Según un estudio de las universidades de Oviedo y de la de Castilla-La Mancha los atletas de ultraresistencia presentan mayores niveles de responsabilidad, disciplina, planificación, autorregulación y perseverancia que la población general, rasgos que favorecen la adaptación a entrenamientos y competiciones de máxima exigencia
Cerca del 9% de estos deportistas presenta riesgo de dependencia al ejercicio, lo que evidencia que las características psicológicas asociadas al rendimiento extremo también pueden conllevar determinados riesgos conductuales

¿Qué distingue psicológicamente a las personas capaces de correr durante horas, atravesar montañas o completar pruebas de más de cien kilómetros? Una revisión sistemática y metaanálisis liderada por investigadores de la Universidad de Oviedo ha analizado la evidencia científica disponible sobre los rasgos psicológicos de los atletas de ultrarresistencia. Los resultados muestran que estos deportistas presentan mayores niveles de responsabilidad y perseverancia que la población general, características que podrían facilitar la adaptación a entrenamientos y competiciones extremadamente exigentes.
Al mismo tiempo, el estudio ha identificado que cerca del 9 % de los deportistas presenta riesgo de dependencia al ejercicio, lo que sugiere que las mismas cualidades que favorecen el rendimiento extremo también pueden asociarse a determinados riesgos conductuales. El trabajo ha sido publicado en la revista International Review of Sport and Exercise Psychology, de gran impacto en su área del conocimiento.
La publicación del estudio coincide en el tiempo con la celebración de la Travesara y Traveserina Picos de Europa, dos pruebas de alta montaña y de máxima exigencia. La Travesara tiene 74 quilómetros de distancia y más de 6.500 metros de desnivel acumulado y la Traveserina suma 46 quilómetros, con un desnivel de 3.100 metros positivos.
Ascender una canal con más de 1.000 metros de desnivel positivo, caminar durante toda una noche, correr más de cien kilómetros soportando temperaturas extremas o persistir cuando el agotamiento físico parece insoportable son experiencias que, para la mayoría de las personas, resultan difíciles de imaginar. Sin embargo, el número de participantes en pruebas de ultrarresistencia ha aumentado notablemente en la última década, lo que convierte a estos deportistas en un fenómeno de creciente interés científico.
Tradicionalmente, el rendimiento en este tipo de competiciones se ha relacionado casi exclusivamente con factores fisiológicos como la capacidad aeróbica, la eficiencia metabólica o la resistencia muscular. No obstante, completar pruebas extremas no depende únicamente de la condición física. La manera en que una persona percibe el esfuerzo, tolera la incomodidad o afronta la fatiga también parece desempeñar un papel fundamental.
Con el objetivo de comprender mejor estos factores, investigadores del grupo AstuRES de la Universidad de Oviedo, en colaboración con el Grupo de Investigación CarVasCare de la Universidad de Castilla-La Mancha, han llevado a cabo una revisión sistemática y metaanálisis que sintetizó la evidencia disponible en 44 estudios con cerca de 7 000 participantes. El trabajo abarcó variables como la resiliencia, la dureza mental, la motivación, la tolerancia al dolor o la dependencia al ejercicio.
Los resultados: pros y contras
Los resultados apuntan a que estos deportistas presentan, en comparación con la población general, mayores niveles de responsabilidad, entendida como disciplina, planificación y capacidad de autorregulación a largo plazo, así como mayor perseverancia. Cualidades que podrían resultar esenciales para soportar años de entrenamiento y afrontar pruebas de enorme exigencia física y mental.
Miguel Ángel Rodríguez, investigador principal, destaca que «de todos los rasgos estudiados, la responsabilidad es el que aparece de forma más consistente en estos deportistas. No es el rasgo más llamativo, pero probablemente sea el más determinante para alguien que tiene que entrenar durante años antes de cruzar una línea de meta».
Sin embargo, el estudio también pone de manifiesto una cara menos visible de estos perfiles. La revisión ha identificado que cerca del 9 % de los atletas de ultrarresistencia presenta riesgo de dependencia al ejercicio, una cifra que supera la estimada para la población deportiva general. Lejos de la imagen del deportista sobrehumano, los datos sugieren que las características que favorecen el rendimiento extremo también pueden asociarse, en algunos casos, a determinados riesgos conductuales.
Hugo Olmedillas, investigador responsable, explica que «uno de los resultados que más nos ha hecho reflexionar es que las mismas características que permiten a estos deportistas no rendirse ante el agotamiento pueden, en algunos casos, cruzar una línea: cerca del 9% presenta riesgo de dependencia al ejercicio».
Una de las preguntas que el estudio deja abierta es si estos rasgos psicológicos preceden a la práctica de la ultrarresistencia o si se desarrollan como consecuencia de ella. Precisamente por eso, los autores consideran que esta población representa un campo de estudio especialmente valioso para la psicología del deporte.
Miguel Ángel Rodríguez apunta que «los atletas de ultrarresistencia son, en cierto sentido, un grupo de estudio privilegiado. Sintetizar la evidencia disponible sobre sus rasgos de personalidad y motivación nos permite identificar patrones que difícilmente revelaría un estudio aislado. Todavía no podemos responder con certeza si estos rasgos son previos a la práctica o se desarrollan con el entrenamiento, y eso es una de las cuestiones centrales que la investigación futura deberá abordar».
Más allá del deporte, el estudio de los atletas de ultrarresistencia ofrece una ventana privilegiada para comprender una de las capacidades más singulares del ser humano: la de seguir avanzando incluso cuando el cansancio, la incomodidad o la incertidumbre invitan a detenerse.













