Los suelos ricos en yeso guardan la ‘fórmula’ para cultivar en Marte

Los suelos con una alta presencia de yeso representan un reto para la vida, pero, al mismo tiempo, son una oportunidad para estudiar sobre entornos planetarios como Marte, que está entre los objetivos de las misiones espaciales. Un equipo interuniversitario firma un trabajo en el que se sienta las bases para futuros cultivos en el planeta rojo.

Esta investigación ha sido fruto de una colaboración entre investigadores de la Universidad de Almería, de la Universidad de Alcalá, del CSIC-CMCNB, la UNED, del Centro de Astrobiología (CAB) y de la Universidad de Alicante. En ella se traslada la experiencia de la flora gipsícola terrestre a los planes de colonización espacial, teniendo en cuenta que el principal obstáculo para la agricultura en Marte es la presencia de percloratos (ClO4) en el regolito marciano, compuestos tóxicos para la mayoría de las plantas terrestres.

El estudio, publicado en la revista Life Sciences in Space Research, gira sobre la idea de usar el yeso marciano y plantas gipsófilas, o especies que viven en suelos ricos en yeso, como en el sureste peninsular, para superar la toxicidad del suelo marciano.

Plantas que crecen en suelos de yesos como referentes para Marte

En su estudio, los investigadores relacionan el yeso en la Tierra y en Marte. Este material es un mineral abundante tanto en la Península Ibérica como en el ‘planeta rojo’, y los investigadores proponen buscar y utilizar yacimientos de yeso marciano libres de percloratos en regiones polares como Olympia Undae, donde vientos y vórtice polar podrían haber impedido la acumulación de contaminantes.

Otro de ellos es el de plantas ‘Pre-adaptadas’, explicando que la clave está en las gipsófitas, ya que han desarrollado adaptaciones genéticas únicas para sobrevivir en las condiciones extremas y áridas de los suelos de yeso.

Como especie vegetal modelo para cultivos en Marte, en el estudio se destaca a Gypsophila struthium subsp. struthium, una especie de distribución principalmente ibérica y presente en la provincia de Almería, como justo la candidata ideal. Esta planta destaca por su gran resistencia a la sequía y su capacidad de colonizar y facilitar la vida de otras especies, lo que la convierte en prioritaria para la bioingeniería.

Fitorremediación y edición genética

El estudio no solo propone el uso directo de estas plantas, sino que sienta las bases para una visión a largo plazo: utilizar técnicas avanzadas de edición genética (CRISPR-Cas9) para transferir las increíbles adaptaciones de las gipsófitas, como su resistencia a la sequía y su eficiencia en el uso de nutrientes, a cultivos comestibles esenciales para la dieta humana en el espacio.

En resumen, la investigación llevada a cabo transforma un nicho ecológico local, el de los ecosistemas de yeso del sureste español, en una pieza fundamental de la ingeniería de la vida en el espacio, revalorizando la investigación botánica almeriense para la exploración de nuevos mundos.