Un sueño de calidad baja los niveles de glucosa en adultos con sobrepeso y riego de diabetes tipo 2

El riesgo de padecer diabetes tipo 2 se dispara en personas con sobrepeso. Esta población debe cuidar sus niveles de glucosa, algo a lo que contribuye un sueño de calidad, según han constatado investigadores de la Universidad de Granada. En un estudio han descubierto que una buena calidad del sueño se asocia con niveles más bajos de glucosa al día siguiente, mientras que niveles más altos de glucosa durante el día están asociados a un peor sueño la noche anterior.

El estudio muestra que el sueño y la dinámica de la glucosa presentan en situaciones de vida real –y no en un laboratorio o consulta– una asociación temporal en personas adultas con riesgo de diabetes tipo 2. Estos resultados indican que combinar métricas de sueño y glucosa puede aportar información útil para diseñar estrategias de prevención del riesgo cardiometabólico.

Los resultados muestran, además, que cuando los niveles de glucosa durante el día eran más altos, los participantes tendían a despertarse más tarde, dormir durante más tiempo y presentar una peor eficiencia del sueño esa misma noche.

El sueño incide sobre los niveles de glucosa

El estudio, publicado en la revista Diabetes, Obesity and Metabolism, se ha realizado en condiciones de vida real con 388 adultos, la mitad mujeres, con sobrepeso u obesidad y riesgo de diabetes tipo 2. Durante 14 días, las personas participantes llevaron un monitor de actividad física –acelerómetro– y un monitor continuo de glucosa para medir de forma objetiva tanto el sueño como los niveles de glucosa a lo largo del día.

Hasta la fecha no estaba claro en qué medida la calidad del sueño de una noche podía afectar a la glucosa del día siguiente, ni cómo unos niveles elevados de glucosa durante el día podían influir en el sueño posterior. Antonio Clavero Jimeno, investigador predoctoral de la Universidad de Granada y primer autor del estudio, destaca que “al realizarlo en condiciones de vida libre, nos aseguramos de que los resultados tienen una mayor transferencia a la vida real”.

Los investigadores subrayan que, aunque los efectos observados son modestos, podrían resultar relevantes cuando se mantienen a largo plazo, especialmente en personas con riesgo cardiometabólico elevado. Los hallazgos aportan información útil para futuras estrategias personalizadas de prevención y seguimiento metabólico basadas en la monitorización conjunta del sueño y la glucosa.

Al frente de este trabajo se encuentra el grupo de investigación PROFITH CTS-977 del Instituto Mixto Universitario Deporte y Salud (iMUDS) de la Universidad de Granada, liderado por el catedrático Jonatan Ruiz Ruiz, en colaboración con ibs.Granada, el Hospital Universitario Clínico San Cecilio y el Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada, así como el grupo liderado por la catedrática Idoia Labayen, de la Universidad Pública de Navarra, junto con el CIBER de Obesidad (CIBEROBN) y el CIBER de Fragilidad y Envejecimiento Saludable (CIBERFES).