Arqueólogos de las universidades de Alicante y Zaragoza regresan a la Cueva Fosca, en el municipio alicantino de la Vall d’Ebo, para profundizar sobre un nuevo periodo de ocupación prehistórica descubierto en 2025 en este emblemático yacimiento, considerado el primero del este peninsular donde se identificó arte rupestre paleolítico.

Entre los hallazgos más destacados figuran enterramientos de adultos y menores de hace unos 5.300 años, una pequeña cámara funeraria delimitada por un murete de piedra y objetos de uso cotidiano que ayudarán a reconstruir cómo vivieron y enterraron a sus muertos las comunidades del Neolítico.
Estos descubrimientos forman parte del proyecto PHOSCA, dirigido por investigadores de las universidades de Alicante (UA), Zaragoza (UNIZAR) y Bournemouth, que este verano inicia una nueva campaña de excavaciones para profundizar en la secuencia de ocupación humana del yacimiento.
Una nueva campaña para reconstruir miles de años de historia
La tercera campaña arqueológica comenzó este lunes y se desarrollará hasta el 20 de julio, con la participación de estudiantes e investigadores procedentes de más de una decena de universidades españolas e internacionales.
El objetivo de esta nueva fase es continuar excavando los distintos niveles arqueológicos de la cavidad y ampliar el conocimiento sobre las ocupaciones humanas documentadas desde el Paleolítico Superior hasta la Edad del Bronce, una secuencia excepcional para comprender la evolución de las primeras sociedades agrícolas del Mediterráneo peninsular.
El hallazgo de un periodo de ocupación desconocido
Las excavaciones realizadas desde 2024 ya han permitido documentar niveles inéditos para la investigación arqueológica de la cavidad.
Entre los resultados más relevantes figura la identificación de un espacio funerario con restos humanos de adultos y menores datados hacia el 3300 a. C., acompañado por una estructura de piedra que delimita una pequeña cámara funeraria y diversos objetos asociados a la vida cotidiana de estas comunidades.
«En la campaña anterior documentamos un período de ocupación desconocido hasta la fecha en la cavidad, caracterizado por una serie de inhumaciones y una estructura que delimita una pequeña cámara funeraria. Este es posterior a los ya conocidos del Neolítico antiguo y el Paleolítico final y no había sido detectado en el sondeo que se realizó en los años 80», destacan los directores del proyecto Virginia Barciela, del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología y Patrimonio Histórico de la Universidad de Alicante; Aitor Ruiz Redondo, investigador del Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Ambientales de Aragón (IUCA) de la Universidad de Zaragoza; y Marc Vander Linden, de la Universidad de Bournemouth.
El objetivo ahora es excavar los niveles más antiguos del Neolítico
Tras este descubrimiento, la campaña de este verano se centrará en investigar los niveles correspondientes al Neolítico Antiguo, fechados mediante radiocarbono en torno al 5300 a. C., una etapa clave para comprender la expansión de las primeras comunidades agricultoras en la fachada mediterránea de la Península Ibérica.
«En esta nueva fase, el objetivo es excavar, al menos parcialmente, los niveles del Neolítico Antiguo, los cuales hemos datado por radiocarbono en torno al 5.300 a.C.», añaden los investigadores.
Los nuevos trabajos permitirán conocer mejor cómo evolucionó la ocupación de la cueva durante varios milenios y cómo cambiaron las prácticas funerarias y los modos de vida de sus habitantes.
Un yacimiento fundamental para estudiar la Prehistoria peninsular
La Cova Fosca ocupa un lugar destacado en la arqueología española desde que en 1984 miembros del Centre d’Estudis Contestans descubrieran sus grabados paleolíticos, convirtiéndose en el primer yacimiento con arte parietal paleolítico documentado en el este de la Península Ibérica.
Posteriormente, un equipo dirigido por el catedrático de la Universidad de Alicante, Mauro S. Hernández, confirmó mediante un sondeo arqueológico que la cavidad había sido ocupada de forma casi continua desde el Paleolítico Superior hasta la Edad del Bronce.
Pese a su enorme relevancia científica, la cueva permaneció durante décadas sin un proyecto de excavación integral. No fue hasta 2024 cuando comenzó el proyecto PHOSCA, que aborda por primera vez un estudio multidisciplinar de todo el yacimiento, incluyendo sus niveles arqueológicos, el arte rupestre y la evolución de las ocupaciones humanas en su contexto cronológico y ambiental.
Un proyecto internacional para comprender las primeras comunidades prehistóricas
El proyecto reúne a más de quince investigadores pertenecientes a las universidades de Zaragoza, Alicante, Bournemouth, Pisa, Roma, Burdeos, Zagreb, Valencia y País Vasco.
Además del trabajo de excavación, el equipo desarrolla un análisis integral del yacimiento que combina arqueología, cronología, estudios paleoambientales y análisis del arte rupestre para reconstruir la evolución de las comunidades que ocuparon la cueva durante miles de años.
La investigación cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de la Vall d’Ebo, la British Academy y las instituciones participantes.
La Cova Fosca abrirá sus excavaciones al público
Como parte de la estrategia de divulgación del proyecto, el 18 de julio se celebrará una jornada de puertas abiertas que permitirá conocer de primera mano el trabajo arqueológico que se desarrolla en la cavidad.
Debido a la fragilidad del yacimiento, el acceso será limitado y será necesario inscribirse previamente a través del Ayuntamiento de la Vall d’Ebo.
Para Virginia Barciela, este tipo de actividades contribuyen a acercar la investigación arqueológica a la ciudadanía y a poner en valor el patrimonio histórico del territorio. «Estas jornadas son muy importantes, ya que permiten compartir con la ciudadanía cómo trabajamos, qué estamos descubriendo y por qué merece la pena conservar este legado».













