La Universidad de Alicante acoge la XXXIX Olimpiada Española de Química

Alicante acoge desde el próximo día 24 y hasta el 26 de abril una de las principales citas nacionales dedicadas al talento científico joven: la trigésima novena edición de la Olimpiada Española de Química. La Universidad de Alicante (UA) se convierte así en el punto de encuentro de alrededor de 120 estudiantes que han destacado en sus respectivas fases territoriales y que ahora afrontan una competición de exigencia superior, diseñada para medir no solo conocimientos, sino también capacidad de razonamiento, análisis y aplicación práctica.

El evento, promovido por la Real Sociedad Española de Química (RSEQ) en colaboración con el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, forma parte de una iniciativa consolidada que recorre cada año distintas universidades del país. Su finalidad trasciende la mera competición académica, ya que tiene como objetivos identificar vocaciones, estimular el interés por la ciencia en edades tempranas y contribuir a la formación de futuros investigadores.

Qué áreas entran en la Olimpiada de Química

Desde la electroquímica hasta la síntesis orgánica, pasando por la química física o el análisis de materiales, los participantes deberán enfrentarse a pruebas que cubren el espectro completo de la disciplina. Aunque los contenidos parten del currículo oficial de Secundaria y Bachillerato, el nivel de profundidad exigido supera el de las evaluaciones ordinarias, situando a los estudiantes ante problemas que requieren un dominio avanzado de conceptos y una notable agilidad intelectual.

En este sentido, el catedrático de Química Física de la UA, Víctor Climent, vinculado a la organización y especialista en electroquímica, incide en que este tipo de iniciativas cumplen una función esencial en el ecosistema educativo: detectar talento y ofrecer estímulos adicionales a quienes muestran un interés especial por la ciencia. A su juicio, la química desempeña un papel transversal en múltiples ámbitos clave, desde el desarrollo de tecnologías energéticas sostenibles hasta la innovación farmacéutica o la gestión de recursos hídricos.

La organización técnica, la logística y el diseño de las pruebas recae en la sección territorial de Alicante de la RSEQ, que preside el catedrático de Química Orgánica de la UA David Guijarro.

Una olimpiada en tres jornadas con exámenes y actividades

El programa se articula en tres jornadas con una estructura que equilibra lo académico y lo institucional. La apertura oficial marcará el inicio de las actividades con una intervención inaugural que contextualizará la importancia de la química en los retos actuales. A partir de ahí, el núcleo de la competición se desarrollará el sábado, con una primera sesión centrada en la resolución de problemas complejos y una segunda dedicada a cuestiones teóricas y aplicadas, donde se evaluará tanto la precisión conceptual como la capacidad de argumentación científica.

El domingo, tras la deliberación del jurado, tendrá lugar el acto de clausura, en el que se reconocerá a los estudiantes con mejores resultados. Más allá de los premios, la experiencia supone para los participantes una oportunidad de convivir con otros jóvenes con inquietudes similares y de entrar en contacto con el entorno universitario.

Formación para el profesorado

En paralelo a la competición estudiantil, la UA acoge la novena edición de la Jornada de Química para el Profesorado de Secundaria y Bachillerato, concebida como un foro de actualización pedagógica. Esta iniciativa complementaria pone el foco en la enseñanza de la química, fomentando el intercambio de metodologías y la reflexión sobre los retos actuales en el aula.

La jornada reúne a especialistas y docentes en activo en torno a un programa que combina conferencias, presentaciones breves y espacios de debate. Entre las intervenciones más destacadas figura la de Bernardo Herradón, quien propone una mirada interdisciplinar que conecta la química con ámbitos como la historia del conocimiento, la creación artística o el pensamiento filosófico. Por su parte, Sergio Menargues ofrece un análisis crítico del Premio Nobel de Química, abordando aspectos menos conocidos de este galardón.

El programa se completa con la aportación de Efraím Reyes, centrada en la evolución de la formulación y la nomenclatura, elementos fundamentales para la alfabetización científica, así como con comunicaciones breves en las que el profesorado comparte experiencias innovadoras desarrolladas en el aula. A ello se suma una exposición de materiales didácticos y la presentación de la revista especializada Anales de Química por parte de Juan A. Casares.

Uno de los ejes de discusión más relevantes será el papel de las olimpiadas científicas como herramienta educativa. En una mesa redonda específica, docentes y expertos analizarán su potencial para mejorar el aprendizaje, motivar al alumnado y enriquecer las estrategias didácticas, a partir del estudio de pruebas reales y propuestas de mejora.