Una universidad andaluza desarrolla para el CERN una tecnología con aplicaciones contra el cáncer

La tecnología diseñada para responder algunas de las preguntas más complejas sobre el origen de la materia podría acabar encontrando aplicaciones mucho más cercanas: desde la protonterapia contra el cáncer hasta nuevos sistemas para detectar radiación o desarrollar aceleradores de partículas más avanzados.

Ismael Martel, investigador de la Universidad de Huelva.

Ese es uno de los objetivos del proyecto NURISOL, una iniciativa internacional liderada por la Universidad de Huelva que participa en el desarrollo del futuro Separador Superconductor de Fragmentos Nucleares (ISRS), un instrumento de última generación que formará parte de los experimentos asociados al CERN, el mayor laboratorio de física de partículas del mundo.

Un instrumento para estudiar núcleos que apenas existen

El nuevo espectrómetro permitirá analizar los llamados núcleos exóticos, configuraciones extremadamente inestables de protones y neutrones que prácticamente no existen en la naturaleza y que solo pueden producirse mediante aceleradores de partículas.

Comprender cómo se comportan estos núcleos ayudará a explicar cuestiones fundamentales sobre la estructura de la materia y sobre el origen de muchos de los elementos químicos presentes en el universo.

Como explica Ismael Martel, catedrático de Física Atómica y Nuclear de la Universidad de Huelva y coordinador del proyecto, «ISRS permitirá investigar la estructura de los llamados núcleos exóticos, configuraciones de protones y neutrones que no se encuentran de forma natural y que nos ayudan a comprender mejor las interacciones y las fuerzas nucleares».

Del laboratorio a la medicina

Aunque el objetivo principal del proyecto es la investigación básica, la tecnología que se está desarrollando podría tener aplicaciones mucho más amplias.

Uno de los trabajos más innovadores consiste en crear detectores fabricados con carburo de silicio, un material especialmente resistente a la radiación y con un enorme potencial para múltiples campos científicos.

«En Huelva llevamos principalmente la parte de instrumentación, especialmente el desarrollo de detectores de carburo de silicio, un material relativamente nuevo para la detección de partículas cargadas y con aplicaciones que van mucho más allá de la investigación nuclear», explica Martel.

Estos sensores podrían utilizarse en ámbitos como la dosimetría médica, la detección de radiación o el desarrollo de nuevas tecnologías para aceleradores de partículas.

El investigador destaca además que «aunque el objetivo principal de ISRS es la investigación básica, el conocimiento que genera tiene importantes aplicaciones en ámbitos como las terapias contra el cáncer, la protonterapia, el desarrollo de nuevos aceleradores o las tecnologías relacionadas con la energía«.

Un proyecto liderado desde Huelva para el CERN

La participación española en NURISOL está coordinada por la Universidad de Huelva y la Universidad de Valencia, dentro de una amplia colaboración internacional vinculada a la instalación HIE-ISOLDE del CERN.

Además del desarrollo del nuevo espectrómetro, el proyecto impulsa tecnologías de electrónica científica, detectores de alta precisión y bancos experimentales que servirán para validar los futuros sistemas del ISRS antes de su instalación definitiva.