Los ríos son las arterias que dan vida a nuestros ecosistemas. La construcción de presas, embalses y otras infraestructuras ha fragmentado, sin embargo, su curso natural hasta el punto de afectar gravemente a las especies que dependen del agua para sobrevivir.

Una de las más afectadas es el desmán ibérico (Galemys pyrenaicus), un pequeño mamífero semiacuático endémico de la Península Ibérica, considerado un bioindicador de la calidad del agua y catalogado como en peligro por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Un equipo de investigación de la Universidad de Oviedo desarrollará ahora un proyecto para facilitar la conservación de este mamífero semiacuático endémico de la Península Ibérica empleando tecnologías no invasivas.
El proyecto, denominado AQUAMAM, liderado por la profesora de la Universidad de Oviedo Alba Ardura, nace con el objetivo de entender cómo las grandes presas están afectando a la conectividad y salud genética de las poblaciones de desmán y de desarrollar herramientas científicas que ayuden a su conservación sin alterar su entorno. Para ello, el equipo utiliza métodos no invasivos, es decir, técnicas que no requieren capturar ni molestar a los animales.
Entre las acciones previstas, se estudiarán poblaciones de desmán situadas aguas arriba y abajo de presas de distintas características —antigüedad, altura o tamaño del embalse— para evaluar su grado de aislamiento.
Diversidad genética y presencia de contaminantes
A través del análisis de muestras biológicas, como excrementos, se obtendrá información sobre la diversidad genética, la salud microbiana y la presencia de contaminantes como microplásticos o antibióticos. Además, se aplicarán técnicas de ADN ambiental para detectar depredadores y especies invasoras, como el visón americano, que pueden representar una amenaza para el desmán.
El proyecto también incluirá el análisis del bacterioma —las bacterias que viven de forma natural en el organismo del desmán—, lo que permitirá identificar posibles alteraciones relacionadas con la falta de conectividad, contaminación u otros factores de estrés ambiental. Junto a todo ello, se llevará a cabo un estudio exhaustivo de las posibles fuentes de estrés ambiental y antropogénico, que pudieran estar afectando a las zonas de estudio.
“Estos datos nos ayudarán a entender mejor cómo influyen los cambios en el hábitat y la calidad del agua en la salud de las poblaciones”, destaca la investigadora. Los resultados esperados incluyen la creación de una colección de muestras identificadas y georreferenciadas, la descripción detallada del microbioma del desmán y sus especies cohabitantes, la detección de genes de resistencia a antibióticos, y la cuantificación de microplásticos en las heces. “Con esta información podremos proponer acciones de restauración ecológica y medidas correctoras para reducir los efectos de las presas y mejorar la conectividad de los ríos”, añade Sara Fernández Fernández, profesora de Biología Funcional.
En definitiva, resumen ambas investigadoras, “AQUAMAM combina ciencia, tecnología y conservación, para reconectar nuestros ríos y proteger a una de las especies más singulares y sensibles de la fauna ibérica”, concluyen.













