Averiguan la colocación un cadáver en una pira funeraria gracias a las señales que el fuego deja en los huesos

¿Qué puede contar un hueso después de pasar horas entre las llamas? Mucho más de lo que se pensaba. Incluso cuando el fuego ha consumido la carne y ha alterado profundamente el esqueleto, los restos óseos conservan señales capaces de revelar cómo estaba colocado un cuerpo durante la cremación.

Recreación fantasiosa. Fuente: Midjourney/Erica Couto.

Un equipo del grupo GEA Prehistoria de la Universidad de Granada ha demostrado que la distribución de las zonas quemadas en los huesos permite reconstruir la posición original de un cadáver en una pira funeraria. El hallazgo, publicado en la revista científica PLOS ONE, abre nuevas posibilidades para interpretar rituales funerarios prehistóricos y mejorar las investigaciones de antropología forense en las que intervienen restos humanos cremados.

El fuego deja un mapa oculto en los huesos

Cuando un cuerpo arde, no todas sus partes reciben la misma intensidad de calor. La posición respecto a las llamas, la cercanía a la madera o incluso el contacto con el suelo influyen en cómo se transforma cada hueso durante la combustión.

La investigación demuestra que esas diferencias quedan registradas en forma de patrones visibles y alteraciones químicas que pueden analizarse mucho tiempo después.

Para comprobarlo, los investigadores llevaron a cabo las primeras cremaciones experimentales realizadas en la Universidad de Granada. El estudio utilizó cabezas de cerdo, un modelo habitual en investigación forense por sus similitudes anatómicas con los tejidos humanos, además de un cráneo completamente esqueletizado.

El objetivo era responder a una pregunta que hasta ahora resultaba extremadamente difícil de resolver: ¿es posible reconstruir la posición de un cuerpo únicamente a partir de los huesos quemados?

Dos piras, dos posiciones y resultados muy distintos

El equipo construyó dos tipos de pira funeraria, una circular y otra cuadrangular. En uno de los experimentos, la cabeza fue colocada sobre la madera. En el otro, se situó bajo la estructura, directamente sobre el suelo.

Tras la combustión, los investigadores recuperaron los restos y analizaron las zonas afectadas por el fuego mediante observación macroscópica, colorimetría y espectroscopía infrarroja por transformada de Fourier (FTIR-ATR), una técnica capaz de detectar los cambios químicos que experimenta el hueso cuando se expone a altas temperaturas.

Los resultados mostraron diferencias sorprendentes.

La cabeza colocada sobre la pira y apoyada sobre su lado izquierdo desarrolló una marcada asimetría. El lado izquierdo, expuesto directamente a las llamas, apareció completamente calcinado, mientras que el lado derecho conservaba restos de tejido carbonizado.

En cambio, la cabeza situada bajo la pira presentó el patrón contrario. El lado izquierdo quedó parcialmente protegido por el suelo y sufrió una combustión menos intensa. El lado derecho, rodeado por la madera de olivo y sometido a temperaturas más elevadas, terminó completamente blanco y calcinado.

La orientación del cuerpo quedó literalmente grabada en los huesos.

Una nueva herramienta para la arqueología y la antropología forense

Hasta ahora, reconstruir la posición de un cadáver en una cremación antigua era una tarea compleja y, en muchos casos, imposible.

Sin embargo, los investigadores comprobaron que la combinación de distintos métodos de análisis permite identificar patrones consistentes relacionados con la exposición al fuego.

El trabajo se convierte así en el primer estudio del mundo que combina análisis macroscópico, colorimetría y FTIR-ATR para determinar la posición horizontal de un cuerpo a partir de restos óseos cremados.

Este avance puede resultar especialmente útil para interpretar enterramientos arqueológicos en los que los restos aparecen fragmentados o alterados por el paso del tiempo.

Gracias a estas técnicas, los especialistas podrán reconstruir con mayor precisión cómo se desarrollaron determinadas ceremonias funerarias, cómo se organizaban las piras e incluso qué tratamiento recibían los cuerpos antes de la cremación.

Los huesos también revelan si el cuerpo estaba esqueletizado

La investigación dejó otro hallazgo relevante. Los científicos observaron diferencias significativas entre los restos quemados que todavía conservaban tejidos blandos y aquellos que ya estaban completamente esqueletizados antes de la combustión.

El cráneo seco reaccionó de forma distinta al fuego. Apenas se fragmentó y presentó patrones de coloración muy diferentes a los observados en las cabezas que conservaban tejidos.

Los resultados indican que el comportamiento de los huesos durante una cremación depende en gran medida de su estado de descomposición.

Esta información podría ayudar a distinguir entre la cremación de un cadáver reciente y la quema de restos que llevaban tiempo esqueletizados, una cuestión especialmente relevante tanto en contextos arqueológicos como en determinadas investigaciones forenses.

Leer el pasado a través de las huellas del fuego

Más allá de la curiosidad científica, el estudio demuestra que los huesos conservan mucha más información de la que aparentan. Las diferencias de color, la fragmentación o los cambios químicos producidos por el calor funcionan como un auténtico registro de lo ocurrido durante la cremación.

Lo que durante décadas se interpretó simplemente como el resultado de la acción del fuego empieza ahora a revelar detalles sobre la posición de los cuerpos, las características de las piras y los rituales practicados por sociedades del pasado.