La clave para entender por qué los incendios de este verano han sido tan intensos

Este verano ha sido catastrófico en cuanto a incendios forestales. Se calcula que unas 400.000 hectáreas de monte han sido pasto de las llamas, en unos incendios prácticamente inextinguibles, que además se han llevado por delante pueblos enteros, algo que nunca había ocurrido en España. ¿A qué se debe esa virulencia? Un estudio internacional, en el que participa la Universidad de Murcia (UMU) aporta algunas claves para entender la intensidad de los fuegos de los meses de julio y agosto.

Efectos del fuego en Galicia. Foto de Pedro Armestre – Greenpeace.

El trabajo ha sido desarrollado por investigadores del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF) y del Departamento de Física de la UMU, en el marco del Campus de Excelencia Internacional Mare Nostrum.

Los resultados no solo ayudan a comprender los incendios extremos en California, sino que también ofrecen herramientas útiles para mejorar la predicción y prevención de incendios en regiones de clima similar, como el sureste español.

La clave para entender por qué los incendios de este verano han sido tan virulentos

El estudio, publicado en la revista científica Global Change Biology, demuestra cómo el llamado “rebote hidroclimático”, periodos de lluvias intensas que favorecen el crecimiento de vegetación y que después, con la sequía y olas de calor, se seca rápidamente y se convierte en combustible, fue determinante en los incendios extremos registrados en Los Ángeles el pasado mes de enero, en plena zona urbana, así como los ocurridos este verano en España.

“El caso de Los Ángeles es un ejemplo claro de lo que también puede ocurrir aquí: incendios en invierno que se acercan a áreas urbanas, afectando a la interfaz urbano-forestal, la zona más vulnerable y expuesta”, señala Marco Turco, investigador del Departamento de Física de la Universidad de Murcia y coautor del estudio. “La lección es clara: con el cambio climático no podemos bajar la guardia fuera de la temporada clásica de verano. Debemos estar preparados para gestionar incendios peligrosos en cualquier época del año”.

Relación de las lluvias intensas con los incendios de nueva generación

El estudio muestra que, en ecosistemas donde la vegetación suele ser escasa —como matorrales, zonas áridas o semiáridas—, las lluvias intensas pueden generar un rápido crecimiento de biomasa que, al secarse bruscamente, se convierte en combustible disponible para el fuego. Esto puede ocurrir en diversas zonas del sureste español, donde los investigadores destacan que las lluvias otoñales o invernales pueden elevar significativamente el peligro de incendios en los meses posteriores. Esta información nos permite anticipar escenarios de riesgo y adaptar mejor los sistemas de alerta y respuesta”, añade Turco.

La investigación también ha comprobado que los modelos de predicción que integran datos meteorológicos junto con información sobre la acumulación de combustible mejoran sustancialmente las previsiones. “Esta información nos permite anticipar escenarios de riesgo y adaptar mejor los sistemas de alerta y respuesta”, añade Turco.

La investigación remarca que los efectos del cambio climático —mayor variabilidad y fenómenos extremos— están alterando los patrones tradicionales de peligro. Por ello, los autores insisten en la necesidad de actualizar las estrategias de prevención y gestión forestal. “Los métodos que tengan en cuenta la disponibilidad de combustible van a ser cada vez más importantes”, apunta Francesca Di Giuseppe, coordinadora de predicción de incendios del ECMWF y coautora del trabajo.