¿Puede un robot ayudar a mantener limpias las playas y proteger los ecosistemas costeros? Decenas de estudiantes de ESO y Bachillerato han demostrado que sí. El Desafío del Club de Robótica de la Universidad de Almería (UAL) ha vuelto a convertir la tecnología en una herramienta para resolver problemas reales, centrando su última edición en el desarrollo de sistemas robotizados para la limpieza de playas, costas, espacios naturales y entornos turísticos.

La iniciativa, que cumple ya más de una década impulsando vocaciones científicas y tecnológicas, ha planteado este año un reto vinculado al turismo azul, un modelo que apuesta por compatibilizar la actividad turística con la protección ambiental y la sostenibilidad de los ecosistemas marinos y costeros.
Robots para combatir la basura antes de que llegue al mar
La edición de este año se ha integrado en la iniciativa Blue Innovation Challenge, promovida por el Ayuntamiento de Almería para fomentar soluciones innovadoras relacionadas con la economía azul y el turismo sostenible en el Mediterráneo.
Los participantes debían diseñar propuestas robotizadas capaces de contribuir a la limpieza de playas, costas, montes, ciudades o espacios naturales vinculados a la actividad turística.
Uno de los proyectos más destacados fue el desarrollado por el IES Alhadra, ganador en la categoría de Bachillerato, que decidió actuar sobre el origen del problema en lugar de centrarse únicamente en sus consecuencias.
“Nos centramos más en el río, en los laterales, que es por donde se hacen excursiones o donde el viento arrastra más la basura, y lo que hacemos es prevenir antes de que llegue al océano”, explicó Luis Felices, portavoz del equipo.
La propuesta consiste en un robot equipado con una pinza frontal, alimentado mediante energía solar y dotado de ruedas todoterreno para desplazarse por distintos tipos de superficie y limpiar márgenes fluviales antes de que los residuos terminen en las playas.
Un robot inspirado en animales marinos para limpiar las costas
En la categoría de ESO, el proyecto ganador fue desarrollado por estudiantes del IES Sierra de Gádor, de Berja. Su propuesta apostó por un sistema compuesto por tres robots capaces de unirse entre sí para trabajar de forma coordinada.
“Trataba de intentar proteger y limpiar las costas, obviamente una tarea bastante difícil”, señaló Rihab Baraka, portavoz del equipo.
La solución está formada por tres dispositivos con formas inspiradas en especies marinas: una medusa, un cangrejo y una mantarraya que actúa como base estructural. Cuando trabajan conjuntamente forman una única unidad destinada a la recogida de residuos en el litoral.
La robótica como herramienta para resolver problemas reales
Desde sus inicios, el Desafío del Club de Robótica de la UAL se ha caracterizado por plantear problemas vinculados al tejido productivo y social de la provincia.
Para José Carlos Moreno, responsable de la organización, el principal objetivo sigue siendo que los jóvenes descubran que pueden utilizar la tecnología para aportar soluciones concretas a desafíos reales.
“Que encuentren una solución a un problema real y que vean que son capaces de desarrollarla y aportar, siempre vinculados a la provincia de Almería”, explicó.
El profesor destacó además que este tipo de iniciativas ayudan a desmontar algunas ideas equivocadas sobre el papel de los robots en la sociedad. “Hay una tendencia actual a pensar que los robots lo van a hacer todo, que van a sustituir completamente el trabajo del humano, y no es así; lo va a especializar”, afirmó.

Robots y personas: una colaboración, no una sustitución
La edición de este año también ha servido para reflexionar sobre el papel que desempeñará la automatización en los próximos años. Según José Carlos Moreno, los sistemas robotizados permiten asumir tareas repetitivas o especialmente duras, mientras que las personas se orientan hacia funciones de mayor valor añadido.
“En vez de tener mucha gente para limpiar las playas, vamos a dejar ese trabajo tedioso para que lo haga el robot y que las personas se formen en mantener esas máquinas, en su funcionamiento, en programarlas o en supervisar el trabajo que hacen”, señaló. A su juicio, la tecnología no elimina empleo, sino que impulsa perfiles profesionales más especializados y con mayor cualificación.
Más de una década impulsando vocaciones científicas y tecnológicas
Desde el curso 2015-2016, el Desafío del Club de Robótica ha acercado la ingeniería, la programación, la robótica y las disciplinas científicas y tecnológicas a cientos de estudiantes de la provincia.
La propuesta permite trabajar competencias relacionadas con el pensamiento crítico, la resolución de problemas complejos, la creatividad y el trabajo en equipo, además de familiarizar al alumnado con la defensa pública de proyectos ante expertos.
En esta edición se registraron cerca de medio centenar de solicitudes de participación, de las que una veintena accedieron a las fases de desarrollo y seis equipos alcanzaron la final.
Tecnología al servicio de un turismo más sostenible
El reto planteado este año ha permitido además acercar a los estudiantes al concepto de turismo azul, un modelo que busca compatibilizar el desarrollo económico asociado al turismo con la protección de los ecosistemas marinos y costeros.
Las propuestas desarrolladas muestran cómo la robótica aplicada a la sostenibilidad puede convertirse en una aliada para mejorar la conservación ambiental, favorecer la economía circular y contribuir a una experiencia turística más respetuosa con el entorno.
Más allá de los premios, el verdadero éxito del Desafío vuelve a estar en haber demostrado que las nuevas generaciones son capaces de imaginar y diseñar soluciones tecnológicas para algunos de los grandes retos ambientales del presente.













