El rector de la Universidad de Burgos, José Miguel García Pérez, hace balance de su primer año al frente de esta universidad, adelanta detalles de la implantación del Grado en Medicina el próximo curso y disecciona las oportunidades que se le abren a la Universidad de Burgos en los campos de la computación y el hidrógeno. Su objetivo es dejar una Universidad de Burgos más moderna, ágil y resolutiva cuando acabe el mandato, dentro de cinco años.

El rector de la Universidad de Burgos no es para nada un recién llegado a esto de la gestión universitaria: ha estado nueve años al frente de la parcela de Investigación y anteriormente ha sido decano. Su experiencia le ha servido para darse cuenta de que nadie se acuerda de uno cuando deja el cargo, por eso no está interesado en dejar su sello personal en su universidad, sino más bien en guiarla por la senda que él y su equipo entienden que es la adecuada, para alcanzar cotas de excelencia mayores y responder de manera eficiente a las demandas de la sociedad y el entorno industrial que la rodea.
En esta entrevista, José Miguel García Pérez habla sobre el próximo Grado en Medicina, la relación con el entorno y del papel que debe desempeñar la Universidad de Burgos en el desarrollo socioeconómico de su provincia.
Pregunta- ¿Cómo valora el año que ha pasado al frente de la Universidad de Burgos?
Respuesta- Ha sido un año que valoro positivamente. Junto a mi equipo, hemos estado trabajando en los aspectos que consideramos más importantes de cara a la evolución de la universidad y la inserción en la sociedad en la que nos encontramos.
P.- ¿Ha tenido tiempo de dejar su sello propio en la gestión de la universidad?
R.- Esa es una pregunta recurrente. Llevo muchos años en gestión e investigación y siempre he trabajado por que las cosas salgan adelante, evidentemente, en la forma que yo considero más adecuada, pero nunca he pensado que dejar una huella propia, porque sé que cuando uno acaba, nadie se acuerda de que estuvo ahí. De la mano de mi equipo hemos comenzado a trabajar muy duramente para la inserción en el entorno de Burgos y su provincia, un entorno con un componente industrial muy grande y con el que mantenemos una relación estrecha; pero también hay una parte del tercer sector y tejido asociativo con el que tenemos vínculos importantes, así como con las instituciones públicas, como ayuntamiento, diputación y comunidad autónoma.
P.- Este año se ha estrenado Matemática Aplicada y Computación, Burgos tiene un Laboratorio de Computación Cuántica, ¿la de la computación es una de las líneas de especialización de la universidad?R.- Nosotros somos una universidad generalista, con una parte de Humanidades importante, pero nuestra parte tecnológica es muy destacada, además de estar conectada con el sector industrial. Contamos con unas titulaciones en la rama de ingeniería muy potentes: tenemos Informática, la nueva de Matemática Aplicada y Computación, así como Ingeniería de la Salud, que vincula todo el sector tecnológico con el mundo de la medicina. Estos títulos contribuyen al desarrollo sociotecnológico y forman un conjunto, en el que tampoco olvidamos la creación de empresas, la colaboración con las administraciones, así como los desarrollos de la inteligencia artificial: la ciencia de datos, criptografía, seguridad, velocidad de cómputo…

