El Niño y La Niña no actúan solos. Estos fenómenos climáticos, que pueden alterar durante meses los patrones de lluvia y temperatura en distintas regiones del planeta, interactúan con perturbaciones atmosféricas de menor duración capaces de reforzar o atenuar sus efectos.

Una de las más importantes es la Oscilación Madden-Julian (MJO), una perturbación atmosférica que recorre los trópicos aproximadamente cada 30 a 90 días y que alterna zonas de mayor actividad de nubes y lluvias con otras caracterizadas por aire descendente y condiciones más secas.
Una investigación realizada en Colombia muestra hasta qué punto esa interacción puede modificar las precipitaciones. Cuando la Oscilación Madden-Julian se encuentra en determinadas fases y coincide con El Niño, la probabilidad de lluvia puede caer por debajo del 30 % en algunos sectores del país, especialmente en la región Andina. Durante La Niña, en cambio, determinadas fases de la oscilación pueden elevar la probabilidad de condiciones lluviosas hasta entre el 70 y el 80 % en algunas zonas.
Los resultados permiten observar con mayor detalle cómo fenómenos atmosféricos de escalas temporales diferentes pueden combinarse para modificar las condiciones de lluvia. Aunque el estudio se centra en Colombia, la Oscilación Madden-Julian forma parte de la dinámica climática tropical global y su interacción con El Niño y La Niña ayuda a explicar por qué las condiciones meteorológicas pueden cambiar en cuestión de semanas dentro de episodios climáticos que duran meses.
¿Qué es la Oscilación Madden-Julian y cómo influye en las lluvias?
A diferencia de El Niño y La Niña, que forman parte del fenómeno conocido como ENSO (El Niño-Oscilación del Sur) y se desarrollan en escalas de entre 2 y 7 años, la Oscilación Madden-Julian es una perturbación atmosférica mucho más rápida.
La MJO se desplaza de oeste a este por la franja tropical, desde el océano Índico hacia el Pacífico, y completa su recorrido aproximadamente cada 30 a 90 días.
Durante ese desplazamiento alterna zonas en las que se favorece el ascenso de aire húmedo y la formación de nubes con otras en las que predomina el descenso del aire y unas condiciones más secas. Por eso, aunque se origine a miles de kilómetros de un territorio concreto, puede modificar la circulación atmosférica y afectar a la cantidad de humedad y precipitación que llega a determinadas regiones.
La cuestión clave está en la fase en la que se encuentra la Oscilación Madden-Julian. Dependiendo de dónde se sitúe su zona de mayor actividad, puede reforzar las lluvias o contribuir temporalmente a condiciones más secas.
Esa influencia adquiere especial interés cuando coincide con fenómenos de mayor duración como El Niño y La Niña.
Cuando El Niño y la Oscilación Madden-Julian se refuerzan
La investigación de Juan Daniel González Caldera, magíster en Ingeniería-Recursos Hidráulicos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), analizó cómo cambia la probabilidad de lluvia en Colombia en función de la interacción entre ENSO y la Oscilación Madden-Julian.
Los resultados muestran que cuando la MJO se encuentra en sus fases 4 y 5 y coincide con El Niño, la probabilidad de lluvia puede situarse por debajo del 30 % en algunos sectores del país, especialmente en la región Andina.
La importancia de este resultado está en que El Niño no determina por sí solo las condiciones de lluvia de cada momento. La posición y la fase de la Oscilación Madden-Julian pueden modular temporalmente los efectos de un fenómeno climático de mayor duración.
“Puede intensificar las sequías al disminuir las lluvias, o incluso ayudar a mitigar los impactos cuando se encuentra en su fase convectiva”, explica el magíster González.
En otras palabras, la misma situación de El Niño puede experimentar periodos con características diferentes dependiendo de la evolución de la MJO. Cuando esta favorece el ascenso de aire húmedo y la formación de nubes, las precipitaciones pueden aumentar; cuando predomina la situación contraria, puede reforzar temporalmente las condiciones secas.
