Un avance en terapia celular podría cambiar el tratamiento del pie diabético en la próxima década


Las terapias celulares para el pie diabético están abriendo una nueva etapa en el tratamiento de las úlceras crónicas más complejas, con resultados que apuntan a una mejora real en la regeneración de tejidos.

La úlcera de pie diabético puede derivar en amputación si no se trata adecuadamente.

En este contexto, una de las líneas más prometedoras es el desarrollo de biofactorías de células, sistemas capaces de producir en laboratorio los factores regenerativos que antes dependían de donaciones de tejidos como la membrana amniótica.

Una biofactoría celular para evitar la dependencia de donaciones

El grupo de Regeneración, Oncología Molecular y TGF-ß del Instituto Murciano de Investigación Biosanitaria Pascual Parrill, dirigido por Francisco José Nicolás Villaescusa, ha ideado una solución para evitar el proceso de donación.

El equipo ha creado una biofactoría de células capaz de obtener los compuestos que realmente intervienen en la cicatrización de las heridas complejas del pie diabético.

Este trabajo de investigación, financiado por la Fundación Séneca, se perfila como un avance relevante en el abordaje de esta enfermedad.

Manipulación de membrana amniótica en labortario.

Un sustituto funcional de la membrana amniótica

Los investigadores han desarrollado un sustituto funcional de la membrana amniótica basado en subproductos celulares procedentes de células epiteliales y de células mesenquimales estromales de la membrana amniótica, ambas con propiedades regenerativas, antiinflamatorias y antifibróticas.

Cómo se estudia la cicatrización en laboratorio

Los investigadores han modelizado en laboratorio lo que ocurre en la herida y los efectos que genera la membrana amniótica con el objetivo de optimizar esta terapia.

«Se nos ocurrió extraer las células de la membrana amniótica y ver cuáles de ellas hacían el mismo efecto que la membrana», afirma el director de la investigación.

Los cultivos permiten reproducir los procesos que se producen en las heridas y analizarlos en detalle, especialmente la migración celular y la división celular, dos procesos biológicos clave en la cicatrización.

Sin embargo, los investigadores advierten de que este tipo de modelos está lejos de la realidad clínica, ya que la herida en pacientes es mucho más compleja y ocurre en un entorno imposible de reproducir completamente en laboratorio.

Activación de la proteína c-Jun tras el tratamiento con membrana amniótica.

Queratinocitos y células endoteliales en el centro del tratamiento

El trabajo se centra en dos tipos celulares principales, los queratinocitos, que son las células principales de la epidermis, y las células endoteliales, que recubren los vasos sanguíneos y regulan el paso de células inflamatorias.

«Al final, producimos las células responsables de secretar al medio factores capaces de curar las heridas y obtenemos esas sustancias en cantidades mayores, lo que permite tratar a muchos más pacientes», explica Francisco José Nicolás.

Células “inmortales” para producir factores terapéuticos

Para poder generar suficiente cantidad de sustancia activa, las células deben crecer y mantenerse vivas durante largos periodos.

Esto se ha conseguido mediante una modificación celular que ha dado lugar a células de crecimiento prolongado conocidas como células “inmortales”, capaces de mantener la producción de factores regenerativos de forma estable.

Una línea de investigación previa con aceite de oliva

Este proyecto forma parte de una línea paralela de investigación del mismo grupo, que anteriormente había explorado soluciones basadas en aceite de oliva para el tratamiento de heridas crónicas.

Aunque los resultados fueron positivos, no alcanzaron la eficacia observada con la terapia celular derivada de la membrana amniótica, que ha mostrado un potencial regenerativo mayor.

Cómo actúan los biomateriales en la cicatrización

Los tratamientos con productos derivados de la membrana amniótica reactivan la epitelización, el proceso mediante el cual las células epiteliales migran desde los bordes de la herida hacia el centro para cerrar el tejido dañado.

Los investigadores han comprobado que estos procesos de cicatrización se aceleran con los subproductos de la membrana amniótica, ya que estos extractos celulares desencadenan la expresión de genes relacionados con la proliferación y migración celular, producen cambios en la citoarquitectura de la célula epitelial, aumentan su capacidad de interacción con la matriz extracelular y mejoran el rendimiento migratorio en ensayos artificiales de heridas.

Francisco José Nicolás (primero por la izquierda) con su equipo de investigación.

Un tratamiento en desarrollo con horizonte clínico

El uso de biomateriales perinatales para el tratamiento de úlceras crónicas como las del pie diabético se encuentra todavía en desarrollo, aunque ya se han dado pasos decisivos hacia su aplicación clínica. Por el momento, las pruebas se realizan in vitro y en breve comenzarán los ensayos en ratones.

Se espera que en un plazo máximo de diez años pueda estar disponible en hospitales.

Un avance con potencial transformador en medicina regenerativa

Este nuevo enfoque podría suponer una revolución en la forma de abordar las heridas crónicas.

Su aplicación futura implicaría una mejora notable de la calidad de vida de los pacientes y una reducción significativa del porcentaje de amputaciones en el pie diabético.