¿Qué significa trabajar cuando una aplicación móvil organiza buena parte de tu jornada, asigna los pedidos, marca los tiempos y evalúa tu rendimiento? La exposición Uneasy Riders. La ciudad en ruta, comisariada por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y acogida por el Museo Nacional de Antropología de Madrid, propone acercarse a esta realidad desde la antropología y, sobre todo, desde la mirada de quienes la viven cada día: los repartidores de comida a domicilio.

La muestra puede visitarse en Madrid hasta el 25 de octubre de 2026 y cuenta además con un recorrido virtual que permite conocer sus contenidos desde cualquier lugar.
Los repartidores y su relación diaria con la tecnología
La exposición está comisariada por Montserrat Cañedo, profesora de Antropología Social y Cultural de la UNED, y Diego Allen-Perkins, profesor de la Universidad de Santiago de Compostela y doctor en Antropología Social y Cultural por la UNED.
A través de fotografías, vídeos, capturas de pantalla y testimonios, Uneasy Riders muestra la relación entre la tecnología y la vida cotidiana de los repartidores de comida a domicilio, un colectivo cuyo trabajo transcurre en las calles pero que depende constantemente de una herramienta digital.
Para Cañedo, llevar al museo el trabajo desarrollado durante años responde, en primer lugar, a la voluntad de acercar la investigación científica al público general. «Normalmente las investigaciones circulan en los circuitos de las publicaciones, de los papers, de los congresos… siempre dentro de un entorno muy académico. Y para nosotros era importante que se trasladara algo de nuestra investigación […] al público general», explica.
Pero la exposición también pone el foco en una característica particular del trabajo de los riders: su dependencia cotidiana del teléfono móvil y de las aplicaciones digitales.
«Se trata de unos trabajadores que no están en un despacho, no están en una oficina, están por las calles, pero al mismo tiempo tienen una relación constante con una aplicación móvil», señala Cañedo.
La aplicación se convierte así en una herramienta central para organizar la actividad laboral. Desde ella llegan los pedidos y se reciben indicaciones y datos relacionados con el trabajo, mientras las plataformas digitales registran diferentes aspectos de la actividad del repartidor.
«¿Qué significa una práctica laboral mediada por el teléfono móvil, mediada por las aplicaciones digitales? ¿Cómo se trabaja así?», plantea la profesora.
Frente a los discursos más abstractos sobre algoritmos, inteligencia artificial y trabajo digital, Cañedo considera que la antropología permite observar cómo estas tecnologías afectan a personas concretas. «La antropología aporta una descripción empírica a partir de prácticas reales, vividas por usuarios y por personas concretas», explica.
Los propios repartidores fotografían cómo es trabajar para una plataforma
Una de las particularidades de Uneasy Riders es que buena parte de las imágenes que forman la exposición fueron realizadas por los propios repartidores. El recorrido se organiza en seis paradas construidas con fotografías, vídeos y capturas de pantalla realizadas por cinco repartidores: Adrián, Carlos, Fer, Gledis y Juan.
Sus imágenes muestran los tiempos de espera, las rutas y cancelaciones, los pedidos y las propinas, pero también los accidentes, la climatología adversa, las bicicletas y mochilas o las escenas de una ciudad observada durante horas desde sus calles.
De fotografiar a los riders a dejar que ellos cuenten su propia historia
La decisión de poner las cámaras en sus manos surgió durante la propia investigación. Los repartidores señalaron al equipo que algunas de las fotografías realizadas por los investigadores reproducían una imagen demasiado conocida de su trabajo. «Eran siempre las mismas imágenes, un poco aburridas, un poco tópicas», recuerda Cañedo.
A partir de aquella observación, investigadores y repartidores comenzaron a plantearse que fueran estos últimos quienes representaran su propia experiencia. Las fotografías permitieron incorporar escenas de su vida cotidiana a las que los investigadores difícilmente podían acceder y que no necesariamente encajaban con las representaciones habituales del colectivo.
«Creo que enriquece siempre porque aporta de alguna manera elementos de análisis y elementos de descripción que el investigador y el público a veces no tiene o no imagina», añade Cañedo.
