la bacteria frente a distintos tipos de estrés ambiental.

Entre las condiciones que ayuda a soportar se encuentran la desecación, el estrés oxidativo, la presencia de metales pesados y las elevadas concentraciones de sales, factores habituales en muchos ecosistemas contaminados.

Desde la izquierda, Alberto Pires , Francisca Reyes e Inmaculada García en el CABD.

La clave para mejorar la descontaminación de suelos y aguas

Comprender cómo sobreviven estas bacterias resulta fundamental para aprovechar todo su potencial en aplicaciones medioambientales.

«Si queremos utilizarlas en procesos de descontaminación de suelos o aguas, comprender cómo responden a estas condiciones es fundamental para desarrollar estrategias de biorremediación más eficaces y sostenibles», explica Francisca Reyes Ramírez, investigadora principal del estudio y profesora del Departamento de Biología Molecular e Ingeniería Bioquímica de la Universidad Pablo de Olavide.

La investigación muestra que cuando la bacteria pierde este pequeño ARN regulador, su capacidad para soportar situaciones adversas disminuye significativamente.

El hallazgo refuerza la importancia de los ARN reguladores bacterianos, unos mecanismos de control genético que todavía han sido poco estudiados en microorganismos ambientales.

También influye en la producción de bioplásticos

Los resultados revelan además una función adicional de SuhB que podría resultar especialmente interesante desde el punto de vista biotecnológico.

El ARN participa en la regulación de procesos relacionados con la membrana celular y con el metabolismo bacteriano. En particular, los investigadores observaron que las bacterias carentes de SuhB acumulan mayores cantidades de PHB (polihidroxibutirato), un polímero biodegradable considerado uno de los candidatos más prometedores para la fabricación de bioplásticos.

Este descubrimiento sugiere que SuhB no solo interviene en la adaptación al estrés ambiental, sino también en mecanismos celulares relacionados con la producción de materiales de interés industrial.

Identifican un nuevo regulador genético

Durante el estudio, el equipo también logró identificar otro elemento clave en esta red de control molecular. Se trata de SubR, un regulador que activa directamente la expresión de SuhB.

Los experimentos realizados demostraron que la ausencia de SubR también reduce la resistencia de la bacteria frente al estrés ambiental. Además, los investigadores confirmaron que este regulador se une directamente al promotor de SuhB para controlar su actividad.

Este descubrimiento permite comprender mejor cómo funcionan las complejas redes genéticas que coordinan la supervivencia bacteriana en entornos desfavorables.

Nuevas oportunidades para la biotecnología sostenible

Los autores destacan que estos resultados ayudan a entender cómo las bacterias ambientales ajustan su funcionamiento para sobrevivir en condiciones extremas y mantener procesos metabólicos esenciales.

Además de ampliar el conocimiento básico sobre microbiología ambiental, el trabajo abre nuevas líneas de investigación para optimizar microorganismos capaces de eliminar contaminantes y producir compuestos de interés industrial.

En un contexto donde la búsqueda de tecnologías sostenibles es una prioridad global, conocer los mecanismos que hacen más resistentes y eficientes a estas bacterias podría convertirse en una herramienta valiosa para desarrollar futuras estrategias de descontaminación ambiental, economía circular y producción de bioplásticos biodegradables.