El calentamiento y los cambios en las precipitaciones no solo afectan al crecimiento de los cultivos. También pueden cambiar dónde encuentran condiciones favorables las enfermedades que afectan a las plantas. Un estudio liderado por el Instituto de Agricultura Sostenible del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IAS-CSIC), en colaboración con la Universidad de Kansas (Estados Unidos), apunta ahora a un posible desplazamiento de las zonas ambientalmente favorables para Verticillium dahliae, el hongo del suelo causante de la verticilosis del olivo, hacia el sur y el sureste de Andalucía.

La verticilosis es una de las enfermedades más importantes del olivar andaluz y una de las que mayores pérdidas de producción puede ocasionar. El estudio, publicado en la revista científica Plant Disease, sitúa actualmente las condiciones más favorables para el patógeno en el Valle del Guadalquivir, pero las proyecciones climáticas apuntan a cambios importantes en las próximas décadas.
“Las proyecciones climáticas anticipan una expansión hacia el sur y el sureste de Andalucía”, especialmente hacia Cádiz, Málaga y el litoral de Huelva, explica el investigador del IAS-CSIC Juan Antonio Navas. En los escenarios de mayores emisiones también aumentarían las áreas ambientalmente favorables para el hongo en determinadas zonas de Granada, Jaén y Almería.
El resultado común a los diferentes escenarios analizados es especialmente relevante: ninguno proyectó una reducción general de la superficie ambientalmente adecuada para Verticillium dahliae.
Un hongo que puede acabar con el olivo
La verticilosis está causada por Verticillium dahliae, un hongo que vive en el suelo y que puede infectar a las plantas a través de sus raíces. Una vez dentro del olivo, coloniza los vasos del xilema, el tejido encargado de transportar agua desde las raíces hacia el resto de la planta.
La presencia del hongo puede interrumpir ese flujo de agua y provocar un fuerte estrés hídrico. El resultado son síntomas de marchitez y pérdida de vigor que, en los casos más virulentos, pueden llegar a provocar una reducción drástica de la biomasa vegetal y, a menudo, la muerte del árbol.
El problema adquiere una dimensión mayor cuando se tiene en cuenta la evolución del clima. Según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), 2025 fue el tercer año más cálido registrado en España desde 1961, mientras que la temperatura media anual del país ha aumentado en 1,75 °C desde el comienzo de la serie.
El estudio del IAS-CSIC analiza precisamente cómo podrían influir las condiciones ambientales futuras en la distribución potencial del patógeno.
58.573 observaciones para saber dónde puede encontrar mejores condiciones el hongo
Para elaborar sus modelos, los investigadores utilizaron 58.573 observaciones georreenciadas de verticilosis en olivo y algodón, recopiladas entre 2005 y 2021 por la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía.
Estos datos se combinaron con información sobre distintas variables ambientales, entre ellas temperatura, precipitaciones, clima, suelo y características del terreno. A partir de esta información se realizaron proyecciones para dos horizontes temporales: 2055 y 2085.
La selección de las variables ambientales empleadas en el modelado se apoyó además en un estudio previo del IAS-CSIC (Arias-Giraldo et al., 2025), que analizó 62 dimensiones ambientales, entre ellas las relacionadas con el clima, las propiedades del suelo y las características del paisaje, para identificar los factores que determinan el nicho ecológico del hongo.
El resultado son mapas que permiten identificar las áreas en las que las condiciones ambientales podrían ser más adecuadas para V. dahliae en diferentes escenarios climáticos.
El mapa no predice dónde aparecerá la enfermedad
Los investigadores hacen una precisión importante para interpretar correctamente los resultados. Que una zona aparezca como ambientalmente favorable para el hongo no significa que allí vaya a aparecer necesariamente la enfermedad. “Los mapas no predicen dónde aparecerá necesariamente la enfermedad, sino dónde podrían existir condiciones ambientales más favorables para el patógeno”, señala Navas.
La diferencia es importante porque la aparición y propagación de la verticilosis depende también de otros factores. Sin embargo, conocer cómo pueden cambiar las condiciones ambientales permite anticiparse y concentrar los esfuerzos de prevención y vigilancia en las áreas que podrían adquirir una mayor favorabilidad para el patógeno.
“Esta información puede ayudar a priorizar la vigilancia, evaluar el estado fitosanitario del suelo y seleccionar la ubicación de nuevas plantaciones en zonas con menor riesgo”, añade el investigador.
Prevenir antes de plantar
Ante este posible cambio en la distribución de las condiciones favorables para Verticillium dahliae, los autores destacan la importancia de reforzar las medidas preventivas. Entre ellas se encuentra el uso de material vegetal certificado y libre del patógeno, así como tener en cuenta el historial fitosanitario de las parcelas antes de establecer una nueva plantación.
El estudio plantea, por tanto, que la adaptación del olivar al cambio climático no pasa únicamente por afrontar las nuevas condiciones de temperatura y disponibilidad de agua. También será necesario considerar cómo puede cambiar el comportamiento y la distribución potencial de los organismos que causan enfermedades en los cultivos.
En el caso de la verticilosis, las proyecciones apuntan a una posible ampliación de las condiciones favorables hacia nuevas zonas de Andalucía. No significa que el hongo vaya a aparecer automáticamente en ellas, pero sí que el cambio climático podría modificar el mapa de las áreas donde encuentra un entorno más adecuado para desarrollarse.













