Un carro de bronce único evidencian el comercio de artículos de lujo entre Tarteso y el Mediterráneo

Las excavaciones arqueológicas en Casas del Turuñuelo, uno de los grandes referentes de la investigación sobre Tarteso, han sacado a la luz un hallazgo sin precedentes: un excepcional carro de bronce cuya estructura y decoración no tienen paralelos conocidos en la península ibérica. Los investigadores apuntan a que podría proceder de la antigua Etruria, en la actual Italia, lo que reforzaría las evidencias de las intensas relaciones comerciales que mantuvo la civilización tartésica con distintos territorios del Mediterráneo durante el siglo V a. C.

El descubrimiento se ha producido durante la VIII campaña de excavaciones liderada por el Instituto de Arqueología de Mérida, centro mixto del CSIC y la Junta de Extremadura, en el yacimiento de Casas del Turuñuelo, situado en Guareña (Badajoz). En verdad no es la primera evidencia de un intercambio comercial de artículos de lujo entre Tarteso y pueblos del Mediterráneo. En diciembre de 2024, Novaciencia.es se hizo eco del descubrimiento de restos de otro carro y broches de bronce de esta cultura hallados en la localidad murciana de Jumilla.

Un carro de bronce sin precedentes en Tarteso

La pieza fue recuperada en el sector sur del edificio principal del enclave tartésico. Se trata de un carro de bronce compuesto por una caja ricamente decorada con figuras mitológicas y elementos simbólicos de gran complejidad.

En la parte frontal aparece representado Aqueloo, una divinidad fluvial relacionada posiblemente con el inframundo, mientras que en los laterales destacan dos grifos, criaturas mitológicas con cabeza de águila y cuerpo de león. En los extremos, dos figuras humanas con los brazos alzados sostienen la estructura, que descansa sobre dos ruedas igualmente ornamentadas.

«Es uno de los hallazgos más relevantes realizados hasta la fecha en este enclave tartésico del siglo V a. C», destaca Esther Rodríguez, codirectora de las excavaciones.

Posibles conexiones entre Tarteso y la civilización etrusca

La singularidad del hallazgo radica en que los únicos ejemplares comparables conocidos hasta ahora proceden de la civilización etrusca, que alcanzó su máximo esplendor en la Italia central entre los siglos VIII y V a. C.

Para el equipo investigador, este paralelismo constituye una nueva evidencia de las redes de intercambio que conectaban Tarteso con distintos territorios del Mediterráneo. Aunque la función exacta del vehículo todavía no ha podido determinarse, todo apunta a un uso relacionado con ceremonias rituales.

Sebastián Celestino, codirector del proyecto, señala que «podría estar relacionada con actividades rituales vinculadas fundamentalmente con los banquetes. De hecho, el descubrimiento tuvo lugar al lado de la llamada habitación del banquete, un testimonio del ágape final que celebró la comunidad del Turuñuelo antes de clausurar el edificio».

Cerámicas griegas, marfiles y objetos egipcios revelan las rutas comerciales de Tarteso

Junto al carro de bronce también ha aparecido un importante conjunto de materiales importados que refuerzan la idea de que el yacimiento estuvo integrado en amplias redes comerciales mediterráneas.

Los arqueólogos han identificado cerámicas procedentes del Ática, en Grecia; un recipiente de alabastro egipcio; y varios marfiles decorados con guerreros, animales y motivos vegetales.

«Estos materiales nos están proporcionando una información extraordinaria para comprender las relaciones comerciales entre Oriente y la península ibérica. Estamos documentando importaciones y piezas únicas que ayudan a reconstruir estas redes de intercambio», explica Rodríguez.

Nuevas habitaciones amplían el conocimiento del complejo tartésico

La campaña desarrollada entre abril y mayo también ha permitido avanzar en el conocimiento arquitectónico del enclave. Los trabajos se han concentrado en los sectores norte y sur del gran túmulo de 90 metros de diámetro y seis metros de altura bajo el que fue sellado deliberadamente el edificio principal a finales del siglo V a. C.

Ambas áreas se sitúan junto a la estancia H-100, una sala de aproximadamente 70 metros cuadrados que constituye la habitación más grande excavada hasta ahora en Casas del Turuñuelo.

«Los trabajos han permitido documentar nuevas habitaciones y espacios de circulación que amplían el conocimiento sobre la arquitectura del complejo tartésico, cuyo estado de conservación sigue siendo excepcional», señala Rodríguez.

En el sector norte aparecieron además dos braseros y un caldero de bronce, objetos que vuelven a poner de manifiesto la riqueza material de este enclave arqueológico.

La investigación entra ahora en una fase decisiva

Tras concluir los trabajos de campo, comienza una etapa clave para comprender el significado histórico de los hallazgos. Las tareas de restauración, documentación y análisis se desarrollarán en el Servicio de Conservación, Restauración y Estudios Científicos del Patrimonio Arqueológico (SECYR) de la Universidad Autónoma de Madrid.

«La segunda fase de toda excavación arqueológica es indispensable. Ahora comienza un trabajo fundamental que nos permitirá comprender mejor la funcionalidad de los espacios, las relaciones comerciales y, en definitiva, la vida de quienes habitaron este lugar», explica Rodríguez.

Más de una década transformando el conocimiento sobre Tarteso

El descubrimiento del carro de bronce de Tarteso se suma a una larga serie de hallazgos que han convertido a Casas del Turuñuelo en uno de los yacimientos más importantes de Europa para el estudio de las culturas mediterráneas antiguas.

Desde el inicio del proyecto Construyendo Tarteso, los investigadores han documentado algunos de los hallazgos más relevantes de la arqueología reciente en la península ibérica. Entre ellos destacan el mayor sacrificio de animales conocido en el Mediterráneo occidental, las primeras representaciones humanas asociadas a Tarteso, una placa de pizarra con escritura paleohispánica meridional y el altar de mármol griego más antiguo identificado en el Mediterráneo occidental.

La presidenta del CSIC, Eloísa del Pino, destacó durante la presentación de los resultados que «Casas del Turuñuelo es un ejemplo de cómo la constancia y el apoyo sostenido a la ciencia a largo plazo dan frutos. Desde el CSIC concebimos la arqueología como una disciplina científica de vanguardia que, además de poder reescribir la historia, genera un retorno directo a la sociedad en forma de identidad, cultura y conocimiento científico de máximo nivel».

Por su parte, la consejera de Industria, Energía, Ciencia y Territorio de la Junta de Extremadura, Mercedes Morán, afirmó que el yacimiento «se ha convertido, por méritos propios, en uno de los grandes referentes de la arqueología europea».