Los osos también mienten para sobrevivir: lo hacen para parecer más grandes y evitar peleas

¿Puede un oso engañar a otro? Un estudio internacional con participación del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) acaba de demostrar que sí… al menos en determinadas circunstancias. La investigación revela que algunos osos pardos (Ursus arctos) son capaces de manipular las señales que utilizan para comunicarse con el objetivo de aparentar un tamaño mayor del que realmente tienen, una estrategia que podría ayudarles a evitar enfrentamientos con rivales más fuertes e incluso aumentar sus oportunidades reproductivas.

Un oso se sube a una roca para hacer una señal por encima de lo que le permitiría su tamaño. / MNCN

El trabajo, publicado en la revista Journal of Mammalogy, constituye la primera evidencia de este comportamiento en osos y apunta a que su comunicación es mucho más sofisticada de lo que se creía hasta ahora.

«Aunque se trata de un comportamiento excepcional, es la primera vez que se documenta en osos, lo que demuestra que su comunicación es más compleja de lo que se pensaba», destaca el investigador del MNCN-CSIC Vincenzo Penteriani.

Los osos dejan señales para demostrar su fuerza

La comunicación entre animales se basa en señales que informan sobre aspectos como la identidad, la edad, el sexo o la capacidad competitiva de cada individuo.

En el caso de los osos pardos, la altura a la que dejan marcas visuales y olorosas en árboles o postes funciona como un indicador de su tamaño corporal y de su posición frente a otros machos. Hasta ahora se consideraba que este tipo de información era prácticamente imposible de falsear.

Sin embargo, el nuevo estudio demuestra que algunos ejemplares sí son capaces de alterar esas señales para parecer más grandes de lo que realmente son.

«Nuestros resultados apuntan a que la comunicación en esta especie no es completamente honesta ni completamente deshonesta, sino que es un equilibrio dinámico entre emisores y receptores que evoluciona constantemente», explica Penteriani.

Más de 117.000 horas de observación en la cordillera cantábrica

Para comprobarlo, el equipo científico monitorizó 164 osos entre 2021 y 2024 en 14 puntos de marcaje distribuidos por la cordillera cantábrica.

Mediante cámaras de fototrampeo acumularon más de 117.000 horas de grabación, una de las campañas de observación más extensas realizadas sobre esta especie.

Los investigadores instalaron plataformas junto a árboles y postes utilizados habitualmente por los osos para dejar marcas, con el objetivo de comprobar si algunos individuos aprovechaban estas estructuras para situar sus señales a una altura superior a la que alcanzarían de manera natural.

Tras analizar las imágenes comprobaron que siete machos adultos y jóvenes, el 4,3 % de los ejemplares estudiados, realizaron marcajes exagerados, utilizando las plataformas o incluso trepando para dejar señales químicas y visuales mucho más altas que las que les permitía su estatura.

Una marca imposible de alcanzar desde el suelo

Uno de los episodios más llamativos ocurrió en 2021.

Los osos pardos suelen dejar sus marcas cuando se levantan sobre las patas traseras, alcanzando aproximadamente dos metros de altura. Sin embargo, los investigadores localizaron una señal visual situada a tres metros, una altura imposible para cualquier ejemplar apoyado sobre el suelo.

El hallazgo de una rama rota justo debajo de la marca permitió deducir que el animal había trepado para colocarla deliberadamente más arriba y aparentar un tamaño mayor.

Una estrategia para evitar peleas con machos dominantes

Según los investigadores, este comportamiento podría ofrecer ventajas a machos jóvenes o de menor rango.

«Para un macho no dominante o un individuo joven, esta estrategia podría proporcionar ventajas ya que, al aparentar ser más grandes, podrían disuadir a rivales mayores, reduciendo la probabilidad de un enfrentamiento directo, evitando el coste que puede suponer, e incluso aumentando sus oportunidades reproductivas. Es una estrategia que recuerda a casos de engaño descritos en otros mamíferos, pero que hasta ahora nunca había sido documentada en osos», señala Penteriani.

Una mentira que no rompe la confianza entre los osos

El estudio demuestra que este comportamiento es extraordinariamente raro. Solo apareció en una pequeña proporción de los individuos observados y se concentró en zonas concretas.

«Esa baja frecuencia podría explicar por qué el sistema general de comunicación sigue siendo fiable. Si la mayoría de las señales responden a la realidad de cada ejemplar, los receptores pueden seguir confiando en ellas, de manera que la mentira puede tener una ventaja», reflexiona el investigador del MNCN-CSIC.

Precisamente esa escasa frecuencia coincide con una de las principales predicciones de la biología evolutiva: las señales engañosas pueden mantenerse en una población siempre que sean excepcionales y no comprometan la fiabilidad del sistema de comunicación.

Un hallazgo que cambia lo que sabemos sobre los osos

Los autores subrayan que el trabajo demuestra la capacidad de los osos pardos para manipular la altura de sus marcas químicas y visuales, aunque insisten en que debe interpretarse como el primer indicio de un comportamiento nunca antes descrito en esta especie y no como una prueba definitiva de una comunicación deshonesta.

«Nuestro trabajo pone de relieve una capacidad conductual fascinante en los osos que justifica la realización de más estudios observacionales y experimentales», concluye Vincenzo Penteriani.