De un residuo de la industria papelera a biolubricantes ‘a medida’: la lignina permite crear aceites industriales sostenibles

La lignina, un subproducto de la industria papelera, puede transformarse en biolubricantes capaces de comportarse como aceites líquidos o grasas semisólidas según la aplicación industrial, gracias a un nuevo método de modificación química que abre la puerta a materiales más sostenibles para maquinaria.

Este avance permite ajustar la viscosidad de aceites vegetales y mejorar su rendimiento en sistemas mecánicos como motores, engranajes o rodamientos, ofreciendo una alternativa potencial a los lubricantes derivados del petróleo. La transformación de la lignina en lubricante ha corrido a cargo de un grupo de la Universidad de Huelva.

Un cambio químico convierte un residuo en un aditivo funcional para aceites

El proceso se basa en una reacción denominada sililación, que modifica la estructura química de la lignina y altera su comportamiento: de un material que no se mezcla con aceites pasa a integrarse en ellos como aditivo funcional.

Esta transformación permite que actúe como regulador de textura, controlando con precisión la consistencia final del lubricante.

Un mismo material puede generar líquidos o grasas según su transformación

Los ensayos muestran que una misma muestra de lignina puede producir resultados distintos según el grado de modificación.

En fases iniciales, la mezcla se comporta como un lubricante líquido, adecuado para aplicaciones de baja fricción. Con el tiempo, evoluciona hacia una estructura más densa y estable, similar a una grasa semisólida o gel, útil en condiciones industriales más exigentes.

Este comportamiento se debe tanto a la modificación química como a la reducción del tamaño de las partículas, lo que favorece la formación de redes que atrapan el aceite.

Menos aditivos y mayor eficiencia en aplicaciones industriales

El sistema desarrollado permite reducir hasta un 70% la cantidad de aditivo necesario para modificar las propiedades del aceite.

Esto supone una mejora tanto técnica como económica, además de facilitar el desarrollo de biolubricantes sostenibles capaces de sustituir productos derivados del petróleo en múltiples aplicaciones industriales.

Mejores prestaciones frente a lubricantes convencionales

Las pruebas de laboratorio indican que estos nuevos materiales presentan propiedades de fricción y desgaste iguales o incluso superiores a los lubricantes tradicionales.

Su eficacia se explica por la capacidad de formar una capa protectora sobre las superficies, reduciendo el deterioro de los componentes mecánicos.

Investigación de la Universidad de Huelva

Este trabajo ha sido desarrollado por el grupo ‘Ingeniería de Fluidos Complejos’ de la Universidad de Huelva (UHU), dentro de una línea de investigación orientada al diseño de materiales sostenibles a partir de residuos industriales.

Según explica el investigador José Enrique Martín Alfonso a la Fundación Descubre, la modificación química de la lignina permite cambiar completamente su comportamiento en medios oleosos, lo que facilita su uso como aditivo en biolubricantes y el control preciso de su textura final.

El estudio, publicado en la revista Polymer, demuestra que este enfoque permite diseñar materiales “a medida”, capaces de adaptarse a distintas necesidades industriales.

De la lignina a los nanomateriales del futuro

Como siguiente paso, el equipo investiga la obtención de nanomateriales a partir de lignina mediante técnicas como el electrohilado, con el objetivo de desarrollar estructuras más finas y eficientes para aplicaciones en lubricación avanzada.