El hígado graso puede provocar directamente disfunciones neurológicas y cognitivas como alteraciones en la memoria

Investigadores del IBiS han participado en un estudio que ha descubierto un nuevo eje hígado-cerebro que abre vías terapéuticas en enfermedad hepática y deterioro cognitivo

Investigadores del Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBiS), el Hospital Universitario Virgen del Rocío y el CIBERSAM, en colaboración con el CIC bioGUNE (Centro de Investigación Cooperativa en Biociencias del País Vasco) y otros centros nacionales, han contribuido a un hallazgo que redefine la relación entre el hígado y el cerebro.

El estudio, publicado en la revista Science Advances, revela que las alteraciones hepáticas propias de la enfermedad metabólica asociada al hígado graso pueden provocar directamente disfunciones neurológicas y cognitivas —como alteraciones en la memoria y el procesamiento sensorial—, y que estas pueden revertirse mediante tratamientos dirigidos únicamente al hígado.

El trabajo, liderado por Malu Martínez-Chantar, investigadora principal del Laboratorio de Enfermedades Hepáticas de CIC bioGUNE, y coliderado por Teresa Cardoso Delgado (IIS Biobizkaia), junto con Celia Martín Cuevas y Ana Carmen Sánchez Hidalgo, del grupo Psiquiatría Traslacional (PSYNAL) del IBiS-HUVR-CIBERSAM, demuestra la existencia de un nuevo eje hígado-cerebro con implicaciones clínicas y terapéuticas de gran relevancia.

El grupo PSYNAL, dirigido por Benedicto Crespo-Facorro, catedrático del Departamento de Psiquiatría de la US y jefe de la Unidad de Salud Mental del HUVR, ha tenido un papel esencial en la caracterización neuropsicológica y neurobiológica de los efectos cerebrales de la enfermedad hepática, integrando técnicas avanzadas de neuroimagen y modelos de comportamiento.

Por su parte, el equipo SeLiver (IBiS), liderado por Manuel Romero Gómez, director de la Unidad de Aparato Digestivo, ha contribuido en el desarrollo del modelo clínico y experimental de la enfermedad hepática.

“Nuestro trabajo demuestra que el hígado graso y la inflamación hepática pueden afectar directamente al cerebro y al comportamiento. Esto abre una vía terapéutica completamente nueva: tratar el hígado para mejorar la función cognitiva”, explica Malu Martínez-Chantar.

Este estudio pionero ilustra el valor de la investigación traslacional y multidisciplinar que une la psiquiatría, la neurología y la hepatología para avanzar en el conocimiento de los mecanismos compartidos entre enfermedades físicas y mentales, un enfoque clave impulsado por el grupo PSYNAL del HUVR-IBiS-CIBERSAM.

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