El proceso fue además colectivo. Investigadores y repartidores participaron en grupos de discusión en los que decidieron qué aspectos fotografiar y, posteriormente, qué imágenes formarían parte de la exposición.
«Todo eso fue un poquito un trabajo en conjunto entre los investigadores y los riders», explica Cañedo.
La investigadora matiza, no obstante, que las cinco personas participantes no pretenden representar a todo el colectivo de repartidores, muy diverso en cuestiones como género, edad o nacionalidad. Su aportación consiste en ofrecer diferentes puntos de vista en primera persona sobre una realidad laboral concreta.

Un repartidor puede superar las 240 interacciones con el móvil durante una jornada
El recorrido de la exposición permite observar qué ocurre detrás de acciones aparentemente sencillas como pedir comida desde un teléfono móvil. Las plataformas reciben periódicamente datos GPS de los repartidores y utilizan diferentes indicadores para monitorizar su actividad. Durante una jornada de ocho horas, un rider puede superar las 240 consultas, pulsaciones e interacciones con la pantalla del teléfono.
El dato ayuda a visualizar hasta qué punto el móvil se ha integrado en el trabajo de reparto. Para el usuario, pedir comida puede consistir en unos pocos clics; para quien realiza la entrega, detrás de esa acción existe una cadena de decisiones, desplazamientos, esperas e interacciones digitales que se desarrolla durante toda la jornada.
Es precisamente en ese espacio entre la tecnología y la experiencia laboral donde la exposición sitúa buena parte de su mirada antropológica.
Qué puede aportar la antropología al debate sobre algoritmos y trabajo digital
Para la comisaria, el objetivo de Uneasy Riders no es únicamente explicar cómo trabajan los repartidores, sino mostrar la complejidad que existe detrás de este tipo de empleo. «Lo que más nos gustaría […] es aproximarnos a la complejidad que hay en el mundo de los riders«, explica Cañedo.
La antropología permite observar esa complejidad a través de las prácticas cotidianas y de los significados que las propias personas atribuyen a su experiencia.
La cuestión, además, trasciende el reparto de comida. Algoritmos, aplicaciones móviles, inteligencia artificial y capitalismo de plataformas forman parte cada vez más de actividades cotidianas, aunque a menudo se presentan como conceptos abstractos y difíciles de visualizar.
La exposición pretende precisamente «introducir una mirada más práctica, más encarnada, más rica sobre estas realidades tan opacas y tan poco conocidas todavía».
Una investigación sobre la economía de plataformas en España
Uneasy Riders. La ciudad en ruta es fruto de las investigaciones desarrolladas sobre el reparto de comida a domicilio y, en particular, del proyecto de I+D+i Culturas emergentes de la precariedad móvil en la Gig Economy digital: un estudio de caso sobre el sector de la comida a domicilio en España.
El proyecto fue financiado por la Agencia Estatal de Investigación y el Ministerio de Ciencia e Innovación entre 2021 y 2024 y analizó la realidad de los riders desde una perspectiva interdisciplinar.
La investigación se desarrolló en Zaragoza, A Coruña, Barcelona, Benidorm y Madrid, cinco ciudades que permitieron estudiar diferentes dimensiones del trabajo de reparto y su relación con las plataformas digitales.
La exposición traslada ahora parte de esos resultados fuera del ámbito estrictamente académico y los convierte en un recorrido pensado para el público general.
La exposición sobre los riders puede visitarse en Madrid hasta el 25 de octubre
Uneasy Riders. La ciudad en ruta puede visitarse hasta el 25 de octubre de 2026 en el Museo Nacional de Antropología de Madrid.
La propuesta cuenta también con una versión digital que permite recorrer virtualmente la exposición, una alternativa para quienes no puedan acudir al museo. Según explica Montserrat Cañedo, este recorrido permanecerá accesible una vez concluida la muestra presencial.
La iniciativa de la UNED convierte así el trabajo de los repartidores de comida a domicilio en una ventana para observar una transformación más amplia: la incorporación de aplicaciones, datos y algoritmos a la vida laboral cotidiana y la forma en que estas tecnologías están modificando la experiencia de trabajar en las ciudades.














