Miles de estudiantes afrontan estos días una de las decisiones más importantes de su vida académica: elegir qué grado cursar tras conocer las notas de Selectividad. Aunque la vocación y los intereses personales siguen siendo los factores que más pesan, las perspectivas de empleo y salario son cada vez más determinantes a la hora de decidir.

Según una encuesta realizada a 800 universitarios españoles por la Fundación CYD, la afinidad personal (30%), la vocación (27%) y la inserción laboral (15%) son los principales motivos para escoger una carrera universitaria. Sin embargo, los datos de empleo muestran que las oportunidades profesionales varían considerablemente entre unos estudios y otros.
Medicina y Enfermería lideran la inserción laboral
Entre todas las titulaciones analizadas, Medicina destaca como una de las opciones con mejores perspectivas laborales. Cuatro años después de graduarse, el 92,17% de sus titulados está afiliado a la Seguridad Social y registra una base media de cotización anual de 41.333 euros, la más elevada de todos los ámbitos estudiados.
También sobresale Enfermería, donde el 97,7% de los graduados se encuentra afiliado a la Seguridad Social cuatro años después de finalizar sus estudios. Además, prácticamente la totalidad de los profesionales trabaja en puestos acordes con su nivel de formación.
Ingeniería e Informática mantienen una elevada demanda
Las titulaciones tecnológicas siguen situándose entre las más valoradas por el mercado laboral. En Ingeniería Informática, el 89,77% de los titulados está afiliado a la Seguridad Social cuatro años después de graduarse, con una base media de cotización anual de 36.772 euros.
Dentro de las ingenierías también destacan Ingeniería Electrónica y de Telecomunicación, con una afiliación del 86,75%, e Ingeniería Industrial, cuyos graduados alcanzan una base media de cotización de 34.582 euros anuales.
Pese a estas cifras, los estudios relacionados con Informática siguen teniendo una presencia relativamente baja en las aulas universitarias españolas, donde representan menos del 5% del alumnado de grado.
ADE y Economía concentran muchos estudiantes, pero no todos trabajan en puestos cualificados
Los grados vinculados a Negocios, Administración y Derecho reúnen al mayor número de estudiantes universitarios en España. En Administración y Dirección de Empresas (ADE), el 77,24% de los graduados está afiliado a la Seguridad Social cuatro años después de terminar sus estudios, con una base media de cotización de 29.080 euros.
En Economía, los salarios son ligeramente superiores, alcanzando los 31.155 euros anuales de media. Sin embargo, en ambos casos menos de la mitad de los titulados trabaja en puestos clasificados específicamente para graduados universitarios.
Una situación similar se observa en Derecho, donde el 61,64% de los titulados está afiliado a la Seguridad Social cuatro años después de obtener el título.
Educación logra una alta contratación, pero con salarios más bajos
Los estudios relacionados con Educación presentan una elevada tasa de empleo. El 78,68% de los graduados tiene contrato cuatro años después de finalizar la carrera.
Sin embargo, es también uno de los ámbitos con menor remuneración. La base media de cotización anual se sitúa en 24.546 euros, la más baja entre las áreas analizadas.
Periodismo y Sociología, entre las carreras con más sobrecualificación
Los datos reflejan una situación más compleja para algunos grados de Ciencias Sociales.
En Periodismo, el 76,26% de los titulados está dado de alta en la Seguridad Social cuatro años después de graduarse, aunque solo el 36,2% trabaja en puestos correspondientes a titulados universitarios.
La situación es aún más acusada en Sociología. Aunque el 65,29% de los graduados tiene empleo, únicamente el 23,2% ocupa puestos acordes con su nivel de estudios, la tasa más baja de los ámbitos analizados.
Vocación y empleo, el equilibrio que marca la elección
La encuesta revela que los estudiantes siguen priorizando la vocación y el interés personal al elegir carrera. Sin embargo, el empleo se ha consolidado como uno de los factores decisivos.
Con el inicio del proceso de preinscripción universitaria, los datos de inserción laboral se convierten en una herramienta cada vez más consultada por quienes buscan combinar sus intereses académicos con unas buenas perspectivas profesionales en el futuro.














