Todos los diplodocus conocidos proceden de un yacimiento de Estados Unidos. Sin embargo, el hallazgo de los restos de uno en la provincia de Teruel cambia lo que se conocía hasta ahora sobre este gigante de 25 metros de longitud y de hace 150 millones de años: abre una vía de estudio nueva sobre su dispersión territorial.

El diplodocus es uno de los dinosaurios de mayor tamaño y también de los más estudiados. Investigadores del Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis han abierto un capítulo nuevo en su historia, con los primeros restos de un diplodocus encontrados en el continente europeo.
Los fósiles han sido hallados en el municipio de El Castellar, en Teruel. Tras un análisis publicado en la revista Journal of Vertebrate Paleontology, los investigadores han confirmado que efectivamente pertenecen al género Diplodocus, un dinosaurio que, hasta ahora, únicamente había sido reconocido en el Jurásico de Norteamérica.
Los saurópodos, popularmente conocidos como “cuellilargos”, constituyen uno de los grupos más característicos de dinosaurios. En general, eran animales herbívoros, cuadrúpedos, con cola y cuello largos, y una cabeza relativamente pequeña en relación con la longitud total de su cuerpo. Dentro de este grupo, los diplodócidos destacan principalmente por sus colas extremadamente largas.
El primer diplodocus de Europa
El ejemplar estudiado de El Castellar procede de sedimentos que datan de finales del periodo Jurásico, hace unos 150 millones de años, y está representado por catorce vértebras, pertenecientes a la región media y posterior de la cola, y por varios chevrones -unos huesos que se articulan con la parte inferior de las vértebras-. Su estudio ha permitido identificarlo como perteneciente al género Diplodocus, clasificándose como Diplodocus sp.
La cola de Diplodocus presenta un conjunto de características anatómicas distintivas. Destacan por tener grandes cavidades neumáticas en las vértebras, centros vertebrales alargados sin crestas laterales, surcos longitudinales profundos en la superficie inferior de las vértebras y chevrones bifurcados.
Diplodocus es uno de los dinosaurios más reconocibles de la cultura popular desde su descubrimiento en Estados Unidos en 1878. Por eso, y ya desde comienzos del siglo XX, réplicas de su esqueleto se exhiben en los principales museos de historia natural del mundo, convirtiéndose en un símbolo de la paleontología mundial. Su presencia en exposiciones y producciones audiovisuales sobre dinosaurios ha contribuido a convertirlo en uno de los “lagartos terribles” más conocidos por el público en general.
El diplodocus de Teruel obliga a revisar la dispersión territorial de estos gigantes
Sergio Sánchez Fenollosa, investigador de la Fundación Dinópolis y primer autor del artículo, explica que “el estudio anatómico y los análisis evolutivos realizados nos han permitido identificar el ejemplar de El Castellar como perteneciente al género Diplodocus. Se trata de uno de los diplodócidos más completos descubiertos hasta la fecha en Europa y constituye la primera evidencia de este género fuera de Norteamérica. Este hallazgo proporciona una de las pruebas paleontológicas más sólidas de episodios de dispersión e intercambio faunístico entre ambos continentes a través del proto-Océano Atlántico durante el Jurásico Superior. Además, este descubrimiento nos permite comprender mejor los ecosistemas mesozoicos ibéricos y la diversidad de dinosaurios saurópodos que habitaban en la Europa jurásica”.
Por su parte, Alberto Cobos, director-gerente de la Fundación Dinópolis y coautor de este artículo, destaca que “el Diplodocus de El Castellar tuvo aproximadamente 25 metros de longitud, lo que le convierte en otro de los grandes saurópodos gigantes del Jurásico de España, junto a otros dinosaurios saurópodos de Teruel con características muy diferentes a las de los diplodócidos, como son Turiasaurus y Losillasaurus, entre otros. Los fósiles de todos estos dinosaurios, incluidos los del nuevo Diplodocus y que hacen de Teruel un lugar de referencia para el conocimiento de esta gran diversidad, se exhiben actualmente en la sala de los dinosaurios del Museo Aragonés de Paleontología en Dinópolis en Teruel”.















