Microorganismos y plantas para limpiar la contaminación del único pozo petrolero de España

Un equipo de la Universidad de Burgos inicia un proyecto para eliminar los restos de hidrocarburos de los suelos de la única explotación de petróleo que hubo en España. La limpieza se va a llevar a cabo mediante un consorcio de microorganismos que eliminan hasta el 90 por ciento de la contaminación y plantas energéticas.

Explotación petrolífera de Ayaluengo.

Desde principios del siglo XX se sospechaba de la existencia de bolsas de petróleo en el subsuelo de Burgos, pero hubo que esperar hasta 1964 para ver brotar el primer chorro de crudo, que alcanzó los 50 metros de altura, según algunos testigos presenciales.
La aparición del oro negro desató la euforia. Sin embargo, el yacimiento no era para tanto: unas reservas mucho menores de lo que se esperaba y un crudo de mala calidad, por su carga de azufre y arsénico, que impedían llevarlo a refinado. No obstante, el pozo petrolífero de Ayaluengo, en el municipio de Sargentes de la Lora, estuvo en producción desde 1967 a 2017, suministrando un petróleo empleado como combustible por la industria local y de provincias colindantes.

Eliminar la contaminación del único pozo petrolífero de España con microorganismos y plantas

Rocío Barros, segunda por la derecha, junto a una de las perforaciones de Ayaluengo.

El yacimiento de Ayaluengo no generó la lluvia de millones que esperaban los vecinos, ni tampoco transformó a esta comarca burgalesa en la Texas europea. En cambio sí dejó una huella en forma de contaminación por hidrocarburos, que ahora trata de limpiar un equipo de la Universidad de Burgos, mediante una acción combinada de microorganismos, capaces de ‘comerse’ hasta el 90 por ciento de los restos de crudo presentes en el suelo; y un conjunto de plantas especializadas en lo que se conoce como fitorremediación, que atrapan los contaminantes.

La actuación se llevará a cabo en el marco de proyecto europeo pHYBi, en el que participa la universidad burgalesa, y estará coordinada por el centro de investigación internacional ICCRAM, en colaboración con la Universidad de Oviedo.

Hasta la fecha, los trabajos liderados por Rocío Barros han consistido en una serie de muestreos en dos zonas específicas. La primera corresponde al área donde se produjo un vertido de petróleo en 2024; mientras que la segunda se encuentra en los alrededores de las instalaciones principales de la explotación. Además, se han recogido muestras en fincas de agricultores cercanos para comparar distintos tipos de suelos y comprobar si se ha producido la difusión de los contaminantes hacia otras áreas.

Estas catas iniciales están sirviendo para identificar los contaminantes presentes en la zona, determinar las sustancias peligros y evaluar el impacto del petróleo en los suelos próximos al yacimiento. Una vez que se tengan claros los elementos sobre los que actuar se pasará a la acción con un ejército de microorganismos y cultivos energéticos.

Biorremediación, eliminar contaminación con microorganismos

El grupo de Rocío Barros es uno de los más avanzados en estrategias de biorremediación. Ha desarrollado una técnica que afinó en una prueba a escala piloto, realizada en una zona contaminada por hidrocarburos en el municipio toledano de  Noblejas. En esta investigación, cuyos resultados han sido publicados en la revista Environmental Science and Pollution Research, probaron la validez de la biorremediación de suelos contaminados con elementos derivados del petróleo.

La contaminación por restos de hidrocarburos constituye un reto, debido a la persistencia de estos compuestos, su baja biodegradabilidad y la complejidad de su estructura química. Eso lleva a que, de forma natural, los suelos solamente son capaces de eliminar el quince por ciento de estos contaminantes. Los suelos necesitan una ayuda extra. Justamente, la que proporcionan consorcios microbianos especializados y el empleo de materiales ricos en nutrientes que emulan la actividad biológica.

Según explica Rocío Barros, en el experimento piloto de Noblejas se realizaron en biopilas de 500 kilos de suelo contaminado y se sometieron a un tratamiento de «bioaumentación con vermicompost, que combinaba la inoculación de un consorcio microbiano degradador y un dos por ciento de vermicompost como fuente de nutrientes». De manera adicional, el equipo de la Universidad de Burgos complementó este tratamiento con un «sistema bioelectroquímico pasivo», que consistía en seis varillas de grafito insertadas en el suelo para «favorecer la transferencia de electrones y potenciar los procesos oxidativos».

Catas para determinar la presencia de contaminantes por hidrocarburos en el entorno cercano a la explotación petrolífera.

Eliminación de toda la contaminación en 90 días

Las pilas de material fueron sometidas a un seguimiento exhaustivo durante noventa días, con el objetivo de monitorizar los parámetros fisicoquímicos, como pH, conductividad eléctrica, contenido de nitrógeno, fósforo y carbono, humedad y temperatura; asimismo, evaluaron el perfil microbiano, la dinámica de metales y, especialmente, la degradación de hidrocarburos.

«Los resultados fueron contundentes». Mientras el suelo control apenas logró una eliminación del 15 por ciento de los hidrocarburos, en el tratado mediante bioaumentación con vermicompost se eliminó el 90 por ciento de los elementos contaminantes, de forma que se pasó de una concentraciones iniciales de restos de hidrocarburos de 34.000 mg/kg a apenas 3.300 mg/kg. Por contra, el tratamiento enriquecido con las varillas de grafito no dio los resultados esperados, porque apenas añadió beneficios adicionales, incluso restó, ya que solamente se pudieron eliminar el 86 por ciento de los contaminantes presentes en la pila de tierra.

Sinergia entre los microorganismos y la enmienda orgánica

El éxito del tratamiento, según explica el grupo de la Universidad de Burgos, se debe a la sinergia entre la bioaumentación y la enmienda orgánica. «El consorcio microbiano introducido fue capaz de degradar eficientemente los hidrocarburos, mientras que el vermicompost aportó nutrientes esenciales, mejoró la aireación del suelo y probablemente actuó como bioadsorbente, favoreciendo el acceso microbiano a los contaminantes».

Este tratamiento con microorganismos, así como la acción que realizarán los cultivos energéticos, abren una ventana de esperanza para la recuperación de los suelos del yacimiento petrolífero de Ayaluengo y su entorno, donde el crudo ha dejado una huella que todavía no se ha podido borrar. Una oportunidad que pondrá a este entorno en el foco y a la Universidad de Burgos como referencia internacional en la restauración de suelos.