TDAH en personas adultas: el primer estudio que revela el impacto en la calidad de vida

Los estudios sobre el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) se centran en la población infantil, pero poco se sabe de las personas adultas que lo padecen. ¿Qué consecuencias tiene a estas edades? Una nueva investigación en personas mayores de 50 años ha estudiado a personas con predisposición genética a padecer TDAH, para conocer sus niveles de bienestar emocional y las consecuencias de este trastorno en su calidad de vida.

El estudio ha sido realizado por los investigadores Alessio Gaggero, del Departamento de Métodos Cuantitativos para la Economía y la Empresa de la Universidad de Granada, Joan Gil, del Departamento de Economía de la Universidad de Barcelona, y Dolores Jiménez-Rubio, del Departamento de Economía Aplicada de la UGR.

El TDAH es una de las condiciones de salud mental más comunes. Aunque se ha estudiado ampliamente en niños y adolescentes, sus consecuencias en la vejez han recibido mucha menos atención. Este estudio aborda esta laguna analizando los datos de más de 7.000 individuos mayores de 50 años de ELSA, una base de datos representativa de personas mayores residentes en Inglaterra que incluye información genética detallada.

Impacto del TDAH en la calidad de vida de personas adultas

Los hallazgos clave del estudio incluyen cómo los adultos mayores con una mayor predisposición genética al TDAH presentan peor calidad de vida, más limitaciones funcionales, mayores dificultades de movilidad y niveles más elevados de depresión. Estas asociaciones son especialmente pronunciadas en las mujeres, en personas no casadas, con menor nivel educativo y con menor nivel de renta.

Otro resultado especialmente relevante es la existencia de efectos de desbordamiento entre parejas. El estudio demuestra que el riesgo genético de TDAH de los maridos afecta negativamente la salud de sus esposas en todas las dimensiones analizadas. Sin embargo, el riesgo genético de TDAH de las esposas no parece repercutir significativamente en la salud de sus maridos. Además, estos efectos adversos sobre las mujeres son más intensos cuando los maridos tienen un menor nivel educativo.

Este estudio es uno de los primeros en el mundo en cuantificar las consecuencias de la predisposición genética al TDAH sobre la salud y el bienestar en la vejez, así como los efectos que esta condición tiene sobre las parejas. Los autores sugieren que las políticas de atención al TDAH en adultos deberían adoptar una perspectiva más inclusiva, incorporando intervenciones dirigidas tanto a la persona afectada como a su entorno familiar, con especial atención a las mujeres mayores.

Los investigadores han utilizado la puntuación poligénica para el TDAH, un indicador que mide la predisposición genética de cada individuo hacia este trastorno. A diferencia de un diagnóstico clínico tradicional, esta medida no está sujeta a sesgos de autoinforme y captura mejor la complejidad del espectro de síntomas del TDAH.