Los bebés prematuros que no recuperan un crecimiento normal pueden sufrir daños en el cerebro

Los primeros años de vida son decisivos para los bebés prematuros. Una investigación de la Universidad de Granada (UGR) revela que los niños nacidos antes de tiempo que no consiguen recuperar un crecimiento adecuado durante la infancia presentan alteraciones estructurales persistentes en el cerebro, especialmente en áreas relacionadas con la regulación de las emociones.

El estudio pone el foco en la denominada restricción del crecimiento extrauterino (EUGR), una condición que afecta aproximadamente al 37 % de los recién nacidos prematuros y que puede condicionar su desarrollo mucho más allá del periodo neonatal.

Recuperar el crecimiento durante la infancia resulta clave

La investigación demuestra que no alcanzar un crecimiento recuperador adecuado tras la restricción del crecimiento extrauterino tiene consecuencias a largo plazo sobre distintas regiones cerebrales, especialmente algunas áreas del lóbulo frontal, fundamentales para el control emocional y otras funciones cognitivas.

Los investigadores analizaron la evolución de niños nacidos con muy bajo peso y antecedentes de prematuridad que habían sufrido EUGR, prestando especial atención a aquellos que, durante sus dos primeros años de vida, no lograron alcanzar un crecimiento óptimo.

Los resultados muestran que la ausencia de esa recuperación en una etapa crítica del desarrollo se asocia con cambios persistentes en la estructura cerebral.

La nutrición temprana puede marcar el desarrollo futuro

El trabajo refuerza la importancia de una nutrición precoz y adecuada durante los primeros meses y años de vida de los bebés prematuros.

«La prematuridad interrumpe el aporte continuo de nutrientes que ocurre durante la gestación, lo que hace imprescindible una intervención nutricional precoz y adecuada para evitar déficits que puedan condicionar a futuro», explica José Uberos Fernández, catedrático del Departamento de Pediatría de la Universidad de Granada y autor del estudio.

Según los investigadores, favorecer un crecimiento adecuado en esta etapa no solo influye en el peso del niño, sino también en el correcto desarrollo de órganos que todavía están madurando, como el cerebro.

Hacia nuevos protocolos para mejorar la atención a los prematuros

La investigación aporta nuevas evidencias en un ámbito donde todavía existe variabilidad en las estrategias nutricionales aplicadas a los recién nacidos prematuros.

Los autores consideran que los resultados respaldan la necesidad de establecer protocolos que favorezcan un crecimiento adecuado desde las primeras etapas de la vida y que incluyan un seguimiento más allá del periodo neonatal.

El objetivo es prevenir alteraciones que puedan persistir durante la infancia y mejorar tanto el desarrollo cerebral como la salud futura de una población especialmente vulnerable.

Una investigación que abre nuevas vías de seguimiento

En conjunto, el estudio pone de manifiesto que el crecimiento durante los dos primeros años de vida es un factor determinante en el desarrollo de los niños prematuros. La falta de recuperación tras la restricción del crecimiento extrauterino podría dejar una huella duradera sobre la estructura cerebral, lo que abre la puerta a nuevas estrategias de intervención, monitorización y apoyo nutricional dirigidas a minimizar las consecuencias de la prematuridad desde sus primeras etapas.