Las baterías de flujo redox permiten son la pieza que le falta al rompecabezas de las renovables al permitir el almacenamiento de energía a gran escala

Las baterías de flujo redox se presentan como una solución para el almacenamiento estacionario a gran escala, ya que son más competitivas frente a otras tecnologías por su menor coste, su mayor vida útil y la posibilidad de escalar de forma independiente la energía y la potencia

El carácter intermitente e impredecible de fuentes como la solar o la eólica hace necesario el desarrollo de sistemas de almacenamiento de energía eficientes y rentables, capaces de equilibrar la producción y la demanda

La empresa de base tecnológica especializada en el diseño, desarrollo y fabricación de sensores electroquímicos y espectroelectroquímicos, Metrohm DropSens, y el grupo de investigación de la Universidad de Burgos, ProElectro, han llegado a un acuerdo para desarrollar y comercializar nuevos dispositivos de almacenamiento de energía a través de baterías de flujo redox

Estas baterías ofrecen ventajas competitivas frente a otras tecnologías, como su menor coste, una mayor vida útil y la posibilidad de escalar de forma independiente la energía y la potencia.

La generación de energía a partir de fuentes renovables se ha convertido en un elemento clave para avanzar en la descarbonización y en la transición hacia sistemas energéticos más sostenibles. Se estima que, para 2030, las energías renovables representarán aproximadamente el 25 % del suministro eléctrico mundial. No obstante, el carácter intermitente e impredecible de fuentes como la solar o la eólica hace necesario el desarrollo de sistemas de almacenamiento de energía eficientes y rentables, capaces de equilibrar la producción y la demanda.

En este contexto, las baterías de flujo redox se presentan como una solución especialmente adecuada para el almacenamiento estacionario a gran escala, ya que ofrecen ventajas competitivas frente a otras tecnologías, como su menor coste, una mayor vida útil y la posibilidad de escalar de forma independiente la energía y la potencia. Como resultado, en los últimos años ha aumentado notablemente el interés científico en este tipo de baterías, impulsando un rápido desarrollo del sector.

En respuesta a este creciente interés, la empresa de base tecnológica especializada en el diseño, desarrollo y fabricación de sensores electroquímicos y espectroelectroquímicos, Metrohm DropSens, y el grupo de investigación de la Universidad de Burgos, Procesos Electroquímicos y Almacenamiento de Energía (ProElectro), coordinado por el investigador Edgar Ventosa Arbaizar, experto en la generación de conocimiento frontera en el ámbito del almacenamiento electroquímica de energía, han establecido un marco de colaboración destinado a dotar a los grupos de investigación del equipamiento necesario para trabajar en este ámbito.

Asimismo, ambas entidades desarrollarán técnicas espectroscópicas in situ aplicadas a baterías de flujo redox, con el objetivo de comercializarlas como soluciones de fácil implementación.

Dentro de esta colaboración, se ha firmado un contrato de licencia universidad-empresa con el fin de facilitar la transferenciade conocimiento y el desarrollo conjunto de tecnologías innovadoras en el ámbito del almacenamiento energético.

La OTRI-OTC de la Universidad de Burgos ofrece el apoyo necesario para facilitar este tipo de colaboraciones, contribuyendo de esta forma a potenciar la innovación en las empresas.

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