Las hormigas ponen en riesgo la lucha biológica contra los pulgones del pimiento

El control de plagas en los invernaderos depende cada vez más de los insectos beneficiosos. El uso de depredadores y parasitoides se ha convertido en la base de la agricultura sostenible. Sin embargo, un estudio reciente ha revelado que un insecto muy común podría estar debilitando este sistema sin que muchos agricultores lo sepan: las hormigas.

El pulgón del algodón es una de las plagas más problemáticas del pimiento. Se alimenta de la savia de la planta, reduce su crecimiento, transmite enfermedades y produce melaza, una sustancia azucarada que favorece la aparición de hongos. Para combatirlo, los productores suelen liberar pequeñas avispas parasitoides que atacan al pulgón y frenan su expansión.

En teoría, es una estrategia eficaz. En la práctica, no siempre funciona igual.

La relación entre hormigas y pulgones que cambia el equilibrio del cultivo

Las hormigas mantienen una relación de cooperación con los pulgones. Estos insectos producen melaza, que sirve de alimento a las hormigas. A cambio, ellas actúan como protectoras, ahuyentando depredadores y parasitoides que intentan atacar a la plaga.

El estudio, desarrollado por el IFAPA y la Universidad de Granada, en invernaderos experimentales durante dos campañas agrícolas, analizó cómo influye esta relación en el control biológico del pulgón. Para comprobarlo, los investigadores compararon plantas donde las hormigas podían moverse libremente con otras en las que se bloqueó su acceso mediante barreras físicas.

Después introdujeron parasitoides del pulgón y observaron la evolución de la plaga.

El resultado fue claro: cuando las hormigas no podían acceder a las plantas, el control biológico mejoraba significativamente. El número de pulgones parasitados aumentaba, lo que indica que las avispas podían actuar con mayor eficacia.

En cambio, cuando las hormigas estaban presentes, reducían el éxito del parasitoide al proteger activamente a los pulgones.

Cómo las hormigas cambian la distribución de la plaga en el invernadero

Uno de los hallazgos más interesantes es que la presencia de hormigas no siempre provoca que haya más pulgones, pero sí altera su organización. Cuando las hormigas estaban presentes, los pulgones tendían a concentrarse en colonias más grandes y compactas. Sin hormigas, aparecían más dispersos y en grupos pequeños.

Esto implica que las hormigas no solo influyen en la supervivencia de la plaga, sino también en cómo se distribuye dentro del cultivo. En términos agrícolas, esto puede traducirse en focos de daño más intensos en determinadas plantas.

También puede afectar a la rapidez con la que el agricultor detecta la infestación.

El efecto de las hormigas sobre los insectos beneficiosos del cultivo

La investigación también mostró que la presencia de hormigas modifica toda la comunidad de insectos del invernadero.

Algunas especies depredadoras que ayudan a controlar pulgones aparecían en menor número cuando las hormigas estaban activas. Entre ellas, varios depredadores generalistas y otros insectos útiles habituales en el control biológico.

Sin embargo, no todos los efectos fueron negativos. Un depredador especialmente eficaz, un pequeño mosquito cuyas larvas se alimentan de pulgones, se encontró en mayor abundancia en plantas con hormigas.

Los investigadores creen que esto ocurre porque las colonias grandes de pulgones liberan más señales químicas que facilitan su detección por parte de este depredador.

En conjunto, los resultados indican que las hormigas no solo protegen a la plaga, sino que reorganizan el ecosistema del cultivo.

Qué significa este hallazgo para la agricultura sostenible

A pesar de todos estos cambios, el estudio no detectó diferencias claras en la producción final de pimientos entre plantas con hormigas y sin ellas. El peso de los frutos se mantuvo similar.

Esto sugiere que el sistema agrícola puede compensar ciertos desequilibrios gracias a la diversidad de insectos presentes. Cuando un enemigo natural pierde eficacia, otro puede contribuir al control.

Sin embargo, los investigadores advierten que ignorar el papel de las hormigas puede hacer que los programas de control biológico sean menos eficaces de lo esperado.

Por eso proponen que el manejo integrado de plagas tenga en cuenta su presencia y que, en invernaderos con hormigas, se opte por estrategias combinadas con varios enemigos naturales en lugar de depender de uno solo.

Por qué entender el ecosistema del invernadero será clave en el futuro

La conclusión principal es que la agricultura moderna ya no puede centrarse solo en eliminar plagas. Debe comprender las relaciones entre especies dentro del cultivo.

Las hormigas, aparentemente inofensivas, pueden decidir el éxito o el fracaso del control biológico. También pueden favorecer a unos insectos beneficiosos frente a otros.

Este tipo de investigaciones refuerza la idea de que el futuro del campo pasa por ver el invernadero como un ecosistema complejo, donde cada especie cumple un papel.

Porque a veces, la diferencia entre una plaga controlada y un problema persistente no depende del insecto que atacamos, sino de las alianzas invisibles que existen dentro del cultivo.