El uso de pesticidas en la agricultura ha dejado una huella difícil de borrar en los suelos agrícolas. Esta contaminación ha roto el equilibrio en el subsuelo, con efectos en su biodiversidad y su función ecológica. Ahora, un equipo de investigación de la Universidad de Castilla-La Mancha, la Universidad de Jaén y el Instituto de Agricultura Sostenible ha demostrado la eficacia de la electroremediación para eliminar restos de pesticidas en suelos de olivar. Esta fórmula funciona y además es sostenible.

El avance se ha conseguido en el marco del proyecto europeo Soil O-live y se ha publicado en la revista Journal of Environmental Chemical Engineering.
Cómo se eliminan pesticidas del suelo con electroremediación
La electroremediación de suelos de olivar contaminados de ha realizado con atrazina y glifosato, mediante el uso de oxidantes verdes, específicamente peróxido de hidrógeno y ozono, generados de forma electroquímica directamente en suelo real inalterado.
Durante un periodo de 30 días en condiciones de laboratorio, se evaluó la eficacia de estos tratamientos, observando que ambos oxidantes logran degradar los pesticidas de manera significativa: el peróxido de hidrógeno alcanzó eliminaciones superiores al 60% para la atrazina y del 25% para el glifosato, mientras que el ozono logró niveles del 40% y 21% respectivamente.
Los resultados sugieren que un factor limitante en la remediación no es sólo la cantidad de oxidante utilizado, sino también la dificultad de transporte de estas sustancias a través de la estructura del suelo.
Un hallazgo crucial del estudio es el impacto ambiental diferencial, mientras que el peróxido de hidrógeno suprimió la respiración del suelo, al menos de manera temporal, y aumentó la mortalidad de los nematodos, usados como bioindicadores, el ozono demostró ser aséptico con la actividad biológica.
En conclusión, el ozono generado electroquímicamente se perfila como la estrategia más viable para su uso en campo, ya que combina una eliminación efectiva de contaminantes con la preservación de la salud y funcionalidad del ecosistema del suelo.
Este descubrimiento científico se realiza precisamente en la fase de restauración del proyecto Soil O-live en la que se pretende seguir mejorando la salud del suelo y aportar soluciones a problemas concretos identificados en el proyecto, como es la presencia de contaminantes de diferente naturaleza en estos suelos o la baja biodiversidad que albergan.













