Un hongo ha provocado la desaparición del 67% de los anfibios en un bosque de los Andes colombianos

La biodiversidad de uno de los bosques nublados más importantes de los Andes colombianos ha sufrido un colapso drástico. Un equipo del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) ha constatado que el 67% de las especies de anfibios ha desaparecido en la Reserva Natural La Planada, una de las zonas más ricas en biodiversidad del planeta.

Un ejemplar de Pristimantis chalceus./ Clauda Lansac

El hallazgo, publicado en Biodiversity and Conservation, se basa en la repetición de un muestreo realizado hace casi 40 años, lo que ha permitido comparar el estado actual del ecosistema con su situación original y medir con precisión el alcance del deterioro.

De 39 especies a solo 13: un ecosistema al borde del colapso

En la década de 1980 se registraron 39 especies de anfibios en la zona. Hoy, los investigadores solo han encontrado 13, y en la mayoría de los casos con poblaciones muy reducidas.

Los científicos describen un escenario de pérdida acelerada no solo de especies, sino también de abundancia, lo que está transformando por completo la estructura del ecosistema.

“Pasamos de una comunidad extraordinariamente diversa a un sistema empobrecido y homogéneo”, explica la investigadora del MNCN Claudia Lansac, autora del estudio.

El responsable: un hongo que está afectando a anfibios en todo el mundo

El principal causante de este declive es el hongo patógeno Batrachochytrium dendrobatidis (Bd), responsable de la enfermedad conocida como quitridiomicosis, una de las mayores amenazas globales para los anfibios.

El análisis no ha encontrado relación con la deforestación ni con cambios en el uso del suelo, lo que refuerza la hipótesis de que la enfermedad es el factor dominante en el colapso observado.

Según los investigadores, el patógeno podría haber llegado a la región a finales de los años 80 y desde entonces se ha extendido de forma persistente incluso en bosques bien conservados.

Un ecosistema simplificado y menos resistente al cambio

Más allá de la pérdida de especies, el estudio revela algo aún más profundo: la desaparición de familias enteras de anfibios, lo que implica la pérdida de millones de años de evolución acumulada. Este proceso está generando una homogeneización biológica, en la que pocas especies dominan ecosistemas antes complejos y diversos.

Los científicos advierten de que esta simplificación reduce la resiliencia del bosque frente a futuros cambios ambientales, debilitando su capacidad de adaptación.

El valor de mirar al pasado para entender el presente

Uno de los aspectos clave del estudio ha sido la existencia de datos históricos recogidos en 1986, antes de que el conflicto armado impidiera el acceso científico a la zona durante décadas.

Esa referencia ha permitido reconstruir con precisión la evolución del ecosistema y evitar lo que los investigadores llaman “síndrome de referencia cambiante”, un fenómeno que hace que cada generación perciba como normal un estado ya degradado de la naturaleza.

Ejemplar de Espadarana prosoblepon./ Claudia Lansac

El cambio climático agrava la crisis

El estudio también apunta a un posible efecto añadido: el aumento de aproximadamente 1 °C en la temperatura media de la región y la reducción de precipitaciones desde los años 80.

Estas condiciones podrían estar favoreciendo la propagación del hongo y aumentando el estrés fisiológico de los anfibios, lo que agrava el impacto de la enfermedad.

Un laboratorio natural sobre supervivencia y resistencia

Pese a los resultados alarmantes, los investigadores han identificado que algunas especies supervivientes podrían estar desarrollando tolerancia o resistencia al patógeno.

Este hallazgo abre nuevas líneas de investigación para comprender cómo algunos organismos logran sobrevivir a enfermedades emergentes que están transformando ecosistemas enteros en todo el planeta.

El estudio subraya la urgencia de incorporar el análisis de enfermedades en las estrategias de conservación, especialmente en regiones tropicales donde la biodiversidad es más alta y vulnerable.