El vicerrector de Patrimonio e Infraestructuras Digitales, Iván Rincón, – en representación de la Rectora – ha dado la bienvenida esta mañana a los participantes en la reunión organizada por la Universidad de Valladolid para el relanzamiento de la misión ExoMars. La misión de la Agencia Espacial Europea (ESA) vuelve a ponerse en marcha, tras varios años de parón por la invasión rusa de Ucrania, con el objetivo de lanzar el rover a lo largo del año 2028 y conseguir el amartizaje en 2030.

El rover Rosalind Franklin, que llegará a Marte en 2030, lleva a bordo un laboratorio analítico de muestras compuesto por tres instrumentos: un espectrómetro infrarrojo (MicrOmega), un analizador de moléculas orgánicas (MOMA) y el espectrómetro láser Raman (RLS). El desarrollo de este último está liderado por la UVa, a través del Grupo de Investigación Reconocido ERICA y su investigador principal Fernando Rull. «El desarrollo del RLS corre a cargo de un consorcio formado por investigadores del INTA, del Centro de Astrobiología, de la Universidad de Leicester y del Instituto Nacional de Investigación Arqueológica Preventiva (INRAP) de Toulouse y liderado por nosotros, el GIR ERICA de la Universidad de Valladolid. Este instrumento nos va a permitir identificar la composición del suelo marciano trabajando a una escala muy pequeña del grano mineral, a escala micrométrica», explica Guillermo López Reyes.
La dirección del consorcio para el desarrollo del RLS supone un paso al frente de la Universidad de Valladolid respecto a misiones anteriores como la misión Mars2020 de la NASA en la que «liderábamos únicamente una unidad del instrumento, el sistema de calibración de la «Supercam». Aquí lideramos un instrumento entero».
Por otro lado, la misión en sí misma representa también un avance respecto a misiones anteriores. López Reyes compara «los rover, el Perseverance y el Rosalind Franklin, con un geólogo y un biólogo, respectivamente. La gran diferencia entre ambos es que el Rosalind Franklin incorpora un taladro que permitirá recoger muestras hasta dos metros debajo de la superficie, mientras que el Perseverance trabaja fundamentalmente con muestras obtenidas de la superficie o de los primeros centímetros del terreno. Gracias a este taladro esperamos encontrar materia orgánica potencialmente mejor preservada que la recogida en la misión Mars2020, ya que lo que hay en superficie está muy dañado ya por la radiación y demás factores».
En la reunión, que se está celebrando en el Anfiteatro López Prieto de la Facultad de Medicina, ha intervenido también el responsable científico de la ESA, Jorge Vago, quien ha realizado una overview del estado de la misión ExoMars tras la reconfiguración provocada por la ruptura de la cooperación entra la ESA y la agencia rusa Roscosmos a raíz de la invasión rusa de Ucrania.













