Los pacientes con trasplante de riñón podrían beneficiarse en el futuro de tratamientos inmunosupresores más ajustados y seguros. Un ensayo clínico internacional ha demostrado por primera vez que es posible personalizar y reducir la dosis de estos fármacos utilizando el virus Torque-Teno (TTV) como biomarcador, una estrategia que podría disminuir el riesgo de infecciones sin aumentar el rechazo del órgano trasplantado.
Los resultados del estudio TTVguideIT, desarrollado dentro del proyecto europeo TTVguideTX, suponen un paso hacia una medicina de precisión en el ámbito del trasplante renal y abren la puerta a nuevas formas de ajustar la inmunosupresión según la situación real de cada paciente.
Un biomarcador para ajustar la medicación de forma más precisa
Después de un trasplante renal, los pacientes deben tomar durante años fármacos inmunosupresores para evitar que el sistema inmunitario ataque el nuevo órgano. El principal reto consiste en encontrar el equilibrio adecuado: una dosis excesiva incrementa el riesgo de sufrir infecciones potencialmente graves, mientras que una cantidad insuficiente puede provocar el rechazo del injerto.
Hasta ahora, este ajuste se realizaba principalmente a partir de la concentración del medicamento en sangre. El ensayo TTVguideIT demuestra que el seguimiento del virus Torque-Teno (TTV) puede ofrecer una información mucho más precisa sobre el estado del sistema inmunitario y ayudar a adaptar el tratamiento a las necesidades reales de cada paciente.
El Torque-Teno virus está ampliamente distribuido en la población y no provoca enfermedad. Sin embargo, su cantidad en el organismo refleja el grado de actividad del sistema inmunitario: niveles bajos indican una respuesta inmunológica más intensa, mientras que niveles elevados se asocian a una mayor inmunosupresión.
Menos riesgo de infecciones sin comprometer el trasplante
Los resultados del ensayo clínico muestran que utilizar este biomarcador para ajustar el tratamiento permite reducir de forma segura la dosificación de los inmunosupresores, un avance que podría disminuir los efectos secundarios asociados a estos medicamentos y reducir el riesgo de infecciones, manteniendo al mismo tiempo la protección frente al rechazo del órgano.
Este hallazgo representa uno de los avances más relevantes de los últimos años en la personalización de la inmunosupresión y podría modificar la forma en que se controla a los pacientes trasplantados en la práctica clínica.
Un proyecto europeo con participación de la Universidad de Granada
El ensayo constituye el principal resultado del proyecto europeo TTVguideTX, financiado con más de seis millones de euros por el programa Horizonte 2020 de la Unión Europea y coordinado por la Universidad Médica de Viena.
El proyecto reúne a 20 instituciones de diez países europeos, entre ellas hospitales especializados en trasplantes, expertos en virología, bioestadística, bioética e industria biomédica.
La Universidad de Granada ha desempeñado un papel relevante en el ámbito de la ética y la gobernanza del proyecto. El equipo formado por David Rodríguez-Arias Vailhen, Alberto Molina Pérez y Gonzalo Díaz Cobacho, integrantes de la Cátedra Youngner de Bioética Empírica (CYBE-UGR), ha liderado el paquete de trabajo dedicado a supervisar los aspectos éticos del ensayo clínico, garantizando la protección de los participantes y la integridad del proceso investigador.
El siguiente paso: ampliar la estrategia a otros trasplantes
Tras los resultados obtenidos, el consorcio europeo trabaja ya en extender esta estrategia a periodos más largos de seguimiento tras la cirugía y evaluar su aplicación en otros tipos de trasplante de órganos, con el objetivo de avanzar hacia tratamientos inmunosupresores cada vez más personalizados.














