La dieta mediterránea eleva las posibilidades de embarazo en procesos de inseminación artificial. Así lo demuestra un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en el que participa el Hospital Universitario Doctor Peset. La investigación, desarrollada en el Instituto de Agroquímica y Tecnología de los Alimentos (IATA), indica que este patrón alimentario favorece un microbioma vaginal más estable y adecuado para la implantación del embarazo.

El estudio analizó mediante secuenciación genética la microbiota vaginal de 104 mujeres con infertilidad primaria, definida como la imposibilidad de lograr un embarazo tras 12 meses de relaciones sexuales sin protección. Además, se evaluó la adherencia a la dieta mediterránea mediante cuestionarios validados, observando una relación directa entre alimentación y composición microbiana.
Los resultados muestran que las mujeres que siguieron la dieta mediterránea presentaban perfiles microbianos más favorables para la implantación y mantenimiento del embarazo.
La microbiota vaginal, clave en la fertilidad femenina
Según los datos publicados en la revista científica Food & Function, las mujeres que lograron el embarazo presentaban una microbiota vaginal con menor diversidad y predominio de bacterias del género Lactobacillus, asociadas a un entorno más saludable.
“Una menor diversidad microbiana vaginal durante el embarazo, a diferencia de lo que ocurre con la microbiota intestinal, no implica necesariamente un desequilibrio, sino que suele asociarse con un estado de estabilidad y salud, especialmente cuando predominan bacterias del género Lactobacillus”, explica Mª Carmen Collado.
En cambio, en los casos sin embarazo, especialmente con baja adherencia a la dieta mediterránea, se observó una mayor presencia de bacterias como Gardnerella vaginalis, vinculadas a desequilibrios microbianos.
Dieta, embarazo y riesgo de aborto espontáneo
El estudio también identifica diferencias en la microbiota entre embarazos que llegaron a término y aquellos que terminaron en aborto espontáneo. Las mujeres con pérdidas gestacionales mostraban menor presencia de Lactobacillus, lo que sugiere una posible relación entre alteraciones microbianas y evolución del embarazo.
“El estudio revela que ciertos perfiles microbianos pueden ayudar a anticipar los resultados reproductivos en el contexto de la reproducción asistida, aunque estas asociaciones deben interpretarse con cautela”, señala Manuel Bernabéu.
La dieta mediterránea como factor modulador de la microbiota
Los investigadores destacan que alimentos típicos de la dieta mediterránea, como frutas, verduras, legumbres, pescado y aceite de oliva, aportan micronutrientes como vitaminas A, C, D y E, además de zinc y calcio, que podrían contribuir a la salud vaginal.
“Los hábitos alimentarios podrían convertirse en una herramienta complementaria para mejorar las tasas de éxito de los tratamientos de reproducción asistida”, apunta el equipo investigador.
Un posible biomarcador para la fertilidad futura
El trabajo sugiere que la microbiota vaginal podría convertirse en un biomarcador predictivo en reproducción asistida, aunque los autores insisten en la necesidad de ampliar los estudios y realizar análisis longitudinales.
“Es necesario confirmar estos hallazgos con estudios más amplios, pero los datos sugieren que intervenir sobre hábitos de vida, como la dieta, podría convertirse en una estrategia complementaria”, concluye el equipo.













