El clima pesa más que la latitud en las relaciones entre plantas y polinizadores

La relación entre las plantas con flores y los animales que las polinizan es mucho más compleja de lo que sugiere una de las ideas clásicas de la ecología. Un gran estudio internacional ha analizado 3.415 redes de interacción entre plantas y polinizadores de todo el mundo y ha encontrado que las relaciones más especializadas no son necesariamente más frecuentes en los trópicos.

Los resultados, publicados en la revista Nature Ecology & Evolution, apuntan a otro factor como principal explicación de estos patrones: el clima. En concreto, la temperatura y las precipitaciones explican mejor la distribución de la especialización que la latitud.

La investigación ha sido liderada por la Universidad Carolina de Praga (CUNI) y el Centro de Biología de la Academia Checa de Ciencias (BC CAS), y ha contado con la participación de investigadores del Instituto de Investigación en Cambio Global de la Universidad Rey Juan Carlos (IICG-URJC).

El trabajo reúne datos procedentes de 162 estudios, con más de 110.000 interacciones entre 5.343 especies de polinizadores y 6.126 especies de plantas. En total, participaron 142 investigadores de 32 países y seis continentes.

Plantas y polinizadores mantienen una red de relaciones muy diversa

La polinización es uno de los procesos fundamentales para el funcionamiento de los ecosistemas terrestres. Muchas plantas dependen de animales capaces de transportar el polen de una flor a otra, lo que permite su reproducción, mantiene su diversidad genética y favorece la producción de frutos y semillas.

A cambio, las flores proporcionan recursos como néctar y polen a una gran variedad de animales. Las abejas son quizá los polinizadores más conocidos, pero no son los únicos. Moscas, escarabajos, mariposas, polillas, avispas e incluso aves y lagartos pueden participar en estas interacciones.

La importancia de estas relaciones también alcanza a la alimentación humana, ya que numerosos cultivos de frutas, hortalizas, frutos secos y semillas oleaginosas dependen en diferente medida de los animales polinizadores.

Pero no todas las plantas mantienen el mismo tipo de relación con ellos. Algunas establecen vínculos muy específicos con determinados polinizadores, mientras que otras pueden ser visitadas por una amplia variedad de especies.

¿Son más especializadas las plantas de los trópicos?

Durante años, distintos investigadores han planteado que las relaciones altamente especializadas entre plantas y polinizadores podrían ser más frecuentes en las regiones tropicales. La explicación propuesta estaba relacionada con la elevada diversidad de especies vegetales y animales que interactúan en estos ecosistemas.

Sin embargo, esta hipótesis apenas había podido comprobarse a escala global debido a la falta de datos comparables.

El nuevo estudio ha permitido poner a prueba esa idea utilizando una cantidad de información sin precedentes. Los investigadores analizaron redes de interacción procedentes de grandes biomas terrestres, desde bosques tropicales y sabanas hasta matorrales mediterráneos, bosques templados, praderas y tundras subárticas.

El resultado no confirmó el patrón esperado: las relaciones ecológicas más especializadas no eran más frecuentes en los trópicos.

“La especialización puede entenderse como un acuerdo evolutivo. Una correspondencia muy estrecha entre planta y polinizador puede hacer que la alimentación y la polinización sean muy eficientes, pero también incrementa la dependencia mutua. Si uno de los socios desaparece o se vuelve activo en un momento diferente, una especie especialista dispone de menos alternativas”, explica la autora principal del estudio, Sailee Sakhalkar, que recientemente completó su doctorado en la CUNI.

Los investigadores observaron además que la especialización alcanzaba en muchos casos sus valores más elevados cerca del límite norte de las regiones tropicales y subtropicales, aunque los patrones variaban entre los diferentes grupos de plantas y polinizadores.

La temperatura y la lluvia explican mejor la especialización

El hallazgo central del estudio apunta al clima como un factor determinante de las relaciones entre plantas y polinizadores.

Los análisis muestran que la temperatura y las precipitaciones explican mejor los patrones globales de especialización que la latitud. Además, la influencia de estos factores no es igual para todos los grupos de polinizadores.

Esto cambia la forma de interpretar los grandes patrones geográficos de la polinización. La latitud puede servir como referencia para describir dónde se encuentra un ecosistema, pero no determina por sí misma las condiciones a las que están sometidas las especies.

“Tendemos a representar los patrones geográficos de la polinización como líneas que van de los polos al ecuador, pero las plantas y los polinizadores no experimentan la latitud en sí misma. Lo que experimentan es calor, frío, lluvia y cambios estacionales, cada uno a su manera”, señala Robert Tropek, responsable del Grupo de Investigación en Ecología de Comunidades de Insectos, quien codirigió el estudio en la CUNI y el BC CAS.

El cambio climático puede alterar los encuentros entre plantas y polinizadores

Los resultados tienen implicaciones para entender cómo pueden cambiar las relaciones ecológicas a medida que se modifican las condiciones climáticas.

El aumento de las temperaturas y los cambios en los patrones de precipitación pueden alterar la distribución de las especies, modificar el momento en que florecen las plantas y cambiar los periodos de actividad de los polinizadores.

De esta forma, el cambio climático no solo puede desplazar las áreas donde viven determinadas especies. También puede modificar cuándo y dónde coinciden las plantas con los animales que las polinizan.

En las relaciones más especializadas, este desajuste puede resultar especialmente relevante porque las especies dependen de un número más reducido de socios. Si una planta florece en un momento diferente al periodo de actividad de su polinizador, por ejemplo, la interacción puede verse alterada.

Estos cambios también pueden tener consecuencias sobre la agricultura, especialmente en aquellos cultivos que dependen de relaciones estrechas con determinados polinizadores.

El estudio muestra así que comprender el futuro de la polinización requiere mirar más allá de los mapas de latitud. Temperatura, precipitaciones y estacionalidad son algunas de las condiciones que determinan cómo se encuentran plantas y polinizadores, y su transformación puede acabar redibujando tanto el mapa como el calendario de estas interacciones.