La Oscilación Madden-Julian también puede reforzar las lluvias durante La Niña
La relación no funciona únicamente durante El Niño. La investigación encontró que la Oscilación Madden-Julian también puede modificar los efectos de La Niña sobre las precipitaciones.
Cuando la MJO se encuentra en las fases 8 y 1, la probabilidad de condiciones lluviosas puede alcanzar entre el 70 y el 80 % en determinadas zonas de Colombia, con efectos especialmente notorios sobre la región Andina y sectores del Escudo Guayanés.
Esto muestra que la MJO no actúa siempre en la misma dirección. Dependiendo de su fase, puede reforzar las condiciones impuestas por El Niño o La Niña, pero también puede contrarrestarlas parcialmente.
Por ello, conocer en qué fase se encuentra la oscilación puede aportar información adicional para anticipar periodos especialmente secos o lluviosos dentro de fenómenos de mayor duración.

¿Qué puede ocurrir en un clima más cálido?
La investigación también exploró cómo podría comportarse esta interacción bajo condiciones asociadas a un clima más cálido. Para ello, González sometió el modelo desarrollado en el estudio a una especie de “prueba de estrés”: aumentó de manera controlada la intensidad de El Niño-La Niña y de la Oscilación Madden-Julian tomando como referencia un escenario de altas emisiones de gases de efecto invernadero.
El objetivo no fue predecir exactamente cómo será el clima futuro, sino observar cómo responderían los patrones de lluvia si estos fenómenos se fortalecieran.
Los resultados mostraron que, bajo condiciones de El Niño, algunos de los estados más secos de precipitación podrían aumentar su frecuencia entre un 5 y cerca de un 10 %. Con La Niña ocurriría lo contrario, con un refuerzo de los estados húmedos.
Sin embargo, la Oscilación Madden-Julian puede moderar parcialmente estos efectos, introduciendo episodios húmedos durante El Niño o atenuando algunos cambios durante La Niña. “Lo que encontramos es que serían períodos más intensos. El ENSO puede ser más fuerte por la disminución de la precipitación, por ejemplo”, añade el investigador.
Los resultados no significan que la MJO vaya a intensificar siempre las condiciones secas o húmedas. Su comportamiento depende de la fase en la que se encuentre y de cómo interactúe con el estado de ENSO.
Precisamente esa variabilidad puede ser relevante para comprender por qué, dentro de un mismo episodio de El Niño o La Niña, las condiciones de lluvia pueden cambiar en cuestión de semanas.
Más de 1.000 estaciones para analizar los patrones de lluvia
Para estudiar esta interacción, el investigador analizó registros de precipitación procedentes de más de 1.000 estaciones del Ideam y los complementó con información atmosférica global sobre viento, humedad y movimiento vertical del aire.
A partir de estos datos identificó distintos patrones de lluvia en Colombia y evaluó cómo cambia la probabilidad de pasar de un estado seco a uno húmedo —o viceversa— según la fase de El Niño, La Niña y la Oscilación Madden-Julian.
Para ello utilizó un modelo oculto de Markov no homogéneo, una herramienta estadística que permite identificar patrones que no son directamente evidentes en los datos y estimar la probabilidad de transición entre diferentes estados de precipitación.
Posteriormente, sometió el modelo a cambios controlados en la intensidad de El Niño-La Niña y de la Oscilación Madden-Julian para explorar su comportamiento bajo condiciones compatibles con escenarios de cambio climático.
El resultado no pretende sustituir los sistemas de predicción existentes, sino aportar una variable adicional para comprender mejor la evolución de las lluvias.
La principal aportación del trabajo es mostrar que la interacción entre fenómenos climáticos de diferentes escalas temporales puede ayudar a explicar cambios en las precipitaciones que no se entienden completamente observando El Niño o La Niña de forma aislada.
“Se deben generar estrategias de planeación para mitigar impactos; entender la Oscilación Madden-Julian es crucial para ello”, concluye González.













