Un fósil de cráneo hallado en Ruidera complica un poco más entender la evolución humana

Fósil RVH-1 descubierto en el yacimiento de Ruidera.

La evolución humana en Europa no siguió un único camino. Un fragmento de cráneo descubierto en el yacimiento de Ruidera (Ciudad Real) demuestra que hace más de 200.000 años convivían poblaciones humanas con características evolutivas muy diferentes, un hallazgo que cuestiona la imagen de una evolución lineal y convierte este enclave en uno de los más prometedores para investigar el pasado de nuestra especie.

El estudio, publicado en Journal of Human Evolution, identifica un fragmento de hueso parietal denominado RVH-1 que conserva rasgos anatómicos arcaicos poco habituales para esa época. Para los investigadores, el fósil aporta una nueva pieza para comprender cómo evolucionaron las poblaciones humanas que habitaron el interior de la península ibérica durante el Pleistoceno Medio.

Un cráneo que no encaja con lo esperado

El análisis anatómico revela que el fósil presenta una combinación de características muy poco frecuente entre los restos humanos europeos de hace unos 200.000 años.

Su grosor y su morfología recuerdan a cráneos mucho más arcaicos, como los hallados en Ceprano (Italia) o Caune de l’Arago (Francia), lo que indica que algunos grupos humanos conservaron rasgos ancestrales durante mucho más tiempo del que se pensaba.

Según Daniel García Martínez, investigador de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), «este descubrimiento aporta información sobre las poblaciones que habitaron el interior de la península ibérica en ese periodo y sitúa a Ruidera en una posición privilegiada dentro del mapa europeo para el estudio de la evolución humana durante el Pleistoceno Medio».

La evolución humana no fue lineal

El hallazgo refuerza una idea que cada vez gana más peso entre los paleoantropólogos: la evolución humana en Europa fue un proceso complejo en el que diferentes poblaciones coexistieron y evolucionaron de manera distinta.

Como explica Carlos Palancar, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), «este hallazgo apuntala la idea de que la evolución humana en Europa no fue un proceso lineal, sino un escenario complejo en el que coexistieron distintas poblaciones con historias evolutivas diferentes».

Más de 200.000 años de antigüedad

Determinar la edad del fósil fue uno de los mayores desafíos del estudio. Para conseguirlo, el equipo combinó técnicas de series de uranio y luminiscencia estimulada ópticamente (OSL), analizando tanto el propio hueso como los sedimentos donde apareció.

Los resultados indican que RVH-1 tiene al menos 200.000 años, situándolo en un momento clave de la evolución de los homininos europeos.

Ruidera podría convertirse en un yacimiento clave

El fósil constituye el primer resto craneal humano recuperado en este yacimiento, excavado dentro del proyecto Primeros Pobladores del Alto Guadiana (PPAG). Aunque las investigaciones sistemáticas comenzaron en 2023, los arqueólogos ya han recuperado industria lítica, fósiles animales y numerosos restos humanos, un conjunto que apunta a un enorme potencial científico.

La escasez de fósiles del Pleistoceno Medio procedentes del interior de la península ibérica convierte a Ruidera en un enclave especialmente valioso para reconstruir cómo vivieron y evolucionaron las poblaciones humanas del sur de Europa.

Para Daniel García Martínez, «este descubrimiento demuestra que Ruidera tiene un enorme potencial para ayudarnos a comprender quiénes fueron y cómo evolucionaron las poblaciones humanas que habitaron el sur de Europa hace cientos de miles de años».

Los investigadores creen que el hallazgo es solo el comienzo. Como concluye Sara Díaz Pérez, de la Universidad de Wrocław, «este fósil es solo la punta del iceberg. Ruidera tiene todavía mucho que contar sobre la evolución humana en Europa y estamos convencidos de que seguirá proporcionando hallazgos de gran relevancia científica».