Sergi Carulla: «Los puertos deben dejar de ser plataformas de hormigón para adaptarse al cambio climático»

Los puertos del futuro deberán ser más verdes, biodiversos y abiertos a la ciudadanía si quieren hacer frente al cambio climático. Esta es la principal conclusión defendida por el arquitecto y paisajista Sergi Carulla, cofundador del estudio SCOB y responsable de proyectos como la transformación de la Marina Port Vell de Barcelona, durante su participación en el encuentro El puerto de Málaga en 360º, organizado dentro de los Cursos de Verano de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA).

Para el especialista, el modelo con el que se han diseñado tradicionalmente los muelles ya no responde a los retos ambientales y urbanos actuales.

«Es un error seguir diseñando los muelles portuarios como simples plataformas de hormigón«, afirma Carulla, quien sostiene que «la ecología urbana, la circularidad, la sostenibilidad y el acceso al espacio público requieren que las ciudades y los puertos trabajen en sinergia».

Más vegetación y sombra para reducir el calor en los puertos

Durante su intervención, Carulla explicó que los espacios portuarios son especialmente vulnerables al aumento de las temperaturas debido a la elevada exposición solar y al uso masivo de materiales como el asfalto y el hormigón, muy habituales en las remodelaciones realizadas durante los años noventa.

Como alternativa, el arquitecto propone crear «islas climáticas», una estrategia basada en la acupuntura urbana que incorpora vegetación, agua y materiales capaces de reducir la temperatura de las superficies.

«Usamos resinas que bajan la temperatura de contacto de la superficie unos tres o cuatro grados; sumado al agua y la vegetación, conseguimos entornos mucho más confortables«, subraya.

Según el arquitecto, estas actuaciones permiten mejorar el confort térmico, aumentar la biodiversidad y hacer que los puertos sean espacios más saludables tanto para los ciudadanos como para quienes trabajan en ellos.

Los antiguos tinglados pueden convertirse en centros de ciencia e innovación

Otro de los aspectos destacados por Carulla fue la necesidad de recuperar el patrimonio industrial portuario sin limitarlo a usos turísticos o comerciales.

Tomando como ejemplo el proyecto Blue Tech Port Barcelona, defendió que los antiguos tinglados pueden convertirse en espacios dedicados a la investigación, la universidad y la innovación vinculada a las ciencias del mar.

«Es necesario atraer la cotidianidad al puerto, entendida como la presencia de sectores científicos, universitarios y de investigación, y no sólo turistas o restauración. Queremos que los puertos contribuyan a la economía azul, la de la reutilización y el contacto con las ciencias del mar, y se conviertan en polos de innovación«, asegura.

A su juicio, conservar este patrimonio permite mantener la identidad portuaria al tiempo que se generan nuevos usos adaptados a las necesidades actuales.

Los puertos deben formar parte de la ciudad

Como principal reflexión para los estudiantes y futuros profesionales de la planificación urbana, Carulla defendió que los puertos no pueden seguir desarrollándose de espaldas a las ciudades. «El mensaje principal es que los puertos son parte de la ciudad«, resume.

En este sentido, considera que, aunque deben mantener su actividad logística e industrial como motor económico, también tienen la responsabilidad de ofrecer espacios públicos accesibles, verdes y confortables.

Bajo esta premisa, el arquitecto apuesta por un modelo de puerto capaz de combinar actividad económica, adaptación al cambio climático, biodiversidad, innovación y recuperación del patrimonio histórico, reforzando al mismo tiempo su integración con el entorno urbano.

Las propuestas de Carulla se expusieron durante el encuentro El puerto de Málaga en 360º, dirigido por M.ª Pilar Fernández-Fígares, de la Fundación Málagaport, y Elvira Maeso y M.ª José Andrade, de la Universidad de Málaga (UMA), en el marco de los Cursos de Verano de la Universidad Internacional de Andalucía.