Técnicas de ‘CSI’ para estudiar a los anfibios: los restos de ADN en las charcas nunca fallan

Un equipo de investigación de la Universidad de León ha aplicado la lógica de la investigación criminal para desarrollar un innovador método de identificación de anfibios mediante ADN ambiental. Esta técnica permite detectar las especies presentes en una charca a partir de restos genéticos invisibles al ojo humano, abriendo nuevas posibilidades para el estudio y conservación de la biodiversidad.

Ejemplar de salamandra común.

Los anfibios, caracterizados por sus hábitos nocturnos y comportamiento discreto, representan un desafío para los científicos. Sin embargo, dejan un rastro genético en el agua que puede detectarse mediante pruebas PCR, similares a las utilizadas en la detección del coronavirus. Este enfoque convierte al ADN ambiental (eDNA) en una herramienta clave para el monitoreo de especies.

Cómo funciona el análisis de ADN ambiental en charcas

Tras una exhaustiva revisión bibliográfica, el grupo de Limnología y Biotecnología Ambiental de la Universidad de León determinó que el ADN ambiental era la herramienta ideal para analizar poblaciones de anfibios. Según el investigador Alejandro Nistal, esta metodología permite identificar tanto el número de especies como su presencia en el ecosistema.

El proceso comienza con la recogida de muestras de agua en recipientes estériles para evitar contaminaciones. En laboratorio, el agua se filtra y se extrae el ADN, que posteriormente se amplifica mediante PCR utilizando el gen 12S, clave para la identificación de especies. Las secuencias obtenidas se procesan, se ensamblan y se comparan con bases de datos genéticas, lo que permite determinar con precisión qué especies han habitado la charca recientemente.

ANFIBIOS. La imagen principal, Alejandro Nistal (en el centro) y otros investigadores del grupo de Limnología y Biotecnología Ambiental de la ULE.

Importancia de los anfibios como bioindicadores

En España existen apenas una docena de especies de anfibios y cerca del 40 % están amenazadas. Factores como la pérdida de hábitat, los cambios en el uso del suelo y el descenso de las precipitaciones afectan gravemente a sus poblaciones.

Los anfibios actúan como bioindicadores de la salud de los ecosistemas acuáticos, lo que los convierte en elementos esenciales dentro de la cadena trófica. Por ello, contar con métodos precisos de seguimiento es fundamental para diseñar estrategias eficaces de conservación de la biodiversidad.

Ventajas del ADN ambiental frente a métodos tradicionales

La metodología desarrollada por la Universidad de León ha demostrado ser altamente eficaz. En un estudio realizado en diez charcas del noroeste de España, el análisis de ADN ambiental identificó diez especies, frente a las siete detectadas mediante censos tradicionales.

Esta diferencia se debe a que el ADN ambiental permite detectar no solo individuos visibles, sino también huevos, larvas y especies esquivas. Incluso una presencia puntual puede dejar rastro durante días o semanas, lo que mejora significativamente la capacidad de detección de especies.

Además, este método resulta especialmente útil en ecosistemas mediterráneos, donde factores como las altas temperaturas, la radiación solar y las variaciones del nivel del agua dificultan la observación directa de fauna.

Limitaciones del uso del ADN ambiental en el estudio de anfibios

A pesar de sus ventajas, el ADN ambiental no es una solución perfecta. Uno de los principales retos es la interpretación de los datos cuantitativos. Aunque podría pensarse que una mayor cantidad de ADN implica más individuos, la realidad es más compleja.

Factores como la degradación del ADN, la temperatura o la química del agua influyen en la cantidad detectada. Por ello, el ADN ambiental permite saber qué especies están presentes, pero no determinar con exactitud cuántos individuos hay.

Para profundizar en esta cuestión, los investigadores desarrollaron una técnica específica para el tritón jaspeado ibérico, encontrando cierta relación entre la concentración de ADN y la abundancia estimada en campo, aunque con limitaciones.

El futuro del monitoreo de biodiversidad con ADN ambiental

El estudio también demuestra la importancia de interpretar los resultados con cautela. La detección de ADN de especies no registradas previamente puede deberse a errores en las bases de datos o al transporte de material genético desde otros lugares.

Por ello, los expertos coinciden en que la mejor estrategia es combinar el ADN ambiental con métodos tradicionales para obtener un censo más fiable de las poblaciones de anfibios.

Las pequeñas charcas y lagunas efímeras, a menudo ignoradas, son refugios de una biodiversidad extraordinaria. Gracias al uso del ADN ambiental para detectar especies, estos ecosistemas empiezan a revelar sus secretos y se consolidan como piezas clave en la conservación de la naturaleza.

Instrumental utilizado en las pruebas de ADN ambiental.