El nuevo tratamiento conductas compulsivas como consultar el móvil o las redes

Mirar el móvil, consultar las redes sociales o revisar la aplicación son conductas muy comunes y, en ocasiones, no se pueden controlar: se hacen de forma compulsiva. Estos comportamientos no son problemáticos, siempre y cuando no se rebasen ciertos límites. Cuando esto ocurre, cómo controlarlos.

La conducta compulsiva es un síntoma transdiagnóstico; es decir, que está presente en diferentes trastornos neuropsiquiátricos, como el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), la ansiedad, la esquizofrenia y la adicción. 

Cómo se trata la conducta compulsiva

El grupo de investigación ‘Neurociencia Clínica y Experimental’ y del Centro de Investigación para el Bienestar y la Inclusión Social (CIBIS) de la Universidad de Almería (UAL) ha explorado nuevas estrategias para tratar las conductas compulsivas mediante una técnica no invasiva ni indolora de estimulación, que potencia la plasticidad cerebral. 

El nuevo método para abordar la conducta consultiva, publicado en la revista Molecular Neurobiology, se basa en la estimulación del cerebro por corriente directa (tDCS). Con ensayos en ratas, el equipo científico ha demostrado que esta técnica favorece la formación de nuevas conexiones neuronales que podrían contribuir a reducir la conducta compulsiva. El éxito logra al activar mecanismos de neuroplasticidad en la corteza frontal del cerebro.

Hasta ahora, el empleo de esta técnica en roedores implicaba el uso de cirugía, a través de un implante colocado en la corteza frontal, la parte del encéfalo encargada de procesar información cognitiva. En esta investigación, el equipo de investigadoras ha aplicado una técnica no invasiva que utiliza pequeños electrodos colocados sobre el cuero cabelludo para administrar una corriente eléctrica de baja intensidad en el córtex frontal, región clave en la toma de decisiones, la regulación de la conducta y el procesamiento cognitivo. Así, las expertas han evaluado la compulsividad en roedores y cómo esta técnica ha inducido cambios en ciertos genes implicados en la capacidad del cerebro para cambiar sus conexiones, entendida como neuroplasticidad.

Técnica habitual en tratamientos de rehabilitación neurológica

La técnica empleada para abordar la conducta compulsiva es habitual en tratamientos de rehabilitación neurológica y neuropsiquiátrica y permite modular la actividad neuronal; es decir, aumentar o disminuir la respuesta de determinadas áreas del cerebro relacionadas con las funciones cognitivas, motoras y del estado de ánimo.

“Es una estrategia terapéutica eficaz y segura, que evita colocar implantes en el cerebro y hemos comprobado que produce modificaciones en la capacidad del cerebro para adaptarse formando nuevas conexiones neuronales, que podrían disminuir el comportamiento compulsivo”, explica a la Fundación Descubre, Margarita Moreno Montoya, investigadora de la Universidad de Almería y una de las responsables del estudio. 

Ensayos en laboratorio

Para obtener estos resultados, las investigadoras trabajaron en el laboratorio con ratas macho quehabían sido entrenadas para beber agua en exceso de manera controlada, simulando un comportamiento compulsivo. 

En concreto, las investigadoras trabajaron con un grupo de roedores control, a los que no aplicaron ningún tipo de estimulación y otro grupo de ratas compulsivas que recibieron una pequeña cantidad de estimulación de corriente continua de baja intensidad sobre la corteza frontal una vez al día a lo largo de ocho días consecutivos durante sesiones de 20 minutos. 

Acción sobre la plasticidad cerebral

Según este trabajo, el tratamiento con tDCS no indujo una reducción significativa de la compulsividad en el grupo de ratas que presentaban esta conducta. Sin embargo, el análisis del cortex prefrontal tras la intervención revelaron que esta técnica produjo un aumento significativo de diferentes marcadores implicados en la plasticidad neuronal del cerebro de las ratas compulsivas en comparación con el grupo control.

“Esto significa que la aplicación de la corriente modificó determinadas conexiones neuronales de los roedores que influyen en la reducción de una respuesta compulsiva frente a situaciones concretas donde antes reaccionaban de manera incontrolable”, detalla la autora del estudio. 

Combinación con fármacos

En este sentido, otra de las conclusiones del estudio recomienda que investigaciones futuras empleen técnicas combinadas con psicofármacos para conseguir una mayor eficacia en el tratamiento e incluso poder identificar y evaluar posibles cambios neuronales dentro de la amígdala, la parte del cerebro relacionada con las emociones. “Esta vía de estudio abre nuevas posibilidades para reducir las conductas compulsivas en situaciones de estrés”, apunta Moreno.

Este estudio ha contado con financiación de la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía, de Proyectos Generación de Conocimiento del Gobierno de España y Fondos FEDER. También ha contado con la colaboración de Elena Martín-González, coautora del estudio y actualmente investigadora en el grupo de investigación A&N – Adicción y Neuroplasticidad en la Universidad Jaume I. 

El siguiente paso de este estudio en el que ya trabajan las investigadoras de la Universidad almeriense es continuar explorando su efecto en la compulsividad en toma de decisiones, trasladando este efecto a la conducta compulsiva que se desarrolla con las máquinas recreativas en juego patológico e incluso la realizada por el scrolling continuo de la pantalla del móvil. En concreto, analizan cómo el desarrollo de esta conducta podría relacionarse con cambios en la neuroplasticidad en el cerebro que perjudica la toma de decisiones, así como las emociones, al afectar a la regulación de la serotonina.