El vapor Valvanera, el «Titánic» de los pobres

El Valbanera era un gran autobús con chimenea. Medía unos 122 metros y podía llevar unos 1.200 pasajeros. El barco hacía una larga ruta entre España y América: Barcelona, Valencia, Malaga, Cádiz, Canarias, Puerto Rico y Cuba. Luego daba una vuelta otros puertos que podían alternar y volvía.

Una ruta con siglos de uso. Solo había cambiado lo que iba dentro. Siglos antes, los barcos iban de ida y vuelta por aquel mar con tropas, vino, tintes, grano, armas, oro y plata. Mucha plata.

En 1919, lo que más iba eran canarios con hambre. Cuba ya no era España Cuba desde hacía 21 años. Pero una cosa es que cambie la bandera y otra que cambie la vida, los afectos.

En agosto de 1919, el Valbanera salió una vez más rumbo a América. Al salir de Canarias llevaba 1.142 pasajeros y 88 tripulantes. No iban a ver La Habana Vieja y tomar un mojito. Iban a buscar pan. El pasaje desde Canarias a La Habana en la llamada «clase emigrante» costaba 75 pesetas.

Muchos habían juntado ese dinero tras años de ahorro. Otros vendían lo poco que tenían. Otros pedían prestado. Aquellos hombres y mujeres salían de España con (pocas) pesetas para ir a Cuba a ganar pesos.

Al salir de La Palma pasó algo. El Valbanera perdió el ancla. El barco siguió. Cruzó el mar. Pasó por Puerto Rico.Y llegó a Santiago de Cuba el 5 de septiembre. El fin de ruta para gran parte del pasaje era La Habana. Pero en Santiago de Cuba 742 pasajeros se bajaron del barco. Tenían billete para seguir. No lo hicieron. Tendrían su plan.

Los que siguieron rumbo a La Habana iban hacia una cita que no estaba en el billete. Un huracán les cortó el paso. El 9 de septiembre el Valbanera llegó frente a La Habana. Ya casi estaban. Pero el puerto estaba cerrado. El mar estaba tan bravo que los prácticos no podían salir para guiar al barco hasta el muelle. El capitán tuvo que irse. Su plan era capear el temporal en mar abierto. La idea tenía lógica. El mar tenía otra. El barco se esfumó. Durante días no se supo dónde estaba.

Hasta que un buque de la Marina de los Estados Unidos vio algo raro en el Bajo de la Media Luna, al oeste de Cayo Hueso. Del agua salían unos mástiles. Debajo estaba el Valbanera. A 64 quilómetros de Florida. Entre los Cayos Marquesas y las Tortugas Secas. El Valbanera se hundió en aguas poco profudas. A 12 metros. Gran parte del barco acabó metida bajo la arena. Y allí sigue.

Hay un dato que hace que el Valbanera pase de ser un drama a ser un gran enigma. No se hallaron los cuerpos. Ni uno. 488 muertos. Tampoco hubo un bote con gente a la deriva. Los botes seguían en su sitio. Ni un grupo de náufragos. Ni uno que llegase a nado. El mar se tragó a todos. Ni una señal de una gran huida.

Eso hizo que nacieran todo tipo de dudas. ¿Se hundió el barco tan rápido que nadie tuvo tiempo de salir? ¿Quedó la gente dentro? ¿El agua y el viento se llevaron los cuerpos? ¿Quedaron bajo la arena junto con gran parte del casco?

Más de cien años más tarde, no hay una respuesta clara. Los estudios que se han hecho en años más cercanos dan otra pista. El capitán pudo notar que el viento y la mar lo llevaban hacia una zona con poco fondo. Pudo tratar de usar el ancla para frenar el barco.

No había tal. El Valbanera terminó sobre el Bajo de la Media Luna. Una expedición de Cuba llegó al pecio apenas un mes más tarde. Sacó vino, licor y otros bienes de valor. Nada de oro, nada de plata. Nada de Pesos Hispanos. Los que iban a La Habana iban buscando Pesos Cubanos. La nueva moneda que se empezó a acuñar en la isla 4 años antes. Hija del Real de a Ocho. Hija de la moneda que salió de La Habana siglos antes para ayudar a George Washington en su guerra contra los ingleses. 

Esta moneda: elRealdeaOcho.com. La moneda con más poder que ha habido. Que más historias produce.

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