Los mosquitos son el vector de transmisión de la malaria aviar, una enfermedad que afecta de manera crónica a las aves y reduce tanto su éxito reproductivo como su supervivencia. Ahora se ha descubierto que cuando el virus entra en el mosquito, concretamente en la especie Culex pipiens, provoca una serie de cambios en su microbiota, dirigidos a incrementar su capacidad para transmitir la enfermedad, según describe un equipo de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), en la revista Scientific Reports.

Los parásitos de la malaria aviar se transmiten entre aves a través de los mosquitos siguiendo un ciclo muy parecido al de la malaria humana, pero no representan ningún riesgo para la salud de las personas. Por eso, constituye un buen modelo de estudio para investigar la transmisión de este tipo de enfermedades en la naturaleza.
Además, comprender sus mecanismos de transmisión es fundamental no solo para avanzar en el conocimiento de las infecciones transmitidas por mosquitos, sino también para proteger la salud y la conservación de las aves silvestres.
Cómo cambia la microbiota de los mosquitos
Para estudiar estos cambios, el equipo analizó qué ocurre en la microbiota de los mosquitos después de alimentarse de aves infectadas con el parásito Plasmodium relictum, el más común que causa la malaria aviar. Para ello, se utilizó una técnica genética llamada metabarcoding, que permite identificar las distintas bacterias presentes en los mosquitos. Así, compararon la microbiota de los insectos que habían picado a aves infectadas con la de aquellos que se alimentaron de aves sanas.
Los resultados ofrecieron una imagen detallada de la comunidad bacteriana que habita en estos insectos. En concreto, mostraron que la microbiota de Culex pipiens está dominada por bacterias del género Wolbachia, seguidas de Stenotrophomonas y Faecalibacterium. Aunque no se observaron grandes diferencias en la cantidad total de especies bacterianas entre unos y otros mosquitos, sí se detectó una mayor abundancia de bacterias de las familias Bacteroidaceae y Rikenellaceae en los que se habían alimentado de aves infectadas.
Transforman la biología de los mosquitos
Según Marta Garrigós, primera autora del estudio e investigadora predoctoral en la Estación Biológica de Doñana, estos cambios podrían tener consecuencias en la biología de los mosquitos. “La microbiota de los mosquitos que se alimentaron de aves infectadas parecen tener un metabolismo más activo de algunos nutrientes, lo que podría influir en la fisiología del mosquito”, explica la investigadora.
A partir de estos hallazgos, el equipo destaca la importancia de estudiar más a fondo la relación entre las bacterias del mosquito y los parásitos que transmiten. En este sentido, Josué Martínez de la Puente, también investigador de la Estación Biológica de Doñana, afirma que “es esencial entender cómo las bacterias que viven en los mosquitos pueden influir en la transmisión de parásitos como los de la malaria aviar y, por tanto, su papel en la propagación de enfermedades en la naturaleza”.
Más allá de su interés científico, este trabajo también es importante desde un punto de vista ecológico ya que los parásitos de la malaria aviar tienen efectos negativos en muchas especies de aves, por lo que entender cómo se transmiten tienen implicaciones relevantes, no solo en el contexto de la salud humana, sino también en la conservación de la fauna silvestre.













