La UNIA forma a nuevos especialistas en técnicas para investigar los ecosistemas marinos

El buceo científico se ha convertido en una herramienta imprescindible para estudiar y conservar los ecosistemas marinos. Gracias a esta disciplina, investigadores y técnicos pueden realizar muestreos, identificar especies, evaluar el estado de hábitats protegidos o controlar la expansión de organismos invasores en un entorno donde las técnicas convencionales dejan de ser eficaces.

Con el objetivo de preparar a nuevos profesionales en este ámbito, la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) ha impartido, a través de su Sede Tecnológica de Málaga, la microcredencial Técnicas de buceo científico para el seguimiento de la biodiversidad marina, dirigida por Julio de la Rosa Álamos, director del Aula del Mar-CEIMAR y coordinador de CEIMAR en la Universidad de Granada. Durante tres jornadas, una quincena de alumnos ha combinado formación teórica y práctica para aprender las metodologías empleadas en la investigación submarina.

Cómo trabajan los científicos bajo el agua

El curso aborda las técnicas que permiten desarrollar proyectos científicos en medios hiperbáricos, donde las condiciones de trabajo requieren protocolos y herramientas específicas.

Según explica Héctor Pula, del Aula del Mar-CEIMAR y docente de la microcredencial, el buceo científico «habilita y da las herramientas para poder participar en proyectos y estudios científicos en medios hiperbáricos, que suelen ser medios bastantes hostiles y donde las herramientas que utilizamos habitualmente en medios terrestres no son válidas».

Además, destaca que «la formación en este ámbito es muy adecuada para que los investigadores puedan aportar y realizar su función de la forma más operativa y óptima», ya que permite desarrollar el trabajo científico con mayores garantías de seguridad y eficacia.

De la Posidonia oceánica a los vehículos submarinos ROV

La formación combina diferentes técnicas de muestreo utilizadas en proyectos de seguimiento de la biodiversidad marina. Entre ellas figuran el estudio de praderas de Posidonia oceánica, el seguimiento de especies invasoras como Rugulopteryx okamurae o el análisis de la fauna asociada a estos ecosistemas.

El alumno Alejandro Homar Jiménez, desplazado desde Baleares, explica que necesitaba esta acreditación para poder ejercer como buceador científico en su comunidad autónoma. Según señala, durante el curso se aprende «de forma multidisciplinar, diferentes tipos de muestreos, básicamente todos los que te pueden encargar como buceador científico».

Por su parte, Tania Marín, estudiante de Ciencias del Mar, destaca especialmente el aprendizaje de nuevas técnicas de muestreo mediante ROV, vehículos submarinos operados de forma remota. En su opinión, «es una tecnología que se está utilizando cada vez más, porque es más económico y no precisa tanto de una logística alta».

La futura investigadora considera además que «es un curso que me va a venir muy bien para el futuro y para el presente de mis investigaciones marinas», al permitirle adquirir competencias cada vez más demandadas en el ámbito de la investigación y la conservación marina.

Una especialización con creciente demanda

El director del curso, Julio de la Rosa Álamos, destaca la elevada acogida de esta formación, reflejada en la participación de estudiantes procedentes de distintos puntos de España, incluidos alumnos que se desplazaron desde Baleares para obtener una acreditación necesaria para ejercer como buceadores científicos.

De la Rosa también subraya la satisfacción del alumnado con las técnicas aprendidas durante la microcredencial, una formación que responde a la creciente necesidad de especialistas capaces de estudiar y proteger los ecosistemas marinos mediante metodologías científicas cada vez más avanzadas.