La llegada masiva de algas a las playas de la vertiente atlántica, principalmente, y también a algunos puntos del Mediterráneo se convierte en un problema difícil de gestionar. Los servicios de limpieza de playas están desbordados y es tal la materia orgánica acumulada que no se sabe qué hacer con ella. Ahora, un equipo de investigación de Canarias propone utilizar estas algas en la fabricación de bioestimulantes agrícolas, que defiendan los cultivos de las amenazas del cambio climático.

El Instituto de Productos Naturales y Agrobiología (IPNA-CSIC) lidera el proyecto europeo RESILCROPS, que promueve la cooperación transnacional para abordar desafíos compartidos en las regiones del área atlántica. Esta financiación europea que permitirá a RESILCROPS, con una dotación total de 2,6 millones de euros, avanzar en su propuesta de promover un modelo agrícola más resiliente y sostenible mediante el uso de bioestimulantes naturales derivados de algas y microorganismos.
Algas para fabricar bioestimulantes agrícolas
Estas soluciones innovadoras y sostenibles ayudarán a proteger los cultivos frente a factores de estrés como plagas, sequías o cambios extremos de temperatura, contribuyendo al mismo tiempo a una economía circular. Además, al abordar los retos específicos de cada región, RESILCROPS permitirá que el área atlántica se adapte al cambio climático y garantice un suministro de alimentos seguro y sostenible para el futuro.
En palabras de Andrés Borges, investigador del IPNA-CSIC y coordinador de RESILCROPS, el objetivo “es ofrecer una alternativa sostenible para la protección de cultivos que no solo mejore su resistencia ante el cambio climático, sino que además fomente el uso de recursos naturales locales y la economía circular en el entorno agrícola”.
Quiénes participan en el proyecto RESILCRIPS para proteger la agricultura del cambio climático
El consorcio de RESILCROPS está formado por socios de cuatro países atlánticos: España, Portugal, Francia e Irlanda. Participan nueve beneficiarios, entre ellos ocho universidades y centros de investigación y la empresa francesa Polymaris, especializada en bioestimulantes marinos. De parte de España, además del IPNA-CSIC que lidera el proyecto, también participan la Universidad de La Laguna (ULL) y el Instituto de Productos Lácteos de Asturias (IPLA-CSIC). Además, colaboran como socios asociados el Cabildo de Tenerife y la organización agrícola COPLACA.
RESILCROPS se enmarca en la prioridad de medio ambiente azul y verde, bajo la cual se aprobaron 13 proyectos con un valor estimado de 31,6 millones de euros. Estas iniciativas abordan retos como el desarrollo de energías renovables marinas, la conservación de la biodiversidad, el monitoreo oceánico, la prevención de riesgos costeros y la mejora de la calidad ambiental en zonas portuarias y costeras. RESILCROPS se desarrollará durante los próximos tres años y aspira a transferir sus resultados a agricultores, cooperativas y administraciones públicas, fortaleciendo así la resiliencia alimentaria de la región atlántica frente al cambio climático.