P.- Tienen el grado dual de Tecnología y Administración de Empresas ¿cómo está siendo la experiencia?R.- La experiencia con este título está siendo muy positiva. El grado surge de una demanda de la propia industria del entorno de Miranda de Ebro, que es un entorno industrial muy potente. Con este título respondemos a la demanda del entorno con unos perfiles tecnológicos muy demandados para la industria 4.0, que representa el futuro de la industria. Formamos en la empresa y la universidad, una experiencia que ya hemos tenido con colaboraciones puntuales, pero que en este título va un paso más allá, al estar sistematizada en la propia memoria del título.
P.- ¿Qué oportunidades se le abren a la universidad en el sector del hidrógeno?
R.- El hidrógeno es un vector energético clave para la descarbonización y en nuestro entorno tenemos a empresas como Hiperbaric, muy activa en el desarrollo de tecnología. Por un lado tenemos la producción de energía, la capacidad de almacenarla en forma de hidrógeno y también la capacidad de utilizarlo. Todo ello permite el desarrollo industrial y debe llevar aparejado un desarrollo tecnológico que genera puestos de trabajo de alto nivel, así como la aparición de nuevas empresas vinculadas a este sector.
P.- El próximo año llega Medicina, ¿está todo listo?
R.- Tenemos una hoja de ruta con unos plazos muy exigentes que estamos cumpliendo. Hemos entregado la memoria a nuestra agencia de acreditación y estamos esperando que nos conteste para hacer las modificaciones y las mejoras correspondientes, y también estamos trabajando en las infraestructuras. Tenemos mucha gente trabajando en ello, tenemos colectivos como el Colegio de Médicos de Burgos que nos ha ayudado en la búsqueda de profesorado y estamos realmente contentos de la evolución. Y lo más importante es que en septiembre del próximo curso Medicina arrancará junto al restos de títulos de la Universidad de Burgos.
P.- ¿Contará con facultad propia?
R.- En un principio no, se incorporará a la Facultad de Ciencias de la Salud, pero no descartamos que en un plazo de unos siete años, cuando ya haya egresado la primera promoción, se pueda poner en marcha un centro propio. Las enseñanzas se van a desarrollar en el Hospital Divino Valles y estamos con las reformas necesarias de las plantas que nos han cedido, que son la quinta, sexta, séptima y octava, más los bajos del propio hospital, que pertenece a Diputación de Burgos.
P.- Otras universidades que recientemente han puesto en marcha Medicina han tenido problemas para encontrar profesorado, ¿es también el caso de la Universidad de Burgos?
R.- Es una cuestión más administrativa. Tenemos en el Hospital de Burgos un buen número de profesionales interesados en incorporarse como profesores, que ya están formando a futuros médicos en el hospital. Lanzamos unas expresiones de interés junto con el Colegio de Médicos y tenemos más de 400 especialistas interesados en participar en la formación. Lo que ocurre es que hay ciertas limitaciones administrativas a solventar, como las acreditaciones a nivel regional y nacional, y que no están especialmente pensadas para el colectivo médico. Tenemos ya cerca de 40 profesores médicos acreditados y estamos trabajando en ello apoyando a los médicos para que soliciten esas acreditaciones. También tenemos en marcha un programa de doctorado para que se incorporen y puedan obtener el título de doctor con las investigaciones que ya han hecho, por una parte; y por otra, acabamos de poner en marcha el Instituto de Investigación Sanitaria de Burgos que completa ese círculo de docencia, investigación y transferencia, vincula a los médicos del hospital con la propia docencia, el conocimiento que se genera y con las titulaciones del ámbito técnico vinculadas a la medicina, que deben contribuir al desarrollo de nuevas tecnología vinculadas a la salud.

P.- En cuanto a la financiación, ¿está de acuerdo con lo que recibe su universidad?
R.- El nivel de financiación nunca es suficiente. Todas las universidades públicas están mal financiadas y eso no lo decimos los rectores, lo dice la Ley de Universidades, que establece el nivel adecuado en el uno por ciento del PIB. Si aproximadamente estamos en la mitad, una más otras menos, todavía queda bastante para alcanzar el nivel ideal. Por otra parte, nos falta un modelo de financiación a varios años. Yo siempre he defendido un modelo de financiación basal, que debe cubrir el funcionamiento ordinario de la universidad, más otro por objetivos, que es lógico que se nos exija. Eso es una vía de éxito para el desarrollo de la propia universidad.
P.- Burgos está dentro de la alianza europea de universidades RUN-EU, ¿qué supone para el crecimiento de la universidad?
R.- Estar en una alianza es importante, solo el diez por ciento de las universidades europeas lo han logrado. Las universidades que integran RUN-EU se encuentran en regiones que comparten unos rasgos comunes: están altamente industrializadas y tienen problemas de despoblación. Tenemos programas de retención y atracción de talento, así como programas de movilidad a través de programas cortos desde primer curso, para que aprendan a desenvolverse en otras culturas y en el fondo generamos cultura europea. Es un beneficio enorme para la universidad, así como para nuestro entorno.
P.- ¿Se fija mucho en los ránquines? ¿Qué valor les da?
R.- Son una herramienta para medir nuestro crecimiento. Hay dos tipos de ránquines. Están los volumétricos, que no nos interesan nada; y los ránquines como U-ranking y el de CYD, que son normalizados, y ofrecen un análisis de lo que se considera óptimo y ver cómo estamos situados, así como ver la velocidad de la evolución. Nosotros hemos pasado de estar en el puesto 47 a figurar en posiciones de cabeza en U-ranking, eso quiere decir que estamos trabajando en el camino correcto, no el Rectorado, sino toda la comunidad universitaria.













