Nuevos datos cosechados en una investigación sobre una población neandertal que vivió en la cueva de El Castillo (Cantabria), hace entre 70.000 y 45.000 años, revela datos sorprendentes sobre su movilidad. A diferencia de lo que se pensaba, esta comunidad neandertal hacía viajes que superaban los 400 kilómetros de distancia en busca del mejor sílex, empresas que les llevaron a cruzar la actual frontera con Francia y establecer vínculos con comunidades de allí.

Las nuevas revelaciones sobre los viajes y el contacto social de los neandertales están recogidas en un artículo publicado en Journal of Human Evolution y son fruto de una investigación liderada por el profesor de Prehistoria y Arqueología de la UNED, José Manuel Maíllo Fernández.
Hasta dónde llegaron los neandertales en busca del mejor sílex
El análisis de los restos líticos demuestra que, aunque la mayoría del sílex procedía de fuentes locales, situadas a menos de 30 kilómetros, también se han identificado materiales que viajaron más de 250. En total, los flujos de materias primas conectaban a los grupos desde la cuenca de Oviedo (Asturias) hasta el río Adour (suroeste de Francia).
Esto significa que los neandertales de El Castillo se movían —o mantenían intercambios— en un territorio social de más de 600 km, lo que rompe con la idea clásica de que sus vidas estaban limitadas a pequeños espacios.
Sílex procedente de Francia, Asturias y la cuenca del Ebro
El hallazgo más sorprendente es la identificación de sílex procedente de Tercis (Landas, Francia), a 427 kilómetros del yacimiento. “El descubrimiento de fuentes de materias primas tan lejanas ha supuesto una sorpresa en la investigación, puesto que esperábamos una distancia máxima de un centenar de kilómetros”, explica Maíllo.
“No pensábamos encontrarnos con sílex proveniente de más de 150 km y lo hemos hallado tanto en Asturias y Treviño como en Tercis, cuyo origen está a 420 km de distancia y supone el lugar de aprovisionamiento más lejano que conocemos para los neandertales en toda Eurasia”.
Además del sílex francés, el equipo ha identificado piezas procedentes del centro de Asturias (246 km) y la cuenca del Ebro (169 km) “Que haya tantos tipos de sílex tan lejanos nos hace inferir que los neandertales tenían un ‘territorio social’ mucho más amplio de lo que pensábamos, de unos 600 km de longitud”, señala el investigador de la UNED.
Talla específica y más cuidada a este material
En su investigación, el equipo liderado por la UNED ha descrito unas técnicas de talla del sílex más cuidadas y específicas, resultado del intercambio cultural con los pueblos que encontraban en su camino en busca de este material, clave para la fabricación de herramientas de todo tipo.
Los investigadores hablan que esta forma de tratar el sílex, más que una tradición aislada, refleja el intercambio de ideas y tecnologías entre comunidades a lo largo de la cornisa cantábrica y el suroeste francés.

Una movilidad mucho mayor
Los resultados cosechados en este estudio muestran que la comunidad neandertal que habitó en el entorno de la cueva de El Castillo tenía unas redes sociales complejas, así como una movilidad mucho más elevada de lo que se pensaba.
Además, eran grupos que no vivían de manera aislada, sino que compartían recurso, técnicas y, posiblemente, también tenían vínculos culturales y genéticos. Del mismo modo, su capacidad para afrontar viajes de más de 400 kilómetros revela que tenían una capacidad de organización y planificación mucho más sofisticada de lo que se creía.
Este trabajo coloca a la cueva de El Castillo como un sitio clave para entender la movilidad y la interacción de los neandertales en Europa. Además, contribuye a la revisión del concepto de Vasconiense, viéndolo no como un fenómeno local, sino como el reflejo de una gran red de contactos prehistóricos